Por: Paola Sánchez
Con el fallecimiento de Vicente Fernández, se confirmó una muerte anunciada, pues desde agosto el ídolo mexicano se enfrentaba a una complicada situación de salud tras una caída en su rancho “Los Tres Potrillos”, la cual lo hizo pasar 128 días en el hospital.
Este 12 de diciembre, casualmente día de la Virgen de Guadalupe, se fue el hombre que siempre profesó una devoción hacia la madre de Cristo y en general a todo lo que representara ser mexicano, no sólo en la música de mariachi, sino en estereotipos y costumbres que describen al “macho mexicano”.
Su legado musical es innegable, hasta el momento no conozco a una sola persona que viva en América, desde Canadá hasta Argentina que no ubique el nombre del intérprete. En países como Colombia el jalisciense gozaba de gran popularidad que incluso su arte parece ser nacional.

La vida de “Chente”, o al menos la que nos contó, es digna de una película, de esa forma romántica de ver la superación de una persona con talento, que nació en una cuna humilde, que pasó hambre, que debió emigrar de su lugar natal en búsqueda de oportunidades, un hombre al que el don de la voz le alcanzó para ser “el más grande de la canción ranchera”.
Siempre dijo que el dinero era una cosa “vulgar”, sin embargo, amasó una fortuna que se estima en 25 millones de dólares, en cada oportunidad ensalzaba el valor y la importancia de la familia, pero no en una, sino en varias ocasiones le fue infiel a su esposa Refugio Abarca, otra figura estereotipo de la abnegación de la mujer mexicana.
Vicente Fernández, el mexicano que ya no debemos ser
El ídolo jamás ocultó su homofobia, la vez que más quedó latente fue durante una entrevista que el periodista Gustavo Adolfo Infante le hizo en su rancho, en ella mencionó que fue diagnosticado con cáncer en el hígado, situación que ameritaba un trasplante, destacó que a los dos días los médicos ya tenían un candidato, pero él no acepto.
“… no amigo, yo no me voy a ir a dormir con mi mujer con el órgano de otro, ni sé si era homosexual o drogadicto”, dijo.
El machismo y la homofobia de esa frase son rotundas, además de poner en riesgo su salud por no saber si su donante era gay -como si la comunidad tuviera órganos humanos distintos- destacó que esa sería una forma de faltarle a su esposa, a quien le tuvo que confesar haber tenido un hijo con otra mujer y quien desde su casa ha visto como tantas y tantas mujeres han confirmado haber sido amantes del ídolo.
Recientemente la homofobia disfrazada con ser “un hombre chapado a la antigua” volvió a salir a relucir, pues el polémico libro “El Último Rey” de la argentina Olga Wornat, confirma que Fernández sentía una antipatía por Juan Gabriel, de quien fue contemporáneo, el motivo de ésta eran las preferencias sexuales del “Divo de Juárez”.
El acoso también llegó a ser parte de sus escándalos, varias fanáticas denunciaron tocamientos indebidos del cantante, al pedirle una foto el ídolo posaba su mano sobre los senos de las mujeres. De inmediato su ex nuera Mara Patricia Castañeda le hizo una entrevista, que se calificó a modo, en la que incluso el charro lloró para desmentirlo,
La anécdota de los 10 minutos que le dio a su mujer para dejar a su novio y casarse con él es muy sonada y romantizada, en la que un hombre de pueblo y macho marca su territorio y decidido toma lo suyo, en lo que más bien fue una orden a una menor de edad -17 años- para aceptarlo, mientras él un hombre de 23.
Se fue “el más grande” y su inigualable voz es ahora patrimonio de la música del mundo… porque a pesar de todo, su público no le va a dejar de aplaudir.
