Nosferatu es sin duda uno de los estrenos que más nos emocionan del 2025, no solo por su espectacular elenco y porque la historia del famoso vampiro se ha convertido en un verdadero clásico del cine de terror, sino por el misticismo que desde hace décadas persigue a la cinta.
Y es que rumbo a la recta final del lanzamiento del filme, debes saber que la película, además de pasar a los libros de historia por ser la primera adaptación (no autorizada) de Drácula, libro escrito por Bram Stoker en 1897, desde siempre ha cargado con una misteriosa maldición.
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Y sí, seguramente estás pensando, esto debe ser otro de los trucos del marketing para darle promoción a la nueva versión, pero déjanos decirte que si piensas eso estás muy equivocado, ya que esta maldición podría ser la explicación detrás de las múltiples cosas extrañas y perturbadoras que le sucedieron a más de una de las personas involucradas en la producción de la cinta original.

La oscura maldición de Nosferatu
La primera película de Nosferatu fue dirigida por F.W. Murnau y se lanzó en 1922, aunque hasta el día de hoy es considerada como una obra maestra del cine mudo y del expresionismo alemán.
La cinta, como te adelantamos, no fue una adaptación autorizada de la obra Drácula de Bram Stoker, sino que luego de que la familia del escritor se negara a autorizar una adaptación del libro, Albin Grau, un ocultista alemán, se interesó en crear una película inspirada en el conde Drácula, pero cambió los nombres de los personajes.
Fue así como la película se estrenó, pero poco tiempo después la viuda de Bram Stoker, Florence Balcombe, demandó a los involucrados por derechos de autor, lo que además de quitarle éxito a la película, logró que se mandaran a destruir todas las copias lo que por poco termina con el legado de la película.
Y aquí es donde empiezan las cosas extrañas, luego del lanzamiento de Nosferatu, Prana Film que fue la productora que hizo la película, terminó quebrando poco después de lanzar la cinta, el cual fue, por cierto, su único proyecto.
Algunos años después, el director de Nosferatu, F.W. Murnau, murió en un raro accidente automovilístico en 1931, luego de que él le prestó el auto a un niño de 14 años, quien terminó perdiendo el control del vehículo y estrellándolo.
Los rumores de que Murnau no había muerto, porque en realidad era un vampiro se extendieron por décadas, por lo que en 2015, su cráneo fue robado de su tumba en Alemania.
Un detalle que sorprendió a todos es que junto al féretro encontraron varios restos de cera de vela, lo que llevo a las autoridades a pensar que el delito se había cometido para practicar rituales “ocultos”.
El protagonista de la versión original de Nosferatu, Max Schreck, quien interpretó al conde Orlok, murió repentinamente a los 56 años, tras sufrir un ataque al corazón. Además, se decía que Schreck era un auténtico vampiro.
Pero él no fue el único en correr con un tráfico destino, ya que uno de los camarógrafos, llamado Fritz Arno Wagner, también murió al sufrir un accidente laboral y romperse el cuello, al igual que uno de los guionistas de la adaptación, quien falleció a causa de cáncer.
Sea o no verdad que existe una maldición que rodea a Nosferatu, la realidad es que la película será recordada hoy y siempre como una obra maestra y es tiempo de saber si la nueva versión estará a la altura.
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