Durante las últimas semanas, las redes se han llenado de rumores apocalípticos sobre un supuesto cometa que podría causar un gran apagón o incluso el fin del mundo, sí, otra vez. El protagonista de esta historia es el cometa 3I/ATLAS, un visitante interestelar que ha llamado la atención de científicos, curiosos y, por supuesto, amantes de las teorías conspirativas. Pero tranquilos: no hay nada de qué preocuparse.
El 29 de octubre no será el día en que la Tierra se apague, sino el momento en que este cometa estará más cerca del Sol, lo que permitirá observarlo con mayor claridad. En otras palabras, es una oportunidad científica, no un evento catastrófico.
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Todo comenzó cuando algunos usuarios empezaron a difundir que la NASA había “activado su protocolo de defensa planetaria” porque algo extraño estaba pasando con 3I/ATLAS. De ahí, el rumor escaló a niveles de ciencia ficción: que si era una nave alienígena o que si el 29 de octubre habría un “gran apagón global”.

La realidad es mucho más sencilla, así lo explicó el investigador Manuel Carballal, quién afirmó que lo del protocolo de defensa es un procedimiento completamente normal. La NASA solo está coordinando a cientos de observatorios para analizar al cometa mientras pasa cerca del Sol, no hay rayos láser, ni funcionarios con cascos preparándose para interceptar nada; simplemente se trata de observar y recopilar datos.
¿Qué tiene de especial el cometa 3I/ATLAS?
El 3I/ATLAS es un objeto interestelar, es decir, no pertenece a nuestro sistema solar. A diferencia de los cometas comunes que giran alrededor del Sol, este sigue una órbita hiperbólica, lo que significa que viene de fuera y no volverá. Es un visitante de paso, y eso lo hace muy valioso para la ciencia.
Su nombre también tiene una explicación mucho menos misteriosa de lo que algunos quieren hacer creer. “3I” se refiere a que es el tercer objeto interestelar descubierto, y “ATLAS” viene del telescopio que lo detectó. Nada de mensajes secretos ni señales del más allá. Además, su velocidad es impresionante: actualmente viaja a más de 220 mil kilómetros por hora, y se acelerará aún más cuando pase cerca del Sol. Por eso, la comunidad científica quiere aprovechar esta oportunidad para estudiarlo a fondo, ya que no tendremos otra igual.

Cuando se dice que la NASA activó su “protocolo de defensa”, suena a película de acción con trajes espaciales y alarmas sonando en Houston, pero en realidad se trata de algo técnico: un protocolo de coordinación científica.
¿Qué pasará con el cometa 3I/ATLAS el 29 de octubre y por qué en redes le temen a ese día?
Lo que hará la agencia espacial el 29 de octubre es activar una red de telescopios para mejorar los sistemas de astrometría (la rama que mide con precisión la posición de los cuerpos celestes). También se busca recopilar datos que ayuden a entender mejor cómo se comportan los cometas interestelares, ya que son rarísimos y muy distintos a los que conocemos.
De hecho, se espera repetir el procedimiento el 19 de diciembre, cuando el 3I/ATLAS esté más cerca de la Tierra. Pero “cerca” es relativo: hablamos de unos 270 millones de kilómetros, así que no hay riesgo alguno de impacto.

El 29 de octubre, el cometa alcanzará su punto más cercano al Sol, conocido como perihelio, a unos 210 millones de kilómetros. Será visible desde ciertos observatorios y posiblemente captado por telescopios aficionados en distintas partes del mundo, para los astrónomos, es un momento ideal para recopilar toneladas de datos que ayudarán a entender mejor el origen de estos cuerpos celestes.
Incluso se espera que la sonda Europa Clipper de la NASA pueda analizar partículas del 3I/ATLAS entre el 30 de octubre y el 6 de noviembre, lo que podría ofrecer información única sobre materiales de fuera de nuestro sistema solar.
Así que no, el 29 de octubre no habrá apagones ni colisiones, solo un espectáculo cósmico que nos recuerda lo pequeños que somos frente al universo y aunque internet insista en convertirlo en otra historia apocalíptica, la verdad es mucho más sencilla: un cometa extraño, un grupo de científicos emocionados y la oportunidad de seguir descubriendo lo que hay más allá del Sol.
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