10 cosas que estás haciendo mal en el trabajo y provocarán tu despido

lunes, 15 de febrero de 2016 9:58

|Andreatrujillo


En la escuela aprendimos muchas cosas pero, desafortunadamente, el sistema educativo omitió cosas en el plan de estudios verdaderamente primordiales para desarrollarnos como adultos en el campo laboral. Todo lo que no nos fue enseñado en las aulas, serán cosas que aprenderemos día con día en el trabajo y puede que sea más difícil de lo que alguna vez imaginamos. En el trabajo todo es diferente y los conocimientos y habilidades se adquieren solamente con práctica y una genuina disposición a aprender.

A veces, sin darnos cuenta, cometemos errores que podrían estar perjudicando nuestra imagen o desempeño y que si no reconocemos a tiempo, pueden ocasionarnos problemas. Curiosamente estos errores pueden venir de los mismos rasgos de nuestra personalidad, malos hábitos y costumbres arraigadas que tenemos y que repercuten en nuestro rendimiento sin siquiera percibirlo. A continuación hacemos un listado de 10 cosas que podrías estar haciendo mal en el trabajo y que, de no tomar acción lo antes posible, podrían ocasionar un rato amago o peor aún, tu despido. Si te identificas con alguna de ellas, recuerda que todavía estás a tiempo para hacer un cambio. 



Decir que estás muy ocupado


Sabemos que cada empleado tiene funciones y responsabilidades específicas, pero es bueno tener la disposición para realizar otras actividades que te sean solicitadas. Decir que estás muy ocupado, que no tienes tiempo o que ese no es tu trabajo sólo indica que eres una persona poco eficiente y que no eres capaz de resolver problemas o realizar otras tareas.


No reconoces tus errores

Cuando algo sale mal, siempre es más fácil culpar al otro, pero también demuestra inmadurez y carencia de responsabilidad. Si no reconoces tus errores, tan sólo garantizas que puedes cometerlos nuevamente en el futuro. Además, no importa cuánto lo niegues, los demás siempre van a saber quién fue el responsable.


despido

No pides ayuda

Tienes lo necesario para hacer el trabajo que te piden, por eso fuiste contratado. Sin embargo, habrá momentos de duda o de confusión en que no sepas qué hacer. Pedir ayuda o hacer preguntas no tiene nada de malo, y en lugar de verte como una persona ‘débil’ o ‘inútil’ (como puede parecer para ti), más bien demuestras que entiendes el valor de diferentes perspectivas y habilidades del resto de tu equipo.


Esperas a que te digan que hacer

Sé una persona proactiva y con iniciativa. Siempre busca algo que hacer y si no lo encuentras, ofrece tu ayuda a tus compañeros de trabajo. No tengas miedo de expresar tus ideas a los demás, una propuesta tuya podría mejorar y enriquecer más de lo que crees un proyecto.


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No te das tu lugar

El respeto en el lugar de trabajo (y donde sea) es primordial para lograr un buen ambiente y con ello, mayor productividad. Pero eso no significa que por eso tengas que tolerar malos tratos y actitudes. Si alguien te falta al respeto, sea con palabras o con acciones, no te dejes; busca la manera de expresar tu inconformidad amablemente y demuestra que conoces tu valor. Recuerda que si lo permites una vez, das a entender que podrán tratarte mal siempre.


No escuchas consejos

Nadie es perfecto y siempre habrá cosas que podamos mejorar. Creer que lo sabemos todo o que la opinión de los demás no cuenta no sólo te hace ver arrogante, sino que afecta de manera negativa en tu trabajo. No te tomes las cosas personales y entiende que la crítica es constructiva, pensando en optimizar los resultados y no en ofenderte de ninguna manera. Los consejos y opiniones de tus compañeros pueden contribuir a un mejor resultado.


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No te interesas por la vida de tus compañeros

Pensamos que mantener los asuntos personales fuera del trabajo es lo mejor y lo más profesional que podemos hacer, pero por extraño que parezca esto también puede perjudicarte de alguna manera. Serás el grinch de tu trabajo, desinteresado y egoísta que no tiene el menor interés por los demás. No está mal tener una plática ligera al principio del día para ponerse al tanto de lo que hicieron el fin de semana, ni preguntarle sinceramente a alguien si todo está bien cuando lo notamos cabizbajo.


Te quejas constantemente

No está mal expresar tus inconformidades, pero hacerlo todo el tiempo es el indicativo de un problema más grande. No sólo incomodas a tus jefes y a tus compañeros, también estás demostrando que no estás contento con tus actividades y lugar de trabajo. Si tus quejas son cada vez más constantes, tal vez deberías preguntarte si estás contento con tu trabajo y si quieres seguir allí.


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No tienes cuidado con lo que dices

Esto implica tanto hablar mal de tus compañeros, como la manera en que dices las cosas. Hay personas que simplemente no tienen tacto, por lo que pueden llegar a ofender muy fácilmente a otros; está bien expresar nuestras ideas y disconformidades, pero hay que saber cómo, cuándo y dónde decir las cosas. Evita hablar mal de tus compañeros, y si de plano te resulta imposible, al menos no lo hagas en el lugar de trabajo y menos en tus redes sociales.


No das las gracias ni reconoces logros ajenos

No por nada se ha dicho que las palabras mágicas son ‘por favor’ y ‘gracias’. Agradece el reconocimiento y también la crítica, porque ambos contribuyen a un mejor desempeño de tu parte, además, demuestra que eres una persona educada. También aprende a reconocer el trabajo y los logros de los demás; no sólo indicas interés por el trabajo de tus compañeros, sino que también eres capaz de de aplaudir a su éxito.


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Dejas las cosas al último 

Procrastinar no solamente afectará tu trabajo, también lo hará con tu vida personal. Posponer tus tareas para hacer otras cosas terminará por desordenar tu vida de manera muy general. Aprende a organizarte, priorizar tus asuntos y realizarlos en el orden que les corresponda; entrega tus proyectos a tiempo y emplea las herramientas necesarias para poder lograrlo.


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