Pese a quien le pese, Sigmund Freud es uno de los pensadores más importantes de la historia. La gente lo menosprecia porque a comparación de otros grandes señores de la ciencia, sus teorías no se apegan al método científico y es imposible su comprobación al 100 %.
Sin embargo, gracias a sus estudio del inconsciente y los sueños, el pensamiento mundial cambió de manera drástica, en especial al ámbito artístico. Sin Freud aún viviríamos en el pasado porque con él comenzó la modernidad.
Antes del psicoanálisis, la sociedad era controlada por el Positivismo, un pensamiento basado en los números. Todo debía ser medido, de lo contrario era desaprobado. Pero, ¿cómo se medían los procesos de la mente si todo era abstracto?
Por eso Sigmund Freud se alzó a la altura de Darwin o Galileo, porque sus estudios ayudaron a explicar lo que hasta en ese momento era indescifrable.

– Descubre cómo interpretar tus sueños más recurrentes según el psicoanálisis
Gracias al psicoanálisis las puertas de la mente se abrieron revelando los espacios profundos. A través de un análisis, podemos saber por qué tenemos cierta personalidad, qué recuerdos alteran nuestro comportamiento e, incluso cuál el motivo de nuestros miedos.
Al tener todos estos conocimientos podemos saber cómo remediar cada conflicto. Para que tú mismo te internes en tu mente, aquí están algunas enseñanzas de Sigmund Freud.
–
No hay errores, hay actos inconscientes

Los estudios de Freud sobre el inconsciente, dejaron claro que no hay accidentes o coincidencias. Incluso lo “aleatorio” de los sentimientos, ideas, impulsos, deseos y acciones son consecuencia de la energía psíquica que está en lo profundo de la mente.
Concentrándose en los sueños, Freud encontró la verdad sobre nuestro comportamientos, motivaciones y traumas, dejando claro que todo nuestro ser tiene una razón de ser, inclusive lo más improbable.
–
La sexualidad es la fuerza y debilidad de todos

El humano es motivado por la sexualidad, lo acepten o no las personas. Freud demostró que la sexualidad es parte fundamental de las personas y aunque los más puritanos y recatados intenten rechazarlo, siempre existirá una pulsión dentro de ellos que los impulse a hacer algo de lo que tanto odian. Lo mejor es encontrar un equilibrio entre nuestro apetito sexual y lo que somos.
–
Un cigarro nunca es sólo un cigarro

Siguiendo el punto pasado sobre que todo gira en torno a la sexualidad, la psicología ya aceptó que todo está determinado por múltiples factores y asociaciones. Cuando observamos un cigarro o cualquier otro objeto alargado, es casi una obligación que lo relaciones con un pene, ¿por qué? porque somos seres sexuales. ¿Hay algo malo con eso? No. Si tú ya estás seguro que sostienes un cigarro, adelante, puedes introducirlo en tu boca sin ninguna preocupación.
–
Cada parte del cuerpo es susceptible al erotismo

Freud supo desde el principio que los seres humanos eran seres sexuales. También sabía que la excitación sexual no se limita a los genitales. El placer se consigue a través del apego erótico a cualquier área idiosincrásicamente definida del cuerpo y sin duda, tampoco se limita a las relaciones sexuales entre un genital masculino y otro femenino. Desde ese entonces Freud comprendió que la sexualidad debía ser libre.
–
Obtenemos placer con sólo pensar en ello

Freud descubrió que el simple acto de pensar (desear o fantasear) es gratificante. El inconsciente no puede discriminar entre lo que es real y no. Es por eso que por el simple hecho de construir una imagen dentro de la mente, alguna parte de nuestra psique la tomará como cierta y desencadenará un proceso de excitación y satisfacción. Claro, no se compara del todo con el acto físico.
–
Hablar es la mejor terapia

La evidencia que recopiló Freud demuestra que las terapias psicoanalíticas son eficientes porque incita a la persona a hablar (talking cure), a ordenar su interior para expresarlo. La medicación puede aliviar ciertos síntomas, pero nunca arreglará por completo el desastre del inconsciente y más cuando se tratan de terapias en pareja.
–
Los mecanismos de defensa salvan la integridad mental

Hoy el término “mecanismo de defensa” forma parte de la comprensión básica de la conducta humana y a veces olvidamos lo importante que es. Freud fue quien dio con este proceso psíquico, el cual distorsiona la realidad con el fin de protegernos contra sentimientos de ansiedad o impulsos inaceptables. Es nuestro principal guardián de la mente.
–
Rechazar los cambios es un acto natural

Nuestra mente y los patrones de comportamiento intrínsecos se resisten al cambio. El aparato psíquico toma este acto como una amenaza inoportuna. El psicoanálisis comprendió desde un principio esta característica natural y desarrolló las herramientas para que cediera la resistencia y la terquedad acabara. Freud lo hizo con individuos y grupos.
–
El pasado altera el presente

Actualmente esta frase es obvia, pero hace cien años fue un descubrimiento revelador. Ahora se sabe que todo lo que vivimos y se registra en el inconsciente, alterará nuestro comportamiento en el futuro. Las teorías de Sigmund sobre el desarrollo infantil y los efectos de la experiencia temprana en la vida, ayudan a tratar a los pacientes cuyas existencias están aprisionadas en patrones repetitivos.
–
El precio de la civilización es un descontento neurótico

En 1929, Freud escribió “Los hombres no son dóciles criaturas que quieren ser amadas”.
Él entendió que hay un lado oscuro natural que también debe ser saciado para equilibrar al Yo. La civilización consiste en negar esa parte del hombre para vivir en armonía. Así hemos logrado existir mucho tiempo, pero Sigmund dejó claro que rechazar esa parte de nuestra naturaleza no convierte en humanos neuróticos e inconformes.
–
La obra de Freud es muy vasta. Estos puntos son sólo una pequeña parte de todo el universo teórico que sustenta al psicoanálisis.
Puedes tomarlos como un punto de partida, pero no como verdades fundamentales, porque para alcanzar la verdad se necesita muchos años de estudio.
Puedes seguir preparándote con los siguientes artículos: “Las etapas de la sexualidad según Sigmund Freud” y “el escritor que motivó a Freud y su psicoanálisis”.
