En verdad me encantaba hacerte sentir protegida, tu fragilidad tierna y tus dudas inocentes me enamoraban todos los días, pero nunca pensé que esperaras que yo te salvara. Eras la mujer de mis ojos, mi mejor amiga y deseaba que fueras mi compañera de vida, mas nunca intenté que me entregaras tu futuro. Compartí todos mis días contigo y te apoyé cada noche que me necesitaste, siempre te creí capaz de lograrlo todo y lo último que quería era que te convirtieras en mi sombra. Preferiste fusionarte con mi ser en lugar de unirte a él, supusiste que nos convertiríamos en un solo corazón y terminaste por perderte en una ilusión de la que dependía tu felicidad.
Yo te amaba, aún tan confundida y vacía te seguía amando pero agostaste todas mis reservas, me exprimiste hasta la sequía y me agobiaste hasta que tu presencia comenzó a quemarme. No eras la misma, eras como una versión gris que algún día había brillado; traté de explicártelo, intenté comprenderte, pero tú sólo pedías más de mí. ¿Más amor, más tiempo, más atención, más detalles, más besos, más devoción? Nunca entendí que era lo que te hacía falta si todo te lo daba, eras como un agujero en la tierra que entre más intentaba llenar, más profundo se volvía.
Pedirte que nos tomáramos un tiempo ha sido lo más difícil que he tenido que hacer hasta ahora. Pude haberme quedado a tu lado, pero tu parecías haber muerto momentáneamente, anhelabas estar conmigo y al mismo tiempo sufrías al no escuchar o recibir lo que ya habías idealizado. Nuestra relación se convirtió en un sueño que nunca cumplí como esperabas. Tan frágil y vulnerable, cuestionaste mi amor por ti y después de todo lo que vivimos juntos, esa pregunta me quebró irreparablemente.
Hoy sé que tomar valor para darnos un tiempo fue lo mejor que pude haber hecho; no sé qué fue lo que pasó, pero ahora que te siento tan incompleta y difusa es imposible que tú y yo seamos una pareja. No quiero que seas una pieza que me completa, sino una persona completa que me hace sentir pleno; no quiero amarte para salvarte de ti misma, sólo ayudarte a ser mejor; no quiero que deposites todo tu futuro en mí, deseo que me contemples en tus próximos planes. Yo quería amarte y hacerte feliz, pero ésta y otras razones fueron las que me obligaron a tomar valor para darnos un tiempo.

–
10. Jamás comprendiste que ambos teníamos una vida además de nuestra relación.
–
9. No me dejaste compartir mi felicidad con otras personas, creíste que yo era únicamente tuyo.

–
8. Planeaste tu vida conmigo y nunca me preguntaste si yo estaba de acuerdo.
–
7. Siempre desconfiaste de mí, a pesar de todo lo que te demostré.

–
6. Querías controlar absolutamente todo lo que sentía, pensaba y hacía.
–
5. Intentaste alejarme de todo lo que me apasionaba para quedarte con todo mi tiempo.

–
4. Nunca te esforzaste por conocer a las personas que me importaban, pues no soportabas no ser el centro de mi atención.
–
3. Te acostumbraste a ser quien necesitaba de mí y nunca te preocupaste por los días que yo necesitaba de alguien.

–
2. Me pediste que aceptara todos tus defectos, pero tú nunca comprendiste los míos.
–
1. No soportabas que tuviera otras razones para ser feliz además de ti.

No sé si nos volveremos a ver, te confieso que extraño a la persona de la que me enamoré, pero no sé quién eres ahora y no me interesa averiguarlo. Fuiste todo para mí, pero ya no formas parte de mi presente, mucho menos de mi futuro. A veces imagino qué hubiera pasado si nunca te hubieras perdido, ¿dónde estaríamos si te hubieras recuperado? Eras perfecta, contigo no me faltaba nada, pudimos haber sido reales, pero te esforzaste en hacerme creer que tú y yo éramos un error. Felicidades, lo conseguiste, no tengo nada más para ti y tampoco me queda alguna duda de que habrá alguien a quien amar sea un placer y no una guerra como la que tú y yo pelamos por tanto tiempo.
