Hay pocas cosas más difíciles que aprender a dejar ir a alguien, o una situación del pasado. Como si de un fantasma se tratase, nos puede perseguir y acechar por años si no sabemos como frenarlo desde el principio. Tocar la llaga constantemente puede llegar a impedirnos vivir en el presente, a disfrutar la vida, a aspirar a algo por la constante regresión a eso que tanto daño nos hizo. Todo en la vida son capítulos, son cierres. Primero terminamos la escuela, luego la universidad, y algún día tendremos que jubilarnos. Pasar de página puede ser duro, pero aprendiendo a aceptar la vida como viene, y tomando cada nueva oportunidad como una posibilidad de reinventarse puede hacer de los cambios algo menos agresivo, algo más sutil: una posibilidad de aprender, de reinventarnos, de volver a ser feliz.
Si una situación ya no te hace feliz, o no te permite seguir creciendo, y más bien te está arrastrando hundiendo, es hora de tomar medidas al respecto. ¿Cómo dejar ir a alguien? ¿Cómo decir adiós de una vez por todas?

Imagen de Rachel Baran
1. Haz un análisis de la situación.
Piensa para ti mismo, ¿soy feliz con esta situación? ¿cuáles son los beneficios de permanecer en ella? ¿qué gano si por fin doy el paso? Piensa en como te estás sintiendo, en tus sentimientos y emociones. Si te das cuenta que es hora de dejar ir, y que estás preparado para hacerlo, entonces es el momento de ponerle fin.
2. Escribe una carta.
Escribir puede resultar terapéutico, y puedes decir sin interrupciones y sin peleas todo lo que piensas. Materializar tus ideas es canalizarlas, así como darles más poder y darte cuenta de por qué estás poniéndole fin. Cuando la termines tienes dos opciones: mandársela a la persona, quedártela o romperla. Sea cual sea el destino del papel, ya habrás organizado tus pensamientos, ya sabrás con certeza como te sientes pues te habrás dedicado a ello, habrás enfocado parte de tu tiempo en analizar la situación.

3. Llora lo que tengas que llorar, no resistas al dolor.
Comparte lo que tengas que compartir con tus seres queridos, o concéntrate en ti mismo y permítete sentir y llorar hasta que saques el dolor de tu sistema y estés preparado para seguir adelante. Bloquear el dolor sólo lo fortalecerá, y a la larga puede resultar mucho más dañino.
4. Créete que la persona ya no va a estar. Ya sea porque tu hayas terminado la relación, o porque te hayan cortado a ti, seguir pensando en soluciones y en posibles escenarios de reconciliación sólo te estancarán, y los golpes, cuando te des cuenta que la persona no regresa, serán cada vez más duros.
5. Enfócate en lo que TÚ necesitas.
Por mucho que tus amistades o familia quieran obligarte a salir y a realizar ciertas actividades, la verdad es que si no estás preparado vas a pasar un mal rato y te van a hacer sentir víctima en la situación, cómo si te tuvieran lástima, y eso no te va ayudar a sanar pronto. Todo es válido, salir o quedarte en casa a ver películas. Es tu momento de recuperación. Cuídate y quiérete.

6. Piensa en todo lo que vas a ganar.
Ya sea libertad, o la posibilidad de volver encontrar el amor; alguien que merezca la pena, que sea más compatible a ti. O piensa en todo el tiempo libre que vas a tener para hacer aquello que tanto extrañabas; tomar algún curso, salir más con tus amigas, fortalecer aquellas amistades que habías dejado de lado. Terminar una relación no es el fin del mundo, a veces es la posibilidad de volver a poner tu vida en perspectiva y de realizarte como persona de nuevo. Hay tiempo para todo; pero no desperdicies más tiempo de la cuenta en una relación que no te está haciendo crecer como persona, que no te está llenando o que te está haciendo infeliz.

•••
Referencias:
HuffingtonPost
eHow
