
Por más que dijeras que no, por más que lo escondieras y juraras que no era así, mi corazón sabía que el tuyo ya le pertenecía a alguien más. Lo veía en tus ojos, lo veía en los de ella. Tenían una conexión y en varios momentos yo sentía que sobraba. Por un tiempo no quería aceptar lo obvio pero era inevitable, ahora estamos separados, ahora estás con ella y yo estoy bien. Pero claro que me di cuenta, sabía que tenías algo con ella incluso antes de terminar conmigo.
Dicen por ahí que ‘ojo de loca no se equivoca’ y yo veía cosas. Tus mensajes ya no eran los mismos, por más que me esforzaba por que todo siguiera igual no era así. Las sonrisas que compartíamos eran distintas, algo fingido, como forzado. Mis amigas decían que nada que ver, que estaba pensando algo imposible porque tú me demostrabas todos los días que me querías y estarías a mi lado toda tu vida. Ellos no se daban cuenta de lo que yo sí.
Y entonces pasó el tiempo, nuestra relación cada vez más gris y mi mente engañándose pensando en que todo mejoraría y volvería a ser como antes. Nada volvería a ser como antes. Yo la conocía, compartíamos la mesa a su lado y una que otra vez salimos por la noche. Sabía su nombre, su dirección y hasta sus gustos. Ella me saludaba, siempre muy amable. Me sonreía mientras detrás de mí te coqueteaba. Claro que lo notaba, soy mujer, sé algunas técnicas y ella estaba muy interesada en ti. Yo la veía dudosa, incluso te pedía que esta vez no saliéramos con ella pero tú insistías y jurabas que ‘no pasaba nada’. Cedí sin imaginar lo que pasaría después.
No sé si se veían a mis espaldas pero de los mensajes escondidos y un sentimiento nuevo, estoy segura. Lo noté, incluso podría apostar en qué momento pasó. Cambiaste. Cambió. Lo hablé contigo y jurabas que veía cosas donde no existían. No estaba segura, es cierto, pero la duda estaba ahí, constante, día y noche.

Al final pasó. Dijiste que lo nuestro no estaba funcionando cuando en realidad no había algo malo en nuestra relación. Ella se había metido y te confundió. Se me partió el corazón. Sabía que era por ella, me daba cuenta que había una conexión entre ustedes pero de cierta forma quería evitarlo y pensar que era yo la que pensaba mal.
No pasó mucho tiempo de nuestra ruptura cuando te vi a su lado. Feliz. Con una sonrisa que yo había visto antes. Lo sabía. A mis amigos les demostré que no estaba loca o pensaba mal. Ahí estabas con ella, iniciando una historia y dejándome atrás. Ella por supuesto también me dejó de sonreír, de hablar y salir conmigo los viernes por la noche. Lo hacía por estar cerca de ti.
Mi alma y corazón se partieron en mil pedacitos. Sentí una fuerte traición de tu parte pero también de ella. Ahora estoy sola, sin ella y sin ti y me sorprende darme cuenta cómo las personas que te sonríen, son amables contigo y hasta comparten tu mesa, pueden ser tan crueles y despiadados. Mentirte, jugar sucio a tus espaldas y reírse de ti sin que te enteres.
Lo sabía, tenías algo con ella. Pero ahora me alegro de haberlos perdido a los dos, porque no vale la pena usar mi tiempo y corazón en dos personas que no se interesan lo más mínimo en mí y lo que pueda sufrir. Claro que me daba cuenta que tu corazón ya le pertenecía a ella.
