
Tu ausencia se siente en el aire, veo los días pasar y ya casi llega Navidad. La primera sin ti, mamá, la calidez de estas fechas se desvanece con tu partida, te has llevado mis mejores recuerdos y temo que ya no sienta lo mismo cuando ponga la estrella de Navidad sola. Siempre dicen que las primeras veces serán las más difíciles pero he llegado a pensar que ya no serán las mismas jamás.
Caen las nevadas y ya no estás a mi lado, nada se siente igual de lo que eran las fechas, sigo decidiendo si armar el arbolito navideño o mejor comprar uno nuevo pues temo que desaparezca el aroma que impregnaste en él. Extraño las veces que nos preparabas ponche todos los días de diciembre, las interminables peleas de qué íbamos a cenar el 24 de diciembre y ahora me da miedo solo pensar que tendré que celebrar en tu ausencia.
En este día te recuerdo con mucho cariño y te echo de menos, estoy segura que donde sea que te encuentres estarás bien porque en vida hiciste y diste hasta más de lo que esperaríamos muchos. Me diste las herramientas para ser una persona feliz y ahora me queda aceptar que pasaré sin ti este año.

Los meses han corrido y ahora el año llega a su término, me veo en la necesidad de buscar nuevos planes porque la casa con tus recuerdos es algo que no creo soportar. Me di cuenta que por mucho tiempo no valoré lo mucho que hacías por mí y el solo pensar que no pude regresarte ni un gramo de lo mucho que me diste me estremece el alma. Sólo me queda honrar tu nombre y ser la hija que siempre me enseñaste a ser: Amar sin condiciones ni fechas de expiración, hablar sin que nadie me limite a hacerlo, ver el bien por todos, hacer las cosas que nadie quiere hacer, celebrar sanamente, establecer mis límites con todos sin excepción alguna, saludar hasta las personas que no tengan mis ideales, luchar por lo que pienso, encontrar mi camino sin que nadie me diga que no y muchas más cosas que podría añadir en esta lista, porque el ejemplo que siempre tuve fue el tuyo, madre mía.
Las navidades pasaron de ser alegres a ser nostálgicas, mientras en mi infancia pedía más juguetes ahora pido más días. Esos días cuando estabas conmigo y me mecías en tu pecho mientras sabía que estarías ahí siempre. Lo que pasa es que ahora voy a despertar y me voy a quedar con los recuerdos que una vez vivieron en las paredes de esta casa.
Mi único deseo esta navidad es tenerte unos cuantos minutos más porque no cabe duda que el destino nos jugó mal y el pensamiento de que será mi primera navidad sin ti carcome lo más profundo de mi corazón. Con este abismo de distancia –entre la vida y la muerte- escribo esta carta navideña con la ilusión de que llegues por lo menos en mi sueño a desearme una linda Navidad.
En esta época es tiempo de celebrar, todas las familias se reúnen para festejar, yo veo al cielo y mi único grito es ¡Feliz Navidad Mamá!
