
¿Cuántos museos has visitado a lo largo de tu vida?, seguro muchos pero dudo que alguna vez hayas visitado uno como el ‘Museo de la Comida Repugnante’, en inglés conocido como: ‘Disgusting Food Musem’. Solo existe una sede en Suecia y de manera temporal estuvo en Berlín y es justo de esta última exposición de la que hoy te enterarás de todo lo que se puede ver y degustar en este peculiar museo.
El primer Museo de la Comida Repugnante abrió sus puertas en 2018 en Malmö, Suecia, donde se encuentra hasta el momento la exposición fija, mientras que de manera temporal esta exhibición ha recorrido lugares como: Nantes, Francia, Los Ángeles, California, Burdeos y Berlín a mediados de este 2021.
La finalidad de esta exposición nació gracias a que los gustos pueden cambiar con el paso del tiempo pues hace cientos de años, los platillos como la langosta o el salmón eran de lo peor, a tal grado que solo lo comían las clases bajas y los prisioneros, pero actualmente son considerados un manjar, las cosas cambiaron. La mayoría de los platillos que se exhiben en este museo tienen una carga histórica y cultural que nos demuestran cómo con el paso del tiempo ha cambiado la alimentación de la humanidad.
El Museo de la Comida Repugnante tiene el objetivo de educar y por supuesto de romper estigmas.
“Podemos aprender y desaprender del asco, descubrir otras culturas y otros gustos, ampliar los pequeños horizontes culinarios”, mencionó Martin Völker, director del museo.

¿Qué encuentras en el Museo de la Comida Repugnante?
La comida dentro del museo se ordena por grupos de productos, tipo supermercado: en la entrada hay bebidas, después huevos, queso, animales, productos del mar, insectos, verduras, productos veganos y finalmente postres y “chucherías”. Al ser una exposición relativamente nueva, también existe un menú Covid, el cual consiste en sopa de murciélago y estofado de pangolín (ambos animales relacionados con el posible origen de la covid-19), acompañados de una bebida alcohólica que se usó en Alemania contra el cólera (en 1831), la ‘Tinctura Amara Mampei’.
Para no seguir enfrascados en temas relacionados a la Covid-19, de parte de Mongolia, se tiene una curiosa versión del famoso cóctel Bloody Mary: mezclan el zumo de tomate con ojos de ovejas y se convierte en un conocido remedio para las resacas en el país asiático, cuentan en el museo berlinés. Otra atracción, si pudiera nombrar de alguna forma a los platillos exóticos, es: El ‘altar de queso apestoso’, el cual permite al visitante oler cinco quesos distintos, entre ellos: el ‘Obispo apestoso’ (Reino Unido) que es descrito como emisor del mismo olor que “un vestuario de un equipo de rugby después de un partido”.
Por parte de China podrías apreciar miembros de toro y el cerebro de cerdo. En algunas regiones de China o de Japón adoran el vino de serpiente o de ratón.
Aquellos que gusten visitar el museo pueden comprar algunos alimentos o degustarlos ahí mismo en el bar de la entrada que ofrece un menú distinto cada día.
