¿Qué son las constelaciones con caballos? ¿Por qué caballos? ¿La terapia de constelaciones familiares es para mí? Cuando me dijeron que sería parte de este tipo de terapia, iba con muchas dudas, ciertamente. No sabía qué esperar con un tipo de terapia así, y ahora que lo sé, te lo quiero compartir.
Había escuchado sobre la terapia de constelaciones familiares antes, de hecho, tengo amigos de la universidad que toman este tipo de ayuda psicológica y me han contado de sus buenos resultados.
Vayamos por partes, para empezar, las constelaciones familiares son un tipo de terapia bastante reciente, que tiene como objetivo tratar conflictos no resueltos en nuestra familia o aquellos problemas que nos preceden, es decir, que vienen de nuestra línea genealógica y que, por tanto, inevitablemente se encuentran dentro de nosotros.
Las constelaciones familiares funcionan de dos formas: grupal e individual. La primera suele servirse de tres componentes: el paciente, quien va ahí a solucionar sus problemas; el representante, que interpreta a algún familiar o persona con la que queremos arreglar nuestros problemas; y el constelador, que va orientando al paciente durante la sesión e interviene cuando hay conceptos que deben ser interpretados y puntualizados.
Por su parte, la terapia individual utiliza otros recursos, como objetos, animales, e incluso agua (en lugar que le corresponde a los representantes), y aquí es donde entran las constelaciones con caballos.

Constelaciones con caballos, un tipo de terapia especial para las personas introvertidas
A lo largo de mi vida he tomado otros tipos de terapia y, al menos para mí, una cosa que siempre me sucede en la primera sesión es que me resulta bastante complicada, mucho porque no siempre sé qué decir o cómo comenzar, ya que la interacción con humanos muchas veces está cargada de prejuicios, inseguridades y miedos, pero con caballos la cosa cambia completamente.
La primera vez que tomé la terapia de constelaciones con caballos, llegué un poco antes de mi sesión y pude ver a la distancia a otras dos pacientes que estaban ahí, tomando sus sesiones una después de la otra, cada una relacionándose con los caballos de manera diferente y los equinos, reaccionando a todo lo que escuchaban de ellas.
La idea de esta terapia es simple: en el ruedo hay cuatro caballos diferentes que son parte de una misma manada, y por lo tanto, están en completo equilibrio porque ya se conocen y se sienten a salvo entre ellos.

Sin embargo, cuando el paciente ingresa al ruedo, ese equilibrio se rompe con su propia energía, haciendo responder a los caballos inmediatamente. Nuestro objetivo es hablar con cada uno de los caballos y exponerles nuestros pesares; ellos reaccionarán a lo que les decimos y así podremos interpretar lo que está sucediendo en nuestra propia vida.
Cuando finalmente fue mi turno, Jorge, el terapeuta me preguntó cuál sería el tema que me gustaría tratar en la sesión, y yo respondí que algo que me cuesta mucho es la charla ligera, ya que me pone muy nervioso no poder sacar una plática de la nada en fiestas o reuniones.
A continuación, el terapeuta me acercó a cada uno de los caballos y me preguntó que cómo me sentía. El primer caballo reaccionó con valentía, como si ya me estuviera esperando y acercándose sin miedo hacia mí e incluso violando mi espacio personal.
El segundo, por el contrario, reaccionó con miedo, como si temiera que yo fuera a hacerle algo. Incluso, sentí que en su mirada había cautela, me estaba analizando para saber cómo reaccionar con mi presencia.
El tercero y el cuarto estaban mucho más tranquilos, casi como si mi presencia ahí no fuera ningún problema. Sin embargo, todo lo anterior había sido simple interpretación, en realidad, los caballos no habían hecho o dicho nada para hacerme sentir todo eso, simplemente fui yo proyectando mis miedos, inseguridades y creencias en ellos.

Aquí es cuando mi segunda duda se resolvió: ¿por qué usar caballos? Los caballos, de acuerdo con Jorge, solo pueden defenderse con patadas o mordidas, por lo tanto, son animales que entienden muy bien sobre la sensibilidad, la compasión, empatía y, mucho más importante, no conocen el concepto del juicio, por lo tanto, sus reacciones son lo más sincero que podremos encontrar.
Una vez que me acerqué a cada uno de los caballos, el terapeuta me preguntó acerca de las relaciones con mi familia, cómo vivo yo con mi mamá y mi papá. A partir de esa respuesta, le asignó un rol diferente a cada uno de los caballos. El primero, el valiente que no dudó un segundo en acercarse a mí, representó a mi mamá; el temeroso, que me mantuvo vigilado todo el tiempo, era mi papá; mientras que los otros dos representaron a mi parte masculina y femenina.
Poco a poco me acerqué a cada uno de los caballos, hablándoles acerca de por que siento yo que las conexiones con las personas me cuestan tanto trabajo, con algunos caballos, esta charla fue muy sencilla, pero hubo otros con los que no. Incluso, el caballo que representaba a mi madre y el que representaba mi parte femenina estaban muy activos, casi imponiéndose contra mí y los otros dos caballos.
Durante la sesión, el terapeuta se mantuvo alejado, su única indicación era que yo tenía que hablarle a los caballos de mi vida, de mis relaciones, de mis familiares, etcétera, y él solo se acercaba a puntualizar ciertos conceptos que me ayudarían a entender lo que los caballos me estaban queriendo decir.
Aunque lo que sucede en la sesión es de índole privada para cada paciente, les puedo compartir que para el final de la sesión, terminé haciendo que los caballos que representaban mi parte masculina y femenina caminaran al mismo tiempo conmigo, y para mi sorpresa, la parte femenina no iba jalando, impaciente, mientras que yo estaba más preocupado con reconciliarme con mi parte masculina y hacerla caminar (aunque tuve que hacerlo con jalones).
Para responder a mi última pregunta: yo siempre me he pensado como una persona muy extrovertida para personas introvertidas y muy introvertida para personas extrovertidas; así soy y así he vivido mi vida por muchos años.
Mi sesión de constelaciones con caballos me hizo darme cuenta de que este tipo de terapia podría ser ideal para personas introvertidas, que temen abrirse con otros humanos por temor a ser juzgados (o muchas otras cosas más); y que podrían sentirse cobijados por los caballos que, como ya lo he puntualizado, son animales de gran capacidad empática y sin duda, dan mucha seguridad a nuestro alrededor.
Al eliminar al factor del ser humano como persona que nos escucha, los caballos se pueden volver un faro que nos diga hacia dónde dirigir nuestra vida. En sólo una sesión muchos problemas pueden salir a la luz y hacernos entender que debemos darles solución. Los caballos nos muestran lo que pasa dentro de nosotros, pero es nuestro deber trabajarlo y darle solución para vivir felices.
¿Cómo puedo tomar una sesión de terapia de constelaciones con caballos?
Si piensas que las constelaciones con caballos son para ti o te ha despertado la curiosidad por saber cómo un caballo de terapia puede transformar tu vida, entonces podrías ponerte en contacto con Jorge Medina, quien encabeza Susurros Equinos y quien te guiara a través de esta experiencia que podría abrir tu mente a nuevas posibilidades. Aquí te dejamos su cuenta de Instagram por si quieres solicitar más información o contactarlo directamente:
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Eso sí, debes saber que las sesiones de terapia se realizan en la Villa Ecuestre San Mateo (ubicada en Circunvalación Poniente, Cd Brisa, Naucalpan de Juárez, Méx., México), y dado que tendrás que pasar un rato de pie mientras dejas que los caballos te escuchen, te recomendamos llevar ropa y zapatos cómodos, además de una gorra para protegerte del sol.
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