Una de las grandes ironías de los hoteles todo incluido es que, pese a la promesa de variedad infinita, la comida puede volverse monótona. El desayuno buffet se repite, los snacks de media tarde saben igual y la cena muchas veces se convierte en un trámite. Pero hay excepciones. Y recientemente encontré una en el lugar menos inesperado: un hotel con más de 30 años de historia en la zona hotelera de Cancún.
Durante una escapada, me hospedé en el Fiesta Americana Condesa Cancún All Inclusive, un clásico que acaba de renovar por completo su propuesta gastronómica. Y sí, suena a boletín de prensa, pero la diferencia se nota en el paladar.

Este hotel, con más de 15 centros de consumo, ha logrado lo que muchos prometen pero pocos cumplen: convertir la comida en una verdadera experiencia. Desde tacos de rib eye en un restaurante mexicano que celebra la tradición (sí, con mole poblano y sopa azteca incluidos), hasta un rincón argentino donde los cortes son lo más rico que vas a probar… o eso crees, hasta que visitas Brasa by The Sea y pruebas las espadas.
Y si lo tuyo son los mariscos, hay una cevichería al aire libre frente al mar Caribe que ofrece el taco gobernador más fresco que he probado en un hotel.
También está Rosato, un restaurante italiano con canelones de ricota y espinaca que compiten con cualquier trattoria casera.
Lo que más me sorprendió fue que incluso el “buffet” —ese espacio temido por quienes alguna vez sobrevivieron a nuggets re-calentados— en este hotel se transforma en un mercado interactivo que te lleva de estación en estación como si de un pequeño viaje culinario se tratara. Nada de bandejas eternas de arroz seco. Aquí se siente intención.
Además, no todo queda en el plato. Hay clases de mixología en el lobby bar, espectáculos en vivo que giran en torno a la temática de cada restaurante, fiestas temáticas, clases de sushi (¡sí, puedes aprender a enrollar como un pro!) y hasta opciones fuera del hotel como snorkel, atardeceres en bote y simuladores de surf.

Para quienes viajan con niños, hay un Kids Club con actividades sensoriales y niñeras certificadas; para quienes viajan con perros, el hotel es dog friendly (punto extra por eso); y para quienes simplemente viajan por placer, hay habitaciones con vista al mar, servicio de concierge 24/7 y el tipo de atención que hace que quieras repetir la experiencia.
Fiesta Americana Condesa Cancún me dio deliciosa comida, me dio experiencias, me dio todo.
Para quienes dudan de este tipo de opciones sepan que —al menos tratándose del Fiesta Americana Condesa Cancún— el todo incluido no tiene que ser sinónimo de rutina. Aquí, el viaje comienza en la mesa, se extiende al mar y se convierte en una colección de momentos AMA (Actitud, Magia y Acción). Y para mí, eso fue justo lo que necesitaba.
