El absurdo método para eliminar el racismo a través del conductismo
Estilo de vida

El absurdo método para eliminar el racismo a través del conductismo

Avatar of Hugo Viveros

Por: Hugo Viveros

4 de agosto, 2017

Estilo de vida El absurdo método para eliminar el racismo a través del conductismo
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4 de agosto, 2017


En un mundo de fantasía, la contracultura le ganó a las corporaciones. La Ecología reinó en las ciudades y los hippies son los líderes del mundo. ¡Viva el rock!, gritarían algunos y otros se dedicarían a su pasión, en lugar de condenarse a una jornada laboral que no disfrutan ni quieren. Sí, en un país de fantasía todo sería justicia, donde la violencia y el rojo de la sangre serían un recuerdo burdo de los bárbaros seres humanos que lo habitaron en el pasado y la paz no sería un mito. Palabras como “indio” o “negro” no estarían en el vocabulario de las personas, en las calles y las miles de historias que se comparten cada día.


En definitiva, no estamos en un mundo de fantasía y la verdad es que sería estupendo; sin embargo, la realidad –aunque parezca negativa en este momento– tiene su lado humano y bello. En México estamos en medio de esos dos lados, ni tan bueno ni tan malo, diría 80 % de la población mexicana que dice ser feliz en su país, sin embargo, ojalá ese resultado se reflejara en uno de los lastres más potentes a nivel mundial: el racismo.


Así es, el racismo ha consumido muchas fibras de la sociedad, se ha extendido como una plaga sin razón aparente y en ese vaivén han aparecido nuevos insultos, formas de degradar a las personas, pero también caminos que apuntan hacia un único objetivo: erradicarlo por completo. Fue de esa manera como nació el Test de Asociación Implícita (TAI) en los Estados Unidos; éste propone un juego simple basado en la Psicología y la reacción de las personas.


El absurdo método para eliminar el racismo a través del conductismo 1


El estudio trata de comprobar que se puede eliminar el racismo del cerebro y para hacerlo recurre a presentar varias imágenes; personas de raza negra se imponen ante ti y tú debes describirlas rápidamente con lo primero que te venga a la mente, simplemente decir qué es lo que piensas sobre ellas. El objetivo es que tu cerebro se sienta presionado y después de un rato comiences a soltar palabras abruptas o que no podrías mencionar en un ambiente completamente normal y tranquilo.


Ahora bien, ese estudio se realizó hace más de una década, pero recientemente investigadores de la Universidad de Northwestern en los Estados Unidos realizaron el TAI para comprobar si era real. Así fue como comenzó una travesía con 40 estudiantes –20 mujeres y 20 hombres– a los cuales les presentaron las imágenes, los presionaron y les dejaron dar las respuestas negativas o raciales sin darse cuenta de que las estaban emitiendo. Después de un rato, lo psicólogos decidieron repetir la rutina de preguntas y respuestas, pero esta vez con una sola regla: los participantes se tomarían su tiempo y elegirían con cuidado. Con la variante de que si optaban por la opción que no fuera discriminatoria el programa arrojaría un sonido peculiar y fácil de identificar.


El absurdo método para eliminar el racismo a través del conductismo 2


Después de las pruebas anteriores hicieron lo siguiente: les dijeron que se fueran a dormir durante 90 minutos, no para que pudieran relajarse, sino que pretendían causar una repetición de recuerdos en el inconsciente. Según la Psicología Conductual, cuando dormimos solemos pensar o repetir las actividades y decisiones que hemos tomado durante el día o los días anteriores y como en la prueba habían hecho hasta lo imposible por presionar al cerebro de los voluntarios, es lógico pensar que mientras durmieron su cerebro ya había registrado cada una de las reacciones en el test. Sólo que había un detalle: los investigadores enfocaron los recuerdos del sueño a ciertas respuestas, aquéllas que habían tenido la aprobación de un sonido fácil de identificar. Es por eso que cuando despertaron y les aplicaron otra vez el TAI, sus respuestas inmediatas se vieron directamente relacionadas con lo bueno, aquello que no era racista.


A lo anterior le llamaron: “reactivación dirigida de recuerdos” y fue así como lograron –con base en la Psicología Conductual– dirigir sus reacciones, opiniones y posturas hacia un único objetivo. El problema es que después de un rato, el cerebro va desechando ese registro y termina por adaptarse a lo que en realidad cree, entonces, no sirve del todo para erradicar el racismo. Algo malo y desafortunado, ya que si lo aplicamos a gran escala, el resultado sólo nos daría para vivir en un mundo de fantasía durante algunas semanas.


El absurdo método para eliminar el racismo a través del conductismo 3


Tal vez en eso pensaron algunos investigadores de la Universidad de Leiden en los Países Bajos y es por eso que decidieron llevar a cabo el mismo estudio, pero esta vez aplicado hacia otro objetivo: explicar qué es lo que pasa en el cerebro cuando somos racistas. En esta praxis las respuestas dirigidas y el cambio de personalidad no se provocaban a través del sueño ni surge de un sonido fácil de identificar, sino utilizando descargas eléctricas en el cerebro.


Mientras hacían el TAI, los psicólogos colocaron en los voluntarios unos electrodos en el córtex prefrontal, un área del cerebro dedicada al control cognitivo, es decir, la zona que decide tus reacciones y opiniones ante cierto fenómeno. Aplicaron leves descargas eléctricas a las respuestas negativas y cuando repitieron el estudio no fue difícil predecir que ya no contestarían con respuestas racistas. ¿El resultado? Suprimieron los pensamientos negativos y los sustituyeron por buenos ¡Claro que funcionó!, sin embargo, para que esto pueda brindar felicidad en su totalidad, todos deberíamos llevar puestos electrodos durante el día –siempre–, ya que sin éstos, el efecto “cero racismo y paz en todos lados” no existiría jamás; otra vez, sólo en un mundo de fantasía.


El absurdo método para eliminar el racismo a través del conductismo 4


Parece que siempre pedimos un mundo de fantasía, queremos lo que aún no gozamos, sin embargo, todavía queda tiempo… hay mucha historia por delante, muchas experiencias y cambios radicales que en algún momento podrán desembocar en erradicar el racismo. Los estudios antes mencionados son una muestra de que sí se puede, pero también un ejemplo de la necesidad de llegar a medidas extremas para eliminar la maldad entre nosotros.


En México no nos salvamos de ese contexto, podremos ser un país con los índices de felicidad por lo cielos, pero en ese escenario siempre tendremos una piedrita en el zapato. Así como dijera el antropólogo Roger Bartra: «(En México) el desprecio a lo indígena es generalizado y antiquísimo, una herencia colonial que sigue permeando entre la sociedad tanto en la cúspide como en la base. Eso es lo más trágico. Es un racismo transversal». Él mismo afirma que al ser un país que perdió su identidad en el mestizaje, estamos condenados a apuntar como inferiores a los indígenas o cualquier persona que en su color de piel denote –equivocadamente ante todos– "signos de desprecio". Es triste y mucho, sobre todo cuando te encuentras con estudios del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que afirman que las personas con tez clara tienen más oportunidades de crecer laboralmente en México y le otorgan la razón a Bartra.


El absurdo método para eliminar el racismo a través del conductismo 5


Sí, el país no es un mundo de fantasía y le falta mucho para serlo, tan sólo hay que recordar las tres heridas del ser humano según Sigmund Freud –uno de los grandes detractores del conductismo–. Al ser humano le duelen mentalmente tres hechos inquebrantables: “la Tierra no es el centro del universo”, “el hombre es un animal más” y “no somos dueños de nosotros mismos”. Nada gira en torno a nosotros de manera individual, somos instintivos hasta la muerte y nunca podremos controlar nuestros pensamientos y prejuicios. Si lo aplicamos a la sociedad, la conclusión es muy realista. Tal vez nunca podremos erradicar el racismo de nuestras vidas.



Referencias: