
Empezamos a aclarar algo: esta tendencia no tiene nada que ver con preferencias sexuales, aprendamos a dividir las cosas. Aclarado este punto, les voy a contar del Crossdressing.
Es muy común que a los hombres les de curiosidad saber qué se siente usar un vestido, un bra o tacones, es raro que una prenda tenga género pero sí, éstas se consideran femeninas (aunque no deberían serlo) este fenómeno es cada vez más popular aunque nada nuevo, hay registros de ejemplos en la mitología griega, nórdica e hindú que tenían estas prácticas; la diferencia aquí es que los hombres que la practican actualmente, ya no se esconden como antes.
En su mayoría tienen preferencias bien definidas, son heterosexuales pero tienen un gusto por vestirse como mujer.
No, no son travesti porque generalmente en su día a día usan prendas normalizadas para hombres. Me cuesta un poco de trabajo escribir esto porque así como aprendimos que los colores no tienen género, debería ser lo mismo con las prendas. Así como las mujeres usamos pantalón o falda cuando deseemos, los hombres deberían poder hacerlo también. En fin.
Los crossdressers tienen una vida ‘de hombres’, familia, trabajo, físico y arreglo pero gustan, de vez en cuando, usar faldas, vestidos o tacones.
No tienen la intención de cambiar su preferencia sexual, ellos viven felices con sus parejas heterosexuales, visten trajes, usan zapatos formales y no quieren cambiarlo, solo que disfrutan en algún momento, vestir como mujer.

Claro que se han escondido por años al ser juzgados por la sociedad pero cada vez vemos más elementos femeninos usados por los hombres y ¡qué bien! por ejemplo, las uñas pintadas. Antes esa práctica era exclusiva de mujeres y hombres con un estilo obscuro, rockero, generalmente se pintaban las uñas de negro como señal de rebeldía, lo mismo pasaba con los ojos usando delineador negro. Hoy vemos cada vez más hombres que se atreven a llevar esmalte en las uñas de colores y con diseños a su gusto solo como parte de su estilo.
Me emociona que cada vez se normalice más esta división de géneros en cosas tan absurdas como la ropa, ojalá cada vez más hombres con ese deseo por practicar crossdressing se atrevan a salir a la calle e ignorar miradas y malos comentarios para que poco a poco dejen de ser juzgados.
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