¿Cuántas veces no nos hemos molestado porque el fashion no está hecho para todas? Bajo la premisa gastada y de sabiduría popular que reza el dicho “De la moda lo que te acomoda” –que por cierto se escucha ya necia y casi vulgar en los labios de quien le pronuncia– el estilo femenino se frena al llegar a las boutiques contemporáneas y no encontrar más opción que algunas tallas reducidas, si no es que diminutas. Así que esa filosofía gratuita del vestir se rompe a sí misma en dos vías con este acontecimiento: no hay cortes o estilos que se acomoden del todo a las complexiones diversificadas del mundo y muchas mujeres se sienten excluidas de la identidad de su propia época.
La moda no es un capricho vacuo ni es una exageración frustrarse ante dichas supresiones del panorama. Necesitamos amplitud en un sector que se ha cerrado a lo diferente.

¿Quiénes, entonces, son aquellas mujeres que no son tomadas verdaderamente en cuenta por la industria que consumimos?
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La mujer que no tiene una cintura de 60 cm ni una altura de 1.80 m
La mujer a quien no le importan las etiquetas ni las buenas costumbres
La que corre todas las mañanas a su oficina para ser una líder
La mujer que no tiene un empleo fijo y domina el mundo a diario

La que renuncia a las dietas, a las flores, a la delicadeza y a los colores pastel
La mujer que no se depila ni sigue estándares absurdos de belleza
La que tiene caderas anchas porque ha tenido hijos
La que lleva con orgullo y poder tanto sus canas como sus arrugas

La mujer que besa a otra mujer
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¿Qué tienen todas en común que las hace tan imponentes y primordiales en el diseño y la experiencia de ser bellas a su manera? Que son libres y nada ni nadie puede detenerlas. Aunque tengan más de 45 años, sobrepasen los 60 kg o sean unas workaholics de primera liga, ellas son parte de este mundo que gira y gira. Estas mujeres deben incluirse en la visibilidad real y sin etiquetas de la moda actual para ser consideradas en la estética de lo que hoy somos y son éstas mismas quienes se han refugiado en diseños como los de H&M.
H&M apuesta actualmente por una mujer que, rompiendo barreras y buscando el éxito a cada paso, también esté en concordancia con su era y la libertad de una nueva sociedad. Una mujer que encuentra en todas las prendas de este sello la posibilidad de disfrutar la belleza bajo sus propios términos y siguiendo sus metas en particular, las de nadie más.
¿Qué estilos se perfilan en la figura presente de las mujeres que están cambiando el género? ¿Qué no puede faltar en tu armario si te identificas con esa mujer desafiante y “otra”?
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La mujer libre no teme combinar texturas ni buscar su propia definición de sexy. Por ejemplo, un abrigo corto de lana con piezas de algodón y piel sintética no están en discordancia.

Las mezclas entre lo femenino y lo masculino no son escándalo para nadie ya. Así que, adelante, a buscar nuevos esquemas.

¿Inseguridades? Qué va. Un estilo boyfriend y una sensualidad basada en las propias curvas, lo pueden todo hoy.

Líneas pronunciadas en el cuerpo y un total black que deje ver algo de piel son lo más in en cuanto a
tendencias plus size.

Estampados y colores que llamen la atención a un kilómetro de distancia no son una prohibición; el animal print, el fur y la piel pueden lograr más de lo que pensamos.

No todo el tiempo se necesita gritar al mundo quién eres. En ocasiones, la sobriedad o un look bajo el radar son nuestra máxima expresión. Colores neutros que jueguen con la volatilidad o la transparencia son la opción.

El uso constante de nuevas formas o referencias étnicas y culturales, como un abrigo oversized y de patrones orientales, nunca debe ser escatimado.

El uso de estructuras diferentes y colores provocativos que dirijan el pensamiento a una sociedad lejana o enigmática marca un carácter definitivo y poderoso.

Con vestigios punk y de tinte urbano, las nuevas mujeres no temen verse descuidadas. De tono DIY y una estética trashy, la mujer contemporánea desafía en todos los sentidos.

La mujer actual reta las expectativas de sexualidad y género con elementos andróginos o propios de una civilización poco explorada. Por ejemplo, el traje masculino y los detalles propios de la tradición sueca pueden ser una mixtura perfecta entre desenfado y actitud cosmopolita.

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Todos estos quiebres y urgentes necesidades en la mujer de hoy los ha reconocido a la perfección H&M, una firma que se esfuerza constantemente por acercar la moda y un trozo de la alta costura a cualquier persona del planeta Tierra. Un sello de calidad e innovación actual que ha dejado de ver a la mujer con los ojos del pasado y le abre sus puertas a la fémina vigente y verdadera. Una casa de diseño que rompe las reglas una vez más para no seguir bajo los estándares de la mujer única y convencional, del molde que hemos creído como inamovible en la silueta femenina y que ha significado la exclusión de cientos de miles de cuerpos o formas de pensar.


