¿Que yo me contradigo?
Pues sí, me contradigo. Y, ¿qué?
(Yo soy inmenso, contengo multitudes.)
Walt Whitman
En la película “Across the Universe”, el joven y rebelde Max está en una cena con su familia cuando su tío le dice: “Lo que haces define qué eres”, a lo que Max responde: “No, tío, lo que eres define lo que haces”. Ese encuentro muestra la forma en que piensan las mentes cerradas y los espíritus libres. Ambientada en los años sesenta, eso parecería un problema olvidado, pero hoy muchas personas insisten en que la gente debe seguir un patrón de seguridad para ser alguien en la vida. Afortunadamente, muchos han despertado de la pasividad y saben que ser únicos y seguir sus ideales son lo que realmente vale la pena en la vida.
Lo que define nuestro estilo es lo que nos define como personas. No podemos creer que crecemos actuando y mostrando nuestro cuerpo y simplemente “siendo” ante el mundo sin dar a conocer nuestra actitud, la cual definitivamente está marcada por nuestro pasado. Debemos buscar nuestra identidad, pues eso nos convertirá en seres únicos cuyo estilo va más allá de seguir la tendencia y ser parte de un rebaño que no ve, no escucha y no habla. Tal vez puedas identificarte con los siguientes momentos por ser los que tienen gran impacto en tu vida. Sin número de importancia, estos puntos han sido trascendentales para definir el estilo de muchos.
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Tu primer amor

Muchas veces crees estar enamorado, por años observas a esas personas que despiertan pasionales deseos, cuyos movimientos te hipnotizan y que tienen miradas paralizantes. Pruebas de que somos humanos y tenemos un sentimiento profundo, pero es cuando encuentras a esa persona que platica contigo y te deslumbra con lo que es en esencia cuando tu vida cambia. Pero sí, llega ese individuo con el que simplemente sabes que eres tú y después de eso, no vuelves a ser el mismo.
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Cuando sales de la secundaria

Esa época odiada por muchos cuando la cursan, pero que sin duda es recordada con añoranza bajo casi todos los preceptos; todos, excepto la apariencia física. Tres años en los que el crecimiento, la entrada a la adolescencia y los cambios hormonales nos transforman en seres irreconocibles. Afortunadamente, una vez que termina la secundaria hemos crecido mucho por fuera y por dentro. Nuestros gustos musicales se han definido, tenemos un pensamiento mucho más crítico y poco a poco nos adentramos en cuestiones mucho más profundas de lo que conocíamos.
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Cuando haces algo de lo que te sientes orgulloso

No es que no hubiéramos hecho grandes cosas que nos enorgullecieran antes, pero en la juventud solemos mantener un estado de ánimo más decaído que cualquier otra cosa. Es ahí cuando encontramos algo que tal vez no sabemos que nos apasiona, pero que al comenzar a hacerlo descubrimos que nos interesa; nos sumergimos en la elaboración de esa cosa y nos olvidamos de todo y al final ni siquiera nos importa el resultado ante el profesor, los padres, ni siquiera los amigos; esa creación es una revelación de que somos mucho más de lo que creemos.
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Cuando le demuestras a tu profesor o maestra que tienes la razón

La escuela nos enseña a repetir y obedecer. El proceso de la autonomía es lento, pero suele llegar. Es ese momento en el que te desprendes de la educación tradicional y decides aprender por tu cuenta, o simplemente has estudiado tanto que ese profesor que gusta de delatar tu falta de conocimiento hace alarde y quiere humillarte de nuevo, pero tú has llegado más lejos. Se trata de una de las primeras grandes satisfacciones en la vida, la de estar frente a tus mejores amigos y compañeros, y de la manera más calmada (pero no por eso menos emotiva) corregir a ese maestro que todos odian y convertirte en el héroe del escuela, aunque sea por un día.
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Cuando tienes una noche perfecta

Esa noche en la que todo sale según lo planeado. Tus amigos llegan a la hora indicada, pasan el tiempo adecuado en una fiesta, todos la pasan bien, se mueven a distintos lugares entre la improvisación y el sentido de aventura, viven experiencias no planeadas pero inolvidables y regresan a dormir mucho después de que sale el sol. Viajas con las personas que consideras tu familia y sabes que esa noche es especial porque viviste cosas únicas que esperas repetir muchas veces más.
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Cuando tu familia te trata como un adulto

Descubrir que han dejado de tomar decisiones sin ti es bueno, pero cuando tus comentarios son bien recibidos en esa mesa llena de adultos, cuando deslumbras a esos tíos que te cargaron de bebé y demuestras que ahora eres un ser capaz de aportar tanto como ellos, ese momento en el que te dejan de ver como un niño también es indispensable para verte como alguien diferente.
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Cuando empiezas a trabajar

Dejar atrás la comodidad de la irresponsabilidad, olvidar esa frase que dice “tu única responsabilidad es estudiar”, lanzarte al mundo laboral y burocrático que puede ser más pesado de lo que algún día imaginaste y claro… recibir esa primera paga por el trabajo que realizaste. Nunca dejarás de aprender y de nutrirte, pero ahora puedes hacer lo que amas y obtener una remuneración por ello.
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Cuando logras algo que creías imposible

Distinto a lograr algo que te haga sentir orgulloso, este es el punto en el que quieres algo que no puedes lograr, lo intentas y continúas fracasando y un día, tal vez incluso después de que comenzaras a perder el ánimo, logras lo que ya parecía imposible. A todos les pasa, ya sea retar su físico, intelecto, estima o mucho más. Y es una de las cosas más importantes, pues al lograrlo, te das cuenta de que pocas cosas son las verdaderamente imposibles.
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