Razones por las que el amor es más adictivo y destruye tanto como las drogas 
Estilo de vida

Razones por las que el amor es más adictivo y destruye tanto como las drogas 

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Por: El Nomada

5 de diciembre, 2016

Estilo de vida Razones por las que el amor es más adictivo y destruye tanto como las drogas 
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Por: El Nomada

5 de diciembre, 2016






Entre una imagen tuya

y otra imagen de ti
el mundo queda detenido.
En suspenso. Y mi vida
es ese pájaro pegado al cable
de alta tensión,
después de la descarga.
Chantal Maillard




Aquel cosquilleo que sentimos cuando nos encontramos con el otro, al mirar sus ojos, al tocar con la punta de nuestros dedos sus labios, o acariciar el dorso de su espalda... es provocado por la serotonina, endorfina o dopamina, estas son hormonas y neurotransmisores implicados en las sensaciones de deseo, y nos hacen querer repetir aquello que nos proporciona placer, bienestar, calma, etc. Se les define también como “hormonas de la felicidad”; y es que la sensación de sentirse “perdidamente enamorado” es una referencia constante en la cultura popular, sobre todo si pensamos en las clásicas comedias románticas como "Pretty Woman" o "Media noche en País" que nos hablan de ese sentimiento tan común y recurrente en nuestras vidas que nos llena de clichés. 

Lo cierto es que pocas veces comprendemos el amor desde el punto de vista racional y científico, en el que las “hormonas de la felicidad” son responsables de los mecanismos de refuerzo del cerebro, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que genera placer, como comer, jugar o enamorarnos.


 el amor es adictivo

Durante el enamoramiento, las hormonas funcionan como mensajeros químicos del deseo sexual, y estimulan los neurotransmisores que originan este estado, el cual hace que las parejas permanezcan horas teniendo sexo y noches enteras en las que conversan sin cansancio; además, provoca que siempre estén excitados y necesiten al otro como una droga, logrando que su capacidad para juzgarla se reduzca a cero.

Entonces, cuando sentimos que una persona nos gusta, es porque nuestro organismo se hace adicto a las sustancias químicas que se desencadenan en nosotros. Es decir, estamos técnicamente drogados. ¿Y qué es una droga? Una sustancia externa que introducimos a nuestro organismo con la finalidad de provocarnos un efecto placentero. Por ello, los adictos usan estupefacientes para sentirse mejor y llenar un vacío. Y así como nos volvemos adictos al amor, lo somos a la felicidad. 


la adiccion del amor

Cuando nos referimos a que “el amor es una droga” —porque lo es—, afirmamos que esa persona libera sustancias químicas en nuestro organismo, las cuales nos hacen sentir deseo y agrado; quizá sea lo que hace por nosotros, las palabras bellas que nos dice o algo en su físico. ¿Qué pasa entonces cuando esta persona cambia ante nosotros, cuando deja de ser cómo era o ya no nos provoca ese "encanto”?

Como todo adicto, el cuerpo sigue en la búsqueda de esas sustancias químicas, pues no podemos vivir sin ellas, de esta manera las rupturas amorosas se asemejan al síndrome de abstinencia que experimentan los drogadictos, o si esa persona que considerábamos especial ya no nos "provee" de esa sensación de deseo, se busca alguien más y entonces se da pie a la infidelidad.


por que el amor es adictivo

Algunas personas son diferentes y se quedan sólo en la etapa del “enamoramiento”, pero nunca llegan a más porque en el fondo saben que los niveles más altos de la “droga de la felicidad” se hallan en las primeras etapas de las relaciones; quedarse más tiempo supondría una disminución de la dosis, un inevitable “desencanto” que viene cuando la otra persona se vuelve real, y deja de estar idealizada. Por eso existen los eternos solteros, los de las mil parejas y a la vez ninguna.

También hay otro grupo de personas aún más distintas que las anteriores. La dopamina y demás hormonas de la felicidad no son exclusivas de las relaciones románticas o el sexo; éstas son liberadas en nuestro organismo por toda actividad que nos genere placer, como realizar lo que nos apasiona, cumplir metas y objetivos, practicar ejercicio, entre muchas más, así que una de las alternativas para intentar reparar nuestro corazón roto no es al ingerir dotaciones enteras de chocolate y canciones de Adelle, sino que sería más efectivo salir a correr o emprender un nuevo pasatiempo.


el amor es una adiccion

Muchas personas encuentran su ración de felicidad al estar satisfechos con ellos, al tener metas, hobbies y pasiones que los llenen y mantengan en un estado de dicha incondicional, pues esto no debe depender de un tercero. Cuando dos personas que poseen estas características se encuentran, tienen la posibilidad de construir relaciones más maduras y saludables, ya que ninguno de los dos depende del otro. Nadie tiene la obligación de hacernos felices, es mejor compartir la felicidad y ser receptivo a la del otro, como la frase: "Te amo porque mi felicidad es también la tuya". Imagina cuánta dopamina hay en esto...


el amor es una droga



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Idealizamos el amor de manera errónea como si se tratara de lo único que puede llenar nuestra vida, entonces al enamorarnos nos vemos envueltos en relaciones que nos dañan, en lugar de que nos beneficien; sin embargo, a veces lo que necesitamos para ser felices no es el amor de pareja, sino el amor que se siente al realizar nuestro pasatiempo favorito, convivir con amigos, o pasar un tiempo a solas, pues la soledad ayuda a conocernos. Pero si sólo nos obsesionamos con la idea del amor, esto provoca que nuestra vida se estanque y no podamos avanzar hacia el camino de la felicidad, como se muestra en esta película que nos revela los problemas que surgen del miedo que se tiene por estar solos y debes ver. 



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Fuentes:

Investigaciónsaludable

News-medical





Referencias: