Las mejores cosas de la vida requieren sacrificios, por lo que para ser Superman, claro que debían tomarse más de los esperados, pues Henry Cavill tuvo que someterse a un entrenamiento fuerte para interpretar a la perfección el papel de Clark Kent. Por ello, el actor que le ha dado vida al Último hijo de Kriptón, se entregó al gimnasio y al ejercicio para entrar en el traje azul del superhéroe.
Michael Blevins fue quien se encargó de entrenar al actor y se centró no sólo en aumentar la masa muscular, también en fortalecer su potencia. Como dato curioso, Cavill tuvo que prepararse para rodar las escenas en las que sale con su torso desnudo, por lo que trabajó para obtener un 4 por ciento de grasa corporal, mientras que en el resto del rodaje, aumentó el 7 por ciento, asimismo, el actor tenía que dormir 10 horas y adoptar una dieta con 5 a 6 mil calorías en alimentos como pescado, pasta, carne, verduras o patatas, es decir, eliminó de su alimentación grasas saturadas, alimentos procesados y azúcar refinado.
Así que toma nota si quieres convertirte en el próximo Superman. Tendrás mucho trabajo por hacer.

Tubo de escape
Tiene dos principios básicos pero sumamente efectivos: ejercicio y recuperación. El ejercicio está diseñado para que dejes toda tu energía en el área de peso libre mientras que en el método de recuperación, terminas tu ejercicio y te tomas 8 respiraciones controladas dentro y fuera de tu nariz.
Este entrenamiento también mejora tu rendimiento deportivo debido a que maneja el estrés de la fatiga extrema, pero si quieres aumentar sus efectos, entonces al término de la recuperación, practica alguna habilidad deportiva, por ejemplo: realiza 3 tiros libres con 3 pelotas de baloncesto.

Instrucciones
Es importante que realices este entrenamiento después de uno más ligero como un circuito intenso. Asimismo, recuerda hacer los ejercicios en el orden que se te indicará a continuación, así como tener un kettlebell o una pesa de 16 kilogramos para los movimientos que la requieran. Realiza 25 repeticiones de cada ejercicio sin olvidar la técnica de recuperación del tubo de escape entre cada movimiento.

1. Sentadilla con dumbbell
Si no tienes uno, puedes usar una mancuerna. Primero debes pararte con tus pies a la altura de tus hombros, agarra tu herramienta con ambas manos y sostenla verticalmente junto a tu pecho con tus codos hacia abajo. Así, mantén tu espada naturalmente arqueada y empuja tu cadera hacia atrás, es decir, realiza una sentadilla bajando tu cuerpo lo más que puedas. Después sube y repite.

2. Balanceo con kettlebell
Primero debes doblar tu cadera con el kettlebell ya en ambas manos en la longitud del brazo hacia abajo, así, echa tu cadera hacia atrás y coloca tu herramienta entre tus piernas. Aprieta tus glúteos, empuja tu cadera hacia adelante con fuerza y mueve el peso hacia la altura de tus hombros. Después invierte el mismo movimiento entre tus piernas y continua balanceando tus brazos.

3. Squat thrust / Burpee
Primero debes pararte con tus pies a la altura de tus hombros, así, dobla tu cadera y rodillas para que bajes hasta colocar tus manos en el suelo. Después patea tus piernas hacia atrás hasta que consigas posición de flexión de tus brazos e invierte el movimiento. Si quieres que este ejercicio se haga más intenso, entonces salta en cuclillas en lugar de levantarte.

4. Jumping Jack
Mantente de pie con tus pies juntos y manos a los lados, al mismo tiempo, levanta tus brazos por encima de tu cabeza y salta con tus piernas hacia los lados, abriendo y cerrando.
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