Fotografía

DES-APARECER: Exposición fotográfica de Simón Malvaez

Fotografía DES-APARECER: Exposición fotográfica de Simón Malvaez

 

Des-Aparecer captura bajo el lente de Simón Malvaez, la serie de fotografías que en imágenes y letras narran mini relatos sobre la impermanencia del ser a través del espacio-tiempo. Habría que recordar que en la memoria, los recuerdos permanecen rindiéndoles un nostálgico tributo a los golpes y caídas metafóricas que se pueden apreciar en cada uno de los títulos. Desahogo de los tiempos pasados, anhelo libre del futuro. La lección radica en saber cómo exprimir el sabor sólo del presente para Des-aparecer fantasmas y encontrarse a uno mismo quitando aquellas máscaras que revelan lo que estaba oculto. 

 

Anómia
Estar ausente, sin ley en vagos pensamientos. Aquél día importante, recuerdo, me invitaste al café del malecón, tenías una presentación en minutos. Sentada en la silla pensaba, eres tan valioso como un diamante. Los sentimientos de incertidumbre al manejar tú y yo como un nosotros, llegaron a mí mente mientras los personajes del teatro se quitaban las máscaras para sonorizar un te quiero.

 

 

Nunca tan alto caí
El amor ideal es platónico, pero siempre existe el riesgo de enamorarse. El juego carnal consiste en: ¿quién caerá primero? Los dos ganamos o los perdemos en esta entrega de vínculos emocionales. Tenemos en nuestras manos la potencia de caer juntos o perder separados. ¡Mírame! Nunca me había sentido así, te lo digo sonriendo. 

 

 

Niño Rojo
Mira dentro de mis los ojos que te traigo cargando en este nuestro mundo que a la vez soy yo. Sígueme y recuerda ríos de corriente veloz. En toda dualidad también existen volcanes, erupciones y desastres naturales. Los sueños donde remo la balsa y vuelo aquél papalote rojo, dañado por la lluvia, sopla el viento y no lo dejamos caer, pero por favor, no te escondas que eres mí tesoro. Estoy cargando el mundo para entregártelo a ti.

 

 

Luna mía
Luna mía, no te ahogues en la corriente del río porque a pesar que él sabe que no sé nadar, sigo remando. Eres espía natural de todos nuestros encuentros, testigo de vivencias íntimas. Te exijo que no te alejes de mí, que no me alejes de él. Quédate luna que en noctámbulos diálogos ambos pertenecemos a la noche.

 

 

Me busco
Bailé al vacío, lento no habrá de detenerse. Fluyo y colecciono piezas de las identidades en la búsqueda de un autoconocimiento. Balancéate desde el interior, en esta dualidad genuina entre movimiento y reposo. Lamentablemente me busco, afortunadamente también algunas noches me encuentro. Otras veces, te cuento que por ti me pierdo.

 

 

Piedra, sólo por ti lloro
“No soy una montaña” Me dijiste una vez cuando, sin que fuera mi intención, te lastimé. Arriba en la cima, donde sólo llegan algunos pocos me pregunté ¿Cómo recuperaré mi sombra? Ahora que me desprendí del pasado, no podré caer sin pies. Te respondo: No hay montaña, ni siquiera una piedra. Tengo carne que se amarra a mis huesos, tengo lágrimas que se escapan por mis ojos y sólo por ti lloro.

 

 

Verbo Carne
Palabras agridulces pronunciadas en profecías intrusas y enemigas. Retorcidos conjuros de palabras que habré de desvanecer pero que en cada golpe, caída o recuerdo, tal como dijiste que lo haría, lo estoy viviendo. El ser siendo y sintiendo. Desde que te alejaste tus palabras se hicieron verbo, comenzando a vivir en mí en carne viva.

 

 

Aquí están mis manos
Desvanece toda ilusión, muéstrame la verdad y quítate todo antifaz que evita ser reconocido. No se trata de un adiós si no de una despedida. Estoy frente de ti esperándote. Respóndeme con todo tu ser; ojos, labios, dedos, espalda, hombros. Seamos transparentes y desnudemos sentimientos; en esta fusión de dos me entrego a mis manos limpias, trátalas como tuyas. Tómalas, quiero contar todas y cada una de las estrellas que habitan en tu piel.

 

 

Nuevo Corazón
Kelenóste. Inspirado del grigo Kalós, cuyo significado es bello y Nostros. Regreso: “El bello regreso” concebido bajo mi autoría, encantado por la nostalgia del recuerdo. El bello regreso que puede haber entre nosotros, escucho el oleaje de aquella playa tranquila con la luna sonriendo y yo con los huesos rotos que me impiden avanzar y matar lo nuestro. Me encuentro como polilla estrellándome contra una bombilla, tus palabras me rondan y me siguen vibrantes. Tengo insomnio de ti. Recuerdos del corazón. Mi re-cordis es tu Kelenóste.

 

 

Todos los textos por Ananda Watanabe.

 


Referencias: