Fotografías para entender qué tan artificiales somos en la sociedad
Fotografía

Fotografías para entender qué tan artificiales somos en la sociedad

Avatar of Natalia Lomelí

Por: Natalia Lomelí

11 de abril, 2017

Fotografía Fotografías para entender qué tan artificiales somos en la sociedad
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Por: Natalia Lomelí

11 de abril, 2017



Como humanos tendemos a “artificializar” todo aquello que nos rodea, modificamos el mundo para que responda a nuestras comodidades y "necesidades básicas" alterando las relaciones sociales y personales. Esta generación entiende la vida a través de máquinas, extensiones de los sentidos que ocasionaron que ahora tengamos el cerebro en un dispositivo móvil que nos organiza las tareas y busca información en instantes sobre casi cualquier tema. Sustituimos los ojos por cámaras que capturan el instante en una galería digital para recordar a través de las pantallas. Mientras, el registro de nuestra presencia en el mundo, las redes sociales, parece ser más importante que la experiencia de vivir. 

El cuerpo también se ha vuelto artificial, convertido en un objeto en construcción, compuesto por ideales de belleza que nos cosifican y a la vez nos dan una nueva identidad. Las alteraciones del cuerpo, la condición humana y los inventos sociales que nos determinan como la moda, la tecnología, las máquinas. La construcción del entorno en busca de comodidad, que nos aleja del ser natural y orgánico, cuestionamientos que confrontan y modifican la cultura visual contemporánea. 

Entre tantas mutaciones y escenarios ficticios, comenzamos a cuestionar hasta qué punto es real todo lo que hacemos y vemos, si aún somos capaces de reconocer y diferenciar la vida de la imaginación. 

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Las fotografías de Alejandro Annicharico retratan estas alteraciones del cuerpo, enfatizando la mirada en cómo los objetos nos consumen poco a poco, hasta transformarse en mutaciones. Mientras, los rostros se difuminan tras las telas de lo impuesto y los movimientos se vuelven texturas que intentan escapar de la figura de quien nos hemos convertido.

El disfraz en sus personajes remite a mundos paralelos, los seres ficticios que habitan el "universo Annicharico" como él le llama, se inspiran en la moda conceptual, el cine y el teatro. 

La historia del arte es también parte de su imaginario, pues retoma gestos y escenarios del renacimiento, barroco y pop art. Elementos simbólicos que desaparecen el contexto donde se sitúa, como los objetos que se vuelven referentes y significantes de nuestra historia personal. Como ese vestido que nos acompaña en las mejores noches, la caja de música que ha vivido por generaciones en nuestra familia. El sabor del helado que nos sabe a tardes con amigos, las cartas que condensan el primer amor, o la lápida que decoramos con lágrimas convertidas en flores. 

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El fotógrafo colombiano dialoga entre la imaginación y la realidad, mientras cuestiona cómo la ficción y lo virtual son ahora, irónicamente, aquello que construye lo real. Annicharico se alejó de la fotografía comercial para fabricar una serie que fuera congruente en cada aspecto de su personalidad. Al darse cuenta de que la fotografía para él no tenía sentido si alguien más le decía cómo debía componer sus imágenes, se despidió de los directores de arte para ser fiel a su intuición y reclamar el control absoluto de sus retratos. Piezas que revelan sus obsesiones, recuerdos, fetiches y deseos. 

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Aunque se dedica a narrar historias mediante composiciones visuales como en el cine, el protagonista de su obra no tiene nombre ni tiempo, es cuerpo, es forma, un ser que cambia y se transforma. Parecido al ser humano, pero sin etiquetas que definan y limiten su existir. Todo es posible en el entorno construido por Alejandro Annicharico. 

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Annicharico juega con la imposibilidad y la paradoja de los límites de lo posible en la producción de sus imágenes. Durante siete meses, diseñó vestuarios, escenografías y atmósferas que incluyó en la serie, proyección mental que al principio parecía imposible replicar en una fotografía. Su proceso creativo es una exploración de la condición humana a partir del análisis de los objetos, piezas creadas para el entorno, la cultura de lo ornamental, la decoración. Esa necesidad de revestir las cosas hasta ceder ante el deseo y el fetichismo, en el cual el objeto se convierte en objeto de devoción. 

La fotografía contemporánea y el universo plástico replican esa tendencia, meramente humana, a materializar lo subjetivo. Acciones como enmarcar los recuerdos y colgarlos en las paredes de las casas, o encerrar el dolor en letras y partituras, son pruebas de que necesitamos aferrarnos a la materialidad para tratar de entender la abstracción más pura de la existencia.

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Annicharico narra momentos aparentemente ficticios que realmente son representaciones visuales de instantes reveladores y críticos que cualquier persona experimenta. Como muestra, el instante inmortalizado en "Kinetic Fire", fotografía de un momento de impacto, cuando todo explota desde el interior pero seguimos con vida. El testimonio de un sobreviviente más de la bomba de emociones que nos vuela la cabeza, el estallido ha pasado pero ella permanece inmóvil tras el shock; aún sin darse cuenta de que jamás podrá reconstruir completamente lo que ha quedado en cenizas.

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Su trabajo artístico cuestiona también la naturaleza ausente del hombre, cuando queremos dejar de ser y de sentir. En esta reflexión escultórica capturó "Black Ice", un cubo negro que conserva en su interior la dualidad, vida y muerte. La materia inerte como roca, ejerciendo la reducción de todo hasta una forma geométrica y la ausencia de color, del minimalismo pictórico para hablar de todo lo que uno es cuando no se quiere ser nadie... 

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Sus retratos revelan la individualidad a través de los objetos en montajes inertes, construidos con el surrealismo de momentos inexistentes y la melancolía de saber que es fantasía. Aunque la ficción le da sentido a la vida como los sueños, metas y promesas.

En cada una de sus fotografías declara su
 amor al arte, aquél único refugio en que podemos ser como queramos.  

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Puedes seguir disfrutando las fotografías de Alejandro Annicharico en Instagram y en su sitio web

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Referencias: