Si te sientes feo, podrías tener un problema mental. Se trata del síndrome de Tersites, que afecta frecuentemente nuestra vida de manera profunda, aunque no lo parezca. Las personas que sufren de esto, viven toda una desgracia al mirarse al espejo; se paran frente así mismos y encuentran “horribles” y “enormes” defectos de los que creen que todo el mundo se percata. Sin embargo, esto está completamente fuera de la realidad; los demás apenas y lo notan o el “defecto” es inexistente.
Además de una enorme incomodidad, episodios de angustia y depresión, este problema puede derivar en desórdenes de alimentación o incluso en tanorexia, la adicción por hacerse cirugías plásticas. Si bien esta es una condición psicológica, nos deja dudas en el aire; ¿por qué ser “feo” es un crimen?, ¿de dónde viene la obligatoriedad de ser perfectamente bello? Las siguientes fotografías nos muestran que esto no tiene por qué ser necesariamente así.


Todos estamos un poco jodidos. Si se es demasiado bello, se corre el riesgo de no ser tomado en serio o de ser buscado solo para relaciones superficiales. Si eres poco agraciado, tendrás muchas desventajas, tanto en el ámbito laboral como en el emocional, además de los millones de complejos con los que tu cabeza estará martirizándote todos los días.
Pero, ¿quién determina lo que es bello y lo que no lo es? Entre la inmensa variedad de personas, estilos, latitudes y tiempos, ¿cómo hacer un juicio de valor objetivo respecto a la hermosura y lo que ello representa?, ¿quién, cuándo y cómo se define cuando uno es perfecto o no?


La belleza entonces se ha vuelto una moneda de cambio con la que el mundo se mueve y se mantiene. Pero no es cualquier belleza, mucho menos está cerca de ser una universal. Decenas de estudios han fijado su atención —y con razón— a evidenciar que la inmensa mayoría de los seres humanos se siente fea, o cuando menos, que ni su perfil ni su cuerpo corresponde a los arquetipos admitidos por la sociedad.


Estas fotografías, creación de Yuni Yoshida, logran derrumbar todos nuestros supuestos en cuanto a la belleza occidental. En ellas, nada es imitación y está lejos de pretender serlo. Las diferencias se acentúan y es por esa misma razón que encontramos en su extravagancia la manifestación de una belleza falta de referentes exteriores; habla y dialoga consigo misma, danza entre colores pastel, cabellos llamativos y escenarios oníricos.
Luego de estudiar en la Universidad de Arte y Diseño de Joshibi, se dedicó de lleno a la creación visual, participanto también en el area publicitaria. Además, tiene una importante carrera como cineasta, probablemente de ahí provenga su increíble capacidad de construcción estética, lúcida y transgresora, pero al mismo tiempo dulce y delicada.
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La belleza se encuentra también en la extravagancia, en la voluptuosidad y en la ruptura de los límites y las fronteras mecánicamente establecidas. En las “imperfección” reside la pasión, la magia y lo extraordinario.
Tersites era el hombre “más feo de los griegos” cojo, panzón, con los ojos chuecos y con cabello puntiagudo, de espíritu débil y carácter ruin. Tú no eres eso aunque te esfuerces en decírtelo todos los días al espejo. Recuerda que antes de llegar a una conclusión sobre tu apariencia, es mejor no exagerar y aceptar las diferencias con las que todos estamos hechos.
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