A 42 años de la partida de Hendrix
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A 42 años de la partida de Hendrix

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Por: mediodigital

6 de octubre, 2012

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6 de octubre, 2012

James Marshall Hendrix tuvo una infancia complicada. Su familia se caracterizó por ser disfuncional al grado de verse en la necesidad de dejar al pequeño en custodia de la abuela debido a los constantes pleitos entre sus padres, quienes finalmente se divorciaron.

 

 

Su adolescencia transcurrió enmarcada en los inicios de los turbulentos años sesenta, donde la juventud que no se enlistaba en el ejército era vista como criminal y a la vez existía un naciente movimiento juvenil en el mundo que empujaba para tirar las barreras que los padres que habían vuelto de la guerra querían imponer a esta floreciente generación llena de energía y sueños nuevos.

 

 

Desde los 14 años Jimmy tuvo una guitarra que lo acompañó y tras lograr darse de baja de su enlistamiento militar y salir de su pueblo natal, el chico afroamericano comenzó su travesía como guitarrista de varias bandas de blues, rythm and blues y soul. Una noche en un bar conoció a la novia de Keith Richards


(guitarrista de los Rolling Stones) y a raíz de esa amistad comenzó a conocer personas que apreciaron su talento y lo ayudaron en el camino a la gloria.

 

 

Consolidando su sonido con la agrupación Jimi Hendrix Experience, el camino que tomó estuvo lleno de éxitos, viajes y música. Jimmy trabajó mucho en el sonido de su guitarra, que tocaba al revés (con los controles de volumen hacia arriba y el de pastillas hacia abajo) por ser zurdo y haber aprendido con una para diestro, costumbre que nunca cambió.

 


Su esfuerzo dio muchos frutos, uno de los más importantes fue consolidarse como el guitarrista soul blues por excelencia, frecuentemente nombrado por músicos profesionales, historiadores, revistas especializadas y miles de fanáticos como el mejor guitarrista de la historia.

 

 

El 18 de septiembre de 1970, Jimmy Hendrix partió del mundo entre teorías de suicidio, sobredosis de pastillas para dormir o quizá de alcohol; también se dijo que mientras lo trasladaban al hospital, giró la cabeza para vomitar y el camillero se la acomodó de nuevo provocando su atragantamiento e incluso se llegó a especular de una conspiración de su representante para cobrar el seguro de vida.

 

Partió en cuerpo pero una parte de él se quedó para siempre en las grabaciones que dejó; en esas letras incitantes interpretadas con voz grave y en los movimientos con la guitarra que lo caracterizaban en el escenario.

 

Sin duda, inspiración para legiones de nuevos guitarristas que siguen contando la historia del chico negro que le hacía el amor a la guitarra blanca, que se unió al club de los 27 al morir en los setenta y que incendió su Fender Telecaster de la manera más respetuosa y simbólica en que alguien puede quemar una guitarra.

 


Referencias: