
Durante décadas la llamada “Casa de los macetones”, también conocida como “Castillo de Purificación”, era un punto de referencia al norte de la avenida Insurgentes. Esto ocurrió no sólo por su excelente ubicación en plena avenida, sino por una noticia que sacudió a la Ciudad de México en 1959.
¿Qué pasó en la Casa de los macetones?
Una familia vivió cautiva dentro de esa gran casona durante 18 años, esto debido a las órdenes de Rafael Pérez, el patriarca de la familia quien junto a Sonia María Rosa Noé tuvo 6 hijos. Los 8 miembros vivieron sin salir de la casa, fabricando veneno para ratas.

La familia de Rafael Pérez
Se dice que Rafael y su esposa llegaron de Jalisco al Distrito Federal cerca de 1940. Para construir una vida en familia y un negocio la pareja escogió una hermosa casona ubicada en el norte de la ciudad, en el cruce de la avenida Insurgentes y la calle Godard, muy cerca del monumento a la Raza. De la fachada de la casa destacaba un zaguán custodiado por dos grandes macetones, por lo que los vecinos comenzaron a llamarla como la “Casa de los macetones”.
Con el paso del tiempo la pareja procreó a 6 hijos con nombres muy singulares para la época: Indómita, Libre, Soberano, Triunfador, Bien Vivir y Libre Pensamiento. Toda la familia trabajaba en la fabricación de veneno para roedores, la fábrica se encontraba en el mismo inmueble en el que habitaban.
Lo alarmante de este caso fue por las condiciones en las que vivía toda la familia, ya que en 18 años se aseguró que no habían salido del domicilio, además de que eran aleccionados bajo la ética de Rafael, quien siendo ateo pensaba que le hacía un favor protegiéndolos del exterior y la maldad social. Cuando se destapó esta noticia hubo muchos rumores entre la prensa sobre posibles casos de incesto.
Además los medios tacharon a Rafael, quien era un químico, como “científico loco” y “loco secuestrador”. El hombre había perdido un brazo en un accidente de tren y tenía una personalidad celotipia y paranoide.
Foto: La Prensa
La otra realidad de la Casa de los macetones
Sin embargo, otras fuentes de la época aseguran que este hombre no estaba loco ni era un sociópata y mucho menos tenía encerrada a su familia. Se dice que tanto su esposa como sus hijos se sentían tan cómodos en su hogar y con su compañía que no querían irse. Para afirmar eso se encontraron fotografías de la familia en el zoológico de Chapultepec y algunos vecinos aseguraban que las hijas tenían amigos con los que se reunían a menudo o que acompañaban a su papá a realizar las compras y ayudarle a cargarlas.
También se dice que a Rafael le preocupaba mucho que a causa de su discapacidad sería incapaz de defender a su familia ante un robo en su propiedad, por lo que diseño un sistema de espejos y mirillas para poder vigilar la casa y no para mantener cautiva a su familia como se dijo en los periódicos.
La familia entera pudo ser rescatada del secuestro de Rafael gracias a una nota anónima. Rafael fue condenado a cumplir una condena en Lecumberri, el señaló en todas las oportunidades que tuvo que él no había secuestrado ni maltratado a su familia, incluso señaló que su suegra era testigo de esto ya que los visitaba regularmente. Su esposa e hijos lo visitaban con regularidad hasta que en 1972 se quitó la vida en prisión.
Foto: El sol de Quintana Roo
¿Dónde está la Casa de los macetones?
Se encontraba en la esquina de Insurgentes Norte y Godard. Era una vieja y elegante casona muy descuidada.
Libros y películas sobre la Casa de los macetones
Este caso dio pie a que muchos artistas y escritores se inspirarán en él para abordar reflexiones muy profundas sobre la libertad, la moral y la ética como:
