Hoy, la Revolución Mexicana es reconocida como el acontecimiento político y social más importante del siglo XX en México. Las fotografías, los corridos y las obras de arte que esta revolución inspiró nos permiten adentrarnos a su esencia. Sin embargo, la revolución fue tan compleja que muchos acontecimientos interesantes han pasado desapercibidos. Algunos hechos no son conocidos popularmente ya que —comparada con otros enfrentamientos armados en nuestra historia— la Revolución Mexicana confrontó a más de dos facciones. A lo largo de una década (1910-1920), la revuelta tuvo cuatro etapas principales: la revolución maderista, la presidencia maderista, la revolución constitucionalista y la presidencia carrancista. Durante la tercera etapa ocurrió un hecho peculiar que, sin ser reconocido, pudo haber cambiado la historia de este país: el caso Benton.

Para entender este caso es necesario conocer un poco del contexto histórico y de las relaciones diplomáticas entre México y otros países durante la revolución. No es secreto que el embajador estadounidense Henry Lane Wilson apoyó al militar Victoriano Huerta para llevar a cabo un golpe de Estado en 1913, este hecho tuvo como consecuencias el asesinato de Madero y la ocupación presidencial de Huerta. En ese momento los gobiernos europeo y estadounidense otorgaron el reconocimiento diplomático del general.
Pero con la salida de Taft de la presidencia de Estados Unidos —junto con su gabinete que incluía a Henry Lane— las cosas cambiaron. En marzo de 1913 Woodrow Wilson —con una personalidad contrastante con la de Taft— asumió la presidencia. Su objetivo era la paz mundial y sus principios consistían en que ésta sólo se podía lograr con la instauración de la democracia. Por tanto, a Wilson le era imposible reconocer al gobierno de Huerta, tan incompatible con su moral.

Mientras tanto, en el norte de México, Doroteo Arango —mejor conocido como Pancho Villa, con su excesiva impulsividad y confianza en sí mismo— lideraba grandes tropas y ganaba la admiración de compatriotas y extranjeros. Sus hazañas en batallas como la de Tierra Blanca aparecían en los periódicos estadounidenses y auguraban la victoria de Villa. Pronto el caudillo de la revolución se convirtió en gobernador de Chihuahua. Sin embargo, un acontecimiento que no figura en los libros de la historia de las escuelas puso fin a esta buena racha. De hecho, el suceso pudo haber tenido consecuencias terribles, de no ser porque Venustiano Carranza se interpuso en la situación incómoda en la que había caído Villa gracias a su impulsividad.

William S. Benton fue un británico que residía en el estado de Chihuahua. Los habitantes de Santa María de Cuevas lo denunciaban debido a que —con la ayuda del gobierno de Porfirio Díaz— se había adueñado de tierras de pastoreo que pertenecían al pueblo. Además, se pensaba que estaba involucrado con el contrabando de armas y ganado, y que quizá había provisto a las tropas de Villa. Se cree que cuando Villa se convirtió en el gobernador de Chihuahua le pidió a Benton que se fuera de México, pues no le podía garantizar seguridad. El extranjero quiso entrevistarse con él y en febrero de 1914 Benton le exigió con arrogancia que le pagara el ganado perdido. Los detalles de esta conversación son un misterio, pero los historiadores han recuperado el siguiente mensaje:
“Martes 16 del corriente, inglés William S. Benton, trató asesinarme en Ciudad Juárez, pero debido a la violencia con que obré pude desarmarlo personalmente y lo entregué a un consejo de guerra para que lo juzgara, el cual lo condenó a muerte. Con este motivo prensa enemiga en Estados Unidos está haciendo gran escándalo. El citado Benton, además del atentado contra mi persona, ha cometido varios crímenes amparado por Terrazas y creo sinceramente que el fallo del jurado fue absolutamente justificado”.

Los medios internacionales —tanto el de Europa que reconocía abiertamente el gobierno de Huerta, como el de Estados Unidos que lo desconocía— tacharon a Villa de asesino y bandido. En Londres, la Cámara de los Comunes solicitó la intervención militar de Estados Unidos en México; así como el castigo inmediato del caudillo. El presidente Wilson pidió explicaciones a Villa, pero éste se encontraba rebasado por el problema sin saber cómo resolverlo. Sin embargo, Venustiano Carranza inmediatamente supo cómo actuar.

Carranza le hizo saber a Wilson que Gran Bretaña no tenía el derecho de hacer exigencias al gobierno constitucionalista, ya que el país europeo había reconocido abiertamente a Huerta; y mucho menos a través de Estados Unidos, porque ellos no representaban a nacionales de otros países. Tampoco permitió a extranjeros examinar el cadáver de Benton o intervenir en las investigaciones que correspondían a las autoridades mexicanas. De esta manera, Carranza consiguió frenar el desprestigio que sufría la Revolución Mexicana a los ojos del mundo. Además, evitó una intervención militar que pudo haber significado el fracaso de la revolución constitucionalista. Sin duda, fue un momento clave que pudo haber cambiado el rumbo de México. Quizás Huerta habría seguido en el poder, o Wilson habrían aprovechado la intervención para derrocarlo. ¿Quién ocuparía entonces la silla presidencial si las estrategias de Carranza fallaban?
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