La emperatriz ninfómana que fomentó la cultura y la educación en Rusia

Jueves, 23 de marzo de 2017 12:26

|Ayax Byron



Los grandes personajes siempre están rodeados de anécdotas que confirman, trastocan o redefinen su fama. Relatos o mitos que hacen que muchos tengan una percepción muy particular de ellos, como si fueran recipientes exclusivos de sus fantasías expectativas y especulaciones. Sin embargo, es preciso notar que, tanto en la antigüedad como en actualidad, a menudo ha prevalecido el afán de privilegiar la polémica y olvidar aspectos importantes de su tránsito por el mundo, de su labor y de su desempeño en el rol asumido. Esto sucede sobre todo a figuras de la vida pública. Durante la última campaña presidencial de EE UU, los escándalos de la vida íntima de la excandidata Hillary Clinton y su esposo Bill renacieron como una forma de desprestigiarla. El propio expresidente sufrió la cacería de brujas y los señalamientos morales respecto de su vida privada por sectores de la sociedad que parecieron olvidarse de su labor al frente de la Casa Blanca. ¿Qué tiene que ver un asunto completamente mundano y correspondiente a una pareja y una amante con la situación de un país y su población? Quizá algo muy similar podría decirse de Catalina la Grande, tan controversial como contradictoria.


catalina ii ninfómana


Catalina II de Rusia, mundialmente conocida como Catalina la Grande, fue un emperatriz que se regía por las tradiciones y de la clase sociopolítica a la que pertenecía. Poco antes de iniciar su mandato se vio obligada a lidiar con los estragos causados por la guerra de su país contra Prusia. Pero como la fortuna juega un papel crucial en la trayectoria de los poderosos, podría decirse que el conflicto generó distintas situaciones que favorecieron su futuro como gobernante.

Hija de un noble prusiano, pasó de ser una princesa alemana a una emperatriz rusa tras un acuerdo diplomático que significó contraer nupcias con Pedro el Grande. Sin embargo, el joven duque era impotente y bastante inmaduro, por lo que no pudo consumar la relación en ocho años. Entonces aquí empieza a hilarse una manida historia de amantes y de sexualidad desbordada. Uno de los soldados más aguerridos y reconocidos en el conflicto contra Prusia fue Grigori Potiomkin, su gran amor y al que se le atribuía ser padre del primer hijo varón de Catalina. Con Piotomkin mantenía frecuentemente encuentros sexuales, lo que desató su fama de mujer con salvajes impulsos sexuales. Asimismo, se hizo amiga a su vez de la hermana de la amante de Pedro, quien le presentó a figuras políticas opuestas a su marido y quienes poco a poco conformaron su mundo político.


catalina ii ninfómana


Pedro el Grande cometió un grave error frente a los ojos de los dirigentes rusos, que le costó a Rusia parte de su vasto territorio. El descontento crecía, así como las intrigas. Cuando Pedro fue asesinado, Catalina (sin ser descendiente directa de la nobleza rusa) le sucedió en el puesto y se hizo llamar "la filósofa del trono". Al margen de sus numerosos y escandalosos encuentros sexuales, es necesario resumir otros aspectos de sus decisiones como dirigente de la nación. Durante su reinado la política expansionista rusa elevó su poderío sobre territorios antiguamente pertenecientes a Polonia, donde había enormes asentamientos de judíos. Pronto estas zonas pasaron a una nueva legislación y sus derechos fundamentales se vieron suprimidos, además de ser considerados extranjeros y ser obligados a asentarse en la región más occidental del Imperio, política de exclusión que causó un rechazo violento a esta población que derivó en los nefastos pogromos, linchamientos y matanzas multitudinarias al mejor estilo de las limpiezas étnicas.


catalina ii
 

Pero si el propósito es indagar más allá de su desbordado e insaciable apetito sexual, que incluso ha causado especulaciones sobre su controversial fallecimiento, Catalina la Grande también hizo mucho por su nación. Después de todo, no se hizo llamar "La Filósofa del Trono" por pura casualidad. Es evidente que el desarrollo de las artes, la educación, la medicina y la cultura en general se le debe en gran medida a su mecenazgo, que supera al de cualquier soberano anterior o posterior a su mandato. Militante acérrima de las ideas de la Ilustración, amiga de Voltaire, fundó la impresionante colección de arte del prestigioso Museo del Hermitage, en San Petersburgo, y cuando el Gobierno francés anunció detener la publicación de la sempiterna L'Encyclopédie, emitió un mensaje a Denis Diderot, director y editor del proyecto, proseguir con la labor con su apoyo personal y el de su corte.

Tal vez nada de eso la absuelva a fin de cuentas. En su país gobernó como una tirana mientras difundía ideales de libertad por medio de su política internacional, seguramente en aras de aglomerar apoyo de otros países. En el fondo, lo que importa son sus grandes acciones, no su vida privada. Aunque, en un sentido amplio pero discutible, hizo que la sociedad rusa se interesara más en las artes, la literatura, la medicina y la educación en general (aspectos de una mujer que para bien y para mal cambió el rumbo de toda una sociedad), el morbo y el sensacionalismo histórico suelen hacer énfasis en su sexualidad. La historia es irónica, la historia es compleja, la historia verdadera no siempre es la mejor versión de la historia.

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La antigüedad, sobre todo en el Imperio Romano, cuenta con un elenco de personajes nefastos. Un artista belga plasmó con precisión uno de las fantasías más depravadas de uno de ellos.

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