
Se acerca el Día de Muertos y de las tradiciones mexicanas, es bien sabido que poner la ofrenda es un momento sumamente especial de esta temporada. Uno de los materiales indispensables que debe llevar una ofrenda típica es el copal, aunque muchos dicen que es un incienso cualquiera, el copal tiene una hermosa historia llena de misticismo y cultura.
¿Qué es el copal y para qué sirve?
El copal es un árbol proveniente de selvas bajas de México, contiene una resina aromática de importancia cultural, económica, social y mística. Las resinas olorosas que se desprenden del copal, desde la época prehispánica han aromatizado rituales y temazcales, son conocidos desde ese entonces como: copalli, en náhuatl que se refiere a la especie vegetal ‘bursera’ que se explotan en México más de 20 especies.

Ceremonias prehispánicas y el uso del copal
Las cualidades del copal fueron conocidas y bien aprovechadas por las culturas prehispánicas para rituales, ceremonias, usos terapéuticos y medicinales. Su gran importancia logró sobrevivir a la Inquisición, utilizándose hasta nuestros días entre pueblos indígenas y mestizos. Su actual uso se refleja en el hecho de que cada lengua y variante que se habla en el país cuenta con una palabra para referirse al copal en alguna de sus formas: árbol, resina o humo.
Los antiguos mexicanos consideraban al copal como un dios protector y lo llamaban; ‘Iztacteteo’ que significa “dios blanco”, lo nombraron así por el humo blanco que produce cuando se quema. En ofrendas aztecas y mayas antiguas, se ha encontrado al copal en forma de pequeñas tortillas o como tamales y granos de maíz, por lo que, se cree hoy en día que el copal era considerado alimento para los dioses.
El copal es una herencia perteneciente a las ceremonias y rituales que hoy es parte de nuestro patrimonio arqueológico.

