
A través de un boletín de prensa el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) anunció el hallazgo de una embarcación de más de 150 años de antigüedad, se trata del barco llamado “La Unión”, en el cual se transportaban esclavos mayas de México a Cuba. Hasta ahora no se había encontrado nada igual.
El descubrimiento de La Unión
La existencia de este navío era de conocimiento popular, ya que los pobladores de Sisal en el estado de Yucatán, solían contar la leyenda del barco de esclavos. Hasta que un pescador local lo vio en uno de sus viajes de trabajo y lo reportó directamente al INAH, por lo que un grupo de arqueólogos se dispusieron a ir al lugar a realizar la investigación pertinente en el año 2017. El barco fue encontrado a unos 4 kilómetros del puerto de Sisal y a 7 metros de profundidad.
Foto: INAH
Hasta el 15 de septiembre del 2020 los investigadores pudieron recuperar documentos y evidencia que revelan su nombre e historia. La identificación se basó en los restos físicos del vehículo de ruedas laterales con casco de madera, cuyas vigas presentaban señales de fuego y cuyas calderas habían explotado. La ubicación del naufragio también coincide con los relatos contemporáneos del accidente, que mató a la mitad de los 80 miembros de la tripulación y 60 pasajeros a bordo. Los arqueólogos también encontraron cubiertos con el emblema de la empresa que operaba el barco.
La historia de La Unión
La Unión era un barco de vapor que fue utilizado para llevar a los mayas capturados durante la Guerra de Castas de 1847 a 1901. Los mayas esclavizados fueron llevados a Cuba para trabajar en los campos de caña de azúcar. Aunque la esclavitud era ilegal en México en ese momento, los operadores de barcos supuestamente compraron combatientes mayas o los engañaron para que trabajaran como esclavos en la isla.
Foto: El País
La Unión viajaba a La Habana en septiembre de 1861, cuando explotaron sus calderas y se hundió en el puerto de Sisal, en Yucatán, en el sur de México. Su historia se mantuvo viva por los lugareños desde entonces. No estaba claro si había mayas a bordo en el último viaje del barco. Los registros no están claros porque los mayas probablemente habrían sido incluidos como carga, no como pasajeros, o la misma tripulación del barco pudo haber tratado de ocultar su presencia.
La arqueóloga subacuática Helena Barba Meinecke, responsable de la oficina Península de Yucatán de la SAS, señaló que los combatientes mayas capturados eran enviados con frecuencia a Cuba, de donde muchos nunca regresaban;
«Cada esclavo se vendía a un intermediario por 25 pesos, y en La Habana los revendían hasta por 160 pesos, para hombres y 120 pesos para mujeres».
El futuro de La Unión
La siguiente etapa de la investigación implica tratar de encontrar a sus descendientes. Los arqueólogos del INAH planean viajar a La Habana, donde hay un barrio llamado “Campeche”, quizás una pista de un vínculo con México.
Los mayas comenzaron una de las últimas revueltas indígenas de América en la península de Yucatán en 1847, luchando contra la dominación de los mexicanos blancos y mestizos que los explotaban. El gobierno mexicano luchó contra la sangrienta rebelión con una brutal represión, pero no pudo acabar con la última resistencia hasta 1901.
Foto: El País
En toda la historia de América se habían encontrado algunos restos de barcos esclavistas africanos en aguas de Estados Unidos y otros lugares, pero nunca se había identificado ningún barco esclavista maya.
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