Diferencias esenciales para dejar de confundir a mayas con mexicas

miércoles, 5 de julio de 2017 13:07

|alejandro lopez

Dos de las culturas que marcaron el pulso de Mesoamérica se establecieron en lo que hoy es el centro y sur de México y parte de Centroamérica. Tanto mexicas como mayas son reconocidos alrededor del mundo como algunas de las civilizaciones prehispánicas más desarrolladas, valientes guerreros, adoradores de las estrellas y portadores de una cosmovisión particular; cuyos principios son valorados con tanto asombro como desconocimiento del público en general.

No importa si se recorre la Zona Arqueológica de Tulum o el Museo del Templo Mayor, los recuerdos de Chac-Mool, la Piedra del Sol, el Templo de Kukulcán o la Lápida de Pakaal se venden a los turistas al por mayor, sin importar que en ocasiones los mismos viajeros confundan los aspectos más básicos de una y otra civilización.

¿Conoces las diferencias fundamentales entre la cultura mexica y los mayas? Aquí algunos puntos esenciales para saberlo:

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Del Valle de Anáhuac a la selva centroamericana

Los mexicas se asentaron en el Valle de México y sus alrededores. La leyenda de Aztlán, el mito fundacional de esta civilización, afirma que en sus orígenes se trató de un pueblo nahua que emigró desde esta mítica ciudad con dirección al sur hasta llegar al lago de Texcoco, donde habrían de fundar en el siglo XIV México-Tenochtitlán, la ciudad más poderosa de Mesoamérica en su tiempo. La falta de evidencia histórica impide saber con precisión la fecha en que iniciaron su migración; sin embargo, las versiones más aceptadas señalan que tal hecho ocurrió trescientos años atrás, a principios del siglo X. En cuanto a Aztlán, es muy probable que se tratara de una representación simbólica, reflejo de la cosmogonía nahua y no de un sitio real.

A diferencia de la cultura mexica y su existencia enmarcada durante el periodo mesoamericano conocido como Posclásico, los mayas eran pobladores milenarios de lo que actualmente es el sureste mexicano, además de Guatemala, Belice y pequeñas regiones en Honduras y El Salvador. Sus antepasados directos habitaron esta zona desde aproximadamente dos milenios antes de esta era, en el Preclásico.

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El náhuatl, las lenguas mayas y el quiché

Tanto mayas como aztecas no se conocían entre sí. En primera instancia, por la distancia temporal entre el florecimiento y esplendor de ambas culturas, además de su ubicación geográfica diferenciada. Cada una tenía su propio idioma: mientras los mexicas hablaban el náhuatl de la misma forma que los pueblos del centro de México dominados por el Imperio, las lenguas mayas eran diversas y habladas con modificaciones en todo su territorio, con especial mención del maya quiché, el más utilizado y estudiado en la actualidad, gracias al relato mítico del Popol-Vuh.

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El Imperio Mexica y los reinos mayas

Quizá la diferencia más notoria entre mexicas y mayas radica en la forma de gobierno que caracterizó a cada civilización. Los habitantes del Valle del Anáhuac establecieron una estructura de dominio que respondía a un imperio que se expandió por todo el centro del país a través de la guerra y sometía a los demás pueblos mediante un tributo y control político.

Por su parte, los mayas no concentraron el poder en un solo grupo. Los distintos reinos poseían gobernantes con cortes según su conveniencia, que en su mayoría mantenían un férreo control jerárquico donde el poder se centraba tanto en los líderes gobernantes como en caciques que dominaban una ciudad o territorio determinado.

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La Caída de Tenochtitlán y la resistencia maya

A inicios del siglo XVI (Periodo Posclásico) el esplendor y poderío de Tenochtitlán, capital del Imperio mexica, contrastaba con la incesante transformación de los distintos reinos mayas, cuyas ciudades eran abandonadas y sustituidas por nuevos centros urbanos, motivados a su vez por fenómenos migratorios que acercaron a la civilización a cuerpos de agua permanentes.

 A pesar de que la cultura maya no contaba con las ciudades dominantes que se levantaron y cayeron previas a la llegada de los españoles, los pueblos mayas estaban lejos de desaparecer como civilización cuando tuvieron el primer encuentro ultramarino en toda América continental, en 1511. A diferencia de la historia de la Conquista en el Valle de México y la caída de Tenochtitlán en 1521 que todo el mundo conoce, la empresa de dominación y exterminio se extendió por más de un siglo en territorio maya, gracias a la resistencia de los distintos reinos ante el acoso de los conquistadores.

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Conoce más sobre la Conquista de Yucatán y el mundo maya luego de leer “La otra conquista de México que no te enseñaron en la escuela”. Descubre la fascinante historia de Gonzalo Guerrero, uno de los náufragos del primer contacto entre América y Europa: “El español que se convirtió en maya y luchó contra los conquistadores” y adéntrate en el mito que formó la identidad de los mexicas a través de “La leyenda de Aztlán, el lugar sagrado del que vinieron los aztecas”.

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Referencias

Navarrete, Federico, “Las fuentes indígenas más allá de la dicotomía entre historia y mito. Aztlán y México: el dilema de la identidad“, en Estudios de Cultura Náhuatl Vol. 30, UNAM, 1999.

Quezada, Sergio, "Breve historia de Yucatán", Fideicomiso Historia de las Américas

Serie Breves Historias de los Estados de la República Mexicana. EFE, Colegio de México, México, 2001




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