Desde que el hombre es hombre, una de las necesidades más apremiantes para la socialización es el desarrollo de diversas formas de comunicación que hagan frente a las distancias y favorezcan los vínculos entre las regiones del mundo. Las formas primitivas de comunicación a distancia se reconocen con el humo de las fogatas y la mensajería oral, hasta que la invención de la escritura promovió el uso de documentos escritos y, en general, a la comunicación epistolar que, años más tarde sería el antecedente del Servicio Postal.

El origen de un sistema de correo establecido en el mundo aún es incierto. Se sabe que fue en Egipto, y en específico el río Nilo como la principal ruta (2400 a. C), donde los faraones hacían uso de mensajeros para comunicar al reino sus decretos. Los romanos, durante el imperio de César Augusto, sentarían las bases del primer Sistema Postal con el empleo de carruajes tirados por bestias los cuales recorrían el imperio para distribuir la correspondencia. Este modelo, según testimonios de Marco Polo durante su estancia en Oriente, tuvo su origen en una actividad similar que los chinos habían desarrollado entre cinco rutas, 16 mil estaciones y 70 mil empleados quienes llevaban a cabo este novedoso sistema.

Durante la Europa Medieval, el servicio de correo sirvió sólo a los dirigentes, reyes y nobles quienes tenían su propio cuerpo de mensajeros; los mercaderes organizarían un sistema independiente para agrupar y distribuir la mensajería. El origen del nombre proviene de la palabra en latín “posta” (lugar para descansar), era esta la zona donde los caballos y sus jinetes reposaban entre viajes y sustituían las cabalgaduras para agilizar las entregas.
La tradición oral es el registro más cercano que se tiene acerca del origen del correo en México. Del verbo correr, el correo se remonta a la época colonial cuando hombres portadores de las nuevas corrían para llevar y traer noticias y documentos para los nobles, los sacerdotes o los militares. Fue durante el virreinato cuando Felipe II nombra mediante un decreto Correo Mayor de Hostas y Postas de la Nueva España a Don Martín de Olivares. Como parte de este nombramiento, las Ordenanzas de Correos (1762) establecieron la colocación de buzones en las diferentes rutas postales.
Durante esta época, el servicio de correo novohispano funcionó como una entidad privada dispuesta en manos de particulares y al servicio de los altos mandos. Con la implementación de las Reformas Borbónicas en el Imperio Español, el servicio se convirtió en una de las actividades primordiales de la Corona Española, hasta su último Correo Mayor, Antonio Méndez Prieto y Fernández, quien entregó el Oficio al Estado en julio de 1766.
Entrado el siglo XX, el correo evolucionó a la Dirección General de Correos; y para la década de los 80, el 20 de agosto de 1986, por decreto presidencial se crea el Servicio Postal Mexicano, organismo descentralizado dedicado a la prestación de servicios de comunicación a través de la modernización de las prácticas operativas y en la administración para mejorar la productividad.

Sin duda, uno de los proyectos arquitectónicos más bellos y emblemáticos de la ciudad de México es el Palacio Postal, también llamado Edificio de Correos, símbolo del Porfiriato y un punto clave en el Centro Histórico. La Quinta Casa de Correos, conocida así por ser la quinta sede de Correos de México, nació por el crecimiento de este medio de comunicación que hizo necesaria la edificación de un inmueble para albergar los grandes volúmenes de correspondencia que se acumulaban. En septiembre de 1902 comenzaron los trabajos de construcción del Palacio Postal donde fuera el lugar del Hospital de Terceros de San Francisco. 5 años duró la obra dirigida por el arquitecto italiano Adamo Boari y el ingeniero Gonzálo Garita, hasta que en 1907 el edificio se inauguró de manera oficial el 17 de febrero.

Este edificio se convertiría en ícono arquitectónico y cultural de la ciudad por su exquisita estructura de hierro con detalles en mármol y herrería de bronce, una fabulosa escalera central y un domo de cristal emplomado que filtra la luz del día. Restaurado en la década de los 90, en 1987 el edificio fue declarado monumento artístico sede del Museo de Historia y Cultura Naval de la Secretaría de Marina.


El Servicio Postal Mexicano obtuvo su autonomía en 1986 con el objetivo de mejorar el servicio y estar a la altura de empresas privadas que representan una competencia en el sector. Mexpost es la respuesta del Servicio Postal Mexicano al surgimiento de empresas de mensajería, y busca satisfacer las entregas nacionales e internacionales de forma oportuna.
Desde septiembre de 2008, el Servicio Postal Mexicano se convirtió en Correos de México. Esta transformación implicó mayor personal, una nueva identidad y la inclusión de servicios como Internet o telefonía. Correos de México es la red de servicio postal nacional, cuenta con más de 27 mil puntos de servicio, más de 2 mil rutas y 300 circuitos, 724 millones de piezas manejadas entre nacionales, internacionales y franquicias, un total de 11 mil 060 vehículos y equipo de reparto en operación, más de 18 mil buzones y un total de 18 mil 985 empleados, lo que lo convierte en uno de los servicios más activos y pujantes en el sector.

Las formas de comunicación se han transformado con el medio, el tiempo y por la necesidad de hacer llegar un mensaje entre distancias. Desde globos, mulas, trineos y la paloma mensajera, la carta ha sido el vehículo por excelencia para comunicar lo que el remitente desea, y ha dado paso a la generación de un servicio de paquetería siempre eficaz, aunque las tecnologías trasciendan estas formas tradicionales de vinculación. Tanto el servicio nacional como las empresas privadas de mensajería acortan fronteras y permiten la obtención de un bien en mucho menos tiempo del que implicaría hacerlo de forma directa. Es prioridad que la comunicación epistolar como el envío de un paquete no caiga en desuso, pues aún son estos medios los que mejor acercan personas y sus objetos poniendo en medio la sorpresa.
Como parte de la Tienda en línea de Cultura Colectiva, cada lunes comenzamos la semana con ENVÍO GRATUITO. Elige la obra que más te guste y nosotros la enviamos a las puertas de tu casa sin costo alguno.
