Nacido en los barrios bajos de Santiago como Víctor Hugo Perez Peñalosa, la Hija de Perra conocería de primera mano la exclusión social; lugares de la capital chilena donde se experimenta el hacinamiento humano, la delincuencia y la pobreza, donde las calles son sucias y las personas no tan felices como lo dice la propaganda neoliberal de la nación más larga y angosta del mundo. Ignorada y casi ninguneada tanto por la prensa como por la escena artística de su país, esta transformista no sólo fue cantante, también se desempeñó como actriz, modelo, diseñadora de moda y artista escénica.

En sus shows se hablaba y criticaba la hipocresía y el machismo de la sociedad chilena, y se visualizaba lo más repulsivo del sexo con exhibiciones de deshechos y fluidos, también con un humor grotesco, así como los temas más tabú; sin embargo, también fue una activista social preocupada por problemáticas de violencia, sexualidad y de la libertad de elección (aborto, identidad, género).


Icono de la diversidad sexual, interpretó películas de culto en el underground sudamericano como “Empaná de pino”, una cinta de terror sexual bizarro; también estelarizó su propio documental “Perdida Hija de Perra”, pero lo que la llevó a ser medianamente conocida fue su canción Reggaeton Venereo, la cual buscaba, a través de una broma, crear consciencia sobre las enfermedades de transmisión sexual que afectan a millones de personas alrededor del mundo.
https://www.youtube.com/watch?v=fA_aVqa7KSk
Hace dos años La Hija de Perra, ese símbolo de la comunidad diversa, se encontraba muy enferma, por una encefalitis bacteriana provocada por una infección pulmonar. Y finalmente Wally, como se le conocía de cariño, murió el 25 de agosto de 2014, no sin antes dejar un importante legado de sus obras, look y comportamiento, el cual sigue escandalizando al conservadurismo de su natal Chile.

Gracias a esta sucia, censurada, diversa y rebelde artista, quien luchó tanto por un arte como por una sociedad más inclusiva, las miradas se dirigieron hacia un estrato social y hacia una temática importante para todos: la educación sexual. A pesar de que algunas personas viven poco tiempo, logran crear consciencia en aquellos que las rodean, haciéndonos ver la vida de manera distinta, más cercana a la realidad. El legado de La hija de perra es visible y auténtico, y nos muestra que el medio para la transformación somos nosotros, nuestra voz y nuestras acciones.
**
En todo el mundo, y a través del tiempo, las personas con preferencias sexuales distintas a las hetero han sido tachadas, segregadas e incluso, violentadas; te compartimos El exilio de la homosexualidad en el Porfiriato para comprender que la sociedad no a¡ha cambiado tanto como parece.
