Todo presidente ha tenido escándalos. Y cuando se habla de las mujeres relacionadas con éstos, y que no son la Primera Dama, los medios de comunicación enloquecen. Parecen ser este tipo de escándalos, los más atractivos para los ciudadanos.
El primer presidente católico de los Estados Unidos no fue la excepción, y se vio involucrado en varios rumores que sugerían tenía relación con otras mujeres además de su esposa Jacqueline Kennedy. Según testimonios de ella, su esposo tuvo algunos amoríos de los que ella estaba consciente.
La lista se ha ido rellenando de nombres a lo largo de los años. Los de las tres becarias, o más estrictamente, una becaria y dos administrativas que estaban comenzando a trabajar en la sede de la presidencia estadounidense en la época de Kennedy son solo algunas de las que se ha dicho estuvieron involucradas con el presidente.
Entre la lista “negra” aparecen nombres como los de las actrices Marylin Monroe, Jayne Mansfield, Angie Dickinson; la espía Ellen Rometsch y la “inocente” becaria Mimi Alford.
Se puede decir que una de las menos conocidas es esta última, porque su romance con el que hoy sería ex presidente de Estados Unidos si no lo hubieran asesinado en 1963, se dio apenas a conocer en 2003, cuando Mimi Alford decidió hablar.
Marion Alford, que fue becaria de la Casa Blanca entre 1962 y 1963, revela en un libro cómo el entonces presidente John F. Kennedy puso fin a su virginidad el mismo día que la conoció, iniciando una relación que duró un año y medio.
Alford, que ahora tiene 69 años y está jubilada de su empleo como administradora de una iglesia en Nueva York, llegó a su puesto como becaria en la oficina de prensa de la Casa Blanca en el verano de 1962, cuando inició un amorío con el presidente estadounidense.
Según algunos extractos de esas memorias, publicados por el New York Post y otros medios estadounidenses, cuatro días después de que Mimi, entonces de 19 años, llegara a la Casa Blanca, el presidente Kennedy, de 45 años, la invitó a nadar en la piscina de la mansión.
Luego, Mimi y otras jóvenes fueron invitadas a un encuentro vespertino, tras el cual, según la ex becaria, el entonces presidente de Estados Unidos la llevó al “dormitorio de la señora (Jacqueline) Kennedy”, la besó, la acarició y la inició sexualmente.
En 1962 la entonces Mimi Beardsley era alumna de la Universidad Wheaton, un colegio femenino en Massachusetts, y las versiones sobre su relación con Kennedy aparecieron, por primera vez, en una biografía del presidente publicada en 2003 por Robert Dallek.
Asimismo la asistente de prensa de Kennedy, Barbara Gamarekian, hizo referencias a esa relación en testimonios orales transcritos por la Biblioteca y Museo Presidencial John F. Kennedy.
El diario The New York Post, que afirma haber obtenido una copia avanzada del libro titulado “Once Upon a Secret”, publicó segmentos en los cuales Alford describe su primer encuentro sexual con Kennedy y otros muchos incidentes en los 18 meses siguientes.
Esa primera noche, según el relato de Alford, el presidente soltó los botones del vestido de la joven, le tocó los senos, y le preguntó si ésa sería su primera relación sexual, a lo que la muchacha asintió.
“¿Estás bien?”, le preguntó Kennedy, quien, según la ex becaria, siguió adelante “más gentilmente” hasta que terminó, “se subió los pantalones”, le ofreció una sonrisa a la muchacha y le indicó de manera escueta que fuera al baño.
“Estaba conmocionada. Él, por su parte, actuaba como si lo que ocurrió fuera la cosa más natural del mundo”, continúa Alford en el libro, según el Post, que añade que la joven esa noche de camino a su casa se repetía la frase “Ya no soy virgen”.
Siempre según lo publicado por el New York Post, Alford asegura en su libro que el sexo que ambos tuvieron desde entonces fue “variado y divertido”, y detalla que al presidente de Estados Unidos le gustaba pasar tiempo con ella en la bañera mientras bromeaban con unos patitos de goma a los que les pusieron nombres de los integrantes de la familia Kennedy.
En una ocasión, según el relato publicado, Kennedy le sugirió a la joven que aliviara el estrés de su asistente Dave Powers con sexo oral, a lo que la joven, aunque avergonzada, consintió, aunque rechazó una propuesta similar respecto a su hermano Robert Kennedy.
En el libro también se desvela el temor del presidente Kennedy a que el vicepresidente Lyndon Johnson utilizara ese romance en su contra, por lo que pidió a Alford que se mantuviera “alejada” del político que acabaría asumiendo la presidencia tras el asesinato de JFK en Dallas, Texas.
La ex becaria revela que la última vez que estuvo con Kennedy fue en Nueva York el 15 de noviembre de 1963, una semana antes de su asesinato, cuando se encontraron en el Hotel Carlyle de Manhattan.
“Me dio un largo abrazo y me dijo que le gustaría que fuera con él a Texas y que me llamaría a la vuelta”, añade la mujer, que en aquel entonces estaba a punto de casarse, algo que parecía no importar a Kennedy, según explica Alford en su relato.
Esta es la historia de cómo una becaria de 19 años perdió su virginidad con el presidente. La pregunta ahora es ¿habrá sido la única?
Fuente
The New Yorker