“Monos, archimonos, estúpidos, viles e inocentes, con la inocencia de una puta de diez años de edad.” fragmento de El Apando de José Revueltas.
Todos hemos escuchado que a la Ciudad de México se le llama “La ciudad de los palacios”, y versiones populares nos dicen que esta frase la acuño Alexander von Humboldt, quien a inicios del siglo XIX visitó la ciudad. Atribuirle esa frase al pensador alemán es un error. Quien en verdad la dijo fue el inglés Charles Joseph La Trobe, escritor y que en 1834, fuera Teniente-Gobernador de la colonia de Victoria, actualmente Australia.
Cuando La Torbe visitó el país, el Palacio de Lecumberri aún no existía, ya que éste fue concebido por el régimen porfirista a finales del siglo XIX e inaugurado el 29 de septiembre de 1900. Fue apodado el Palacio Negro, ya que fue la cárcel más importante de la capital desde su inauguración hasta el año de 1976, cuando fue clausurada por sobrepoblación. Fue habilitado como Archivo General de la Nación en 1980.

El edificio fue diseñado y construido por Miguel S. Macedo, quien curiosamente fuera residente de la prisión en los años de la Revolución. El diseño está basado en lo que Jeremy Benthams denominó, “panóptico”; dicho concepto implica que la construcción está basada en el principio del “ver sin ser visto”, como lo explica Michel Foucault en Vigilar y castigar. Es decir que todas la cirugías y pasillos podían vigilarse desde un punto central único, para así tener mayor control sobre lo que suceda en las distintas alas del edificio.
El más siniestro de los lugares dentro de la cárcel era conocido como El Apando, que era una celda minúscula y oscura, donde castigaban a los presos que lo merecían o quienes fueran incómodos en el desarrollo de la vida social dentro de la cárcel. Como toda prisión, tenía sus jerarquías y cotos de poder, los cuales estaban divididos en distintas cirugías, así que si se era preso político no podía mezclarse el interno con presos comunes.
La celda de castigo inspiró a José Revueltas a escribir una novela corta llamada El Apando, en la que narra la cruenta vida dentro de la cárcel y la muerte del El Carajo. Esto debido a que en dicha cárcel varios personajes de la vida nacional terminaron tras las rejas como el mismo Revueltas, Siqueiros y Álvaro Mutis.

Personajes que fueron encarcelados en el Palacio Negro:
José Agustín
Célebre escritor de la Onda y autor de La Tumba, pasó una temporada en esta prisión, donde pasó una de las épocas más duras de su vida. Esta experiencia la narra en su célebre libro autobiográfico El Rock de la cárcel.

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William S. Burroughs

Este famoso escritor Beat, llamado “tío” por Kerouac y Ginsberg, fue aprendido en 1951 por matar a su esposa en una casa de la colonia Roma. El crimen ocurrió de la siguiente manera: Estaban reunidos tomando unas copas y a Burroughs se le vino a la mente que podría dispararle a un vaso con ginebra colocado en la cabeza de su esposa, Joan Vollmer. Por obvias razones falló. Algo curioso de este incidente es que el registro del escritor estuvo perdido por un tiempo ya que al mecanografiar su nombre, escribieron “Burrugues”. Asimismo, en lo que es el actual Archivo de la Nación, se puede ver una placa colocada en su honor en la celda donde estuvo preso.
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David Alfaro Siqueiros
Uno de los grandes representantes del muralismo en México estuvo recluido desde el año de 1960 hasta 1964. Se le inculpó por disolución social e intelectual ya que era ferviente activista en las protestas en contra del entonces presidente, Adolfo López Mateos. Él mismo llevó su caso, y tuvo la oportunidad de montar un taller dentro de la cárcel. Una entrevista hecha por Elena Poniatowska en 1960, es el documento periodístico que imprime en la historia el paso del pintor por el Palacio de Lecumberri.

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Juan Gabriel
Alberto Aguilera Valadez, mejor conocido como Juan Gabriel, estuvo preso en Lecumberri justo antes de que su carrera despegara en 1971. El cargo que lo llevó a prisión tuvo que ver con una acusación sobre el robo de una radio. Ahí en la cárcel, por recomendación del director de la cárcel, conoció a Queta Jiménez quien sería la impulsora de su carrera. Esta experiencia está plasmada en una película llamada Es mi vida de 1982, dirigida por Gonzalo Martínez Ortega.

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Álvaro Mutis
Escritor nacido en Colombia, pero radicado en México desde muy joven, fue aprendido en la ciudad de México por la Interpol. Lo anterior debido a que al trabajar para la compañía norteamericana de combustibles Esso, no pudo manejar los fondos y tuvo que huir. Esto lo llevó a pasar 15 meses dentro de prisión en Lecumberri.

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José Revueltas
El prolífico autor tuvo un largo historial visitando la cárcel debido a su activismo político. Desde lo 15 años fue un visitante asiduo al Palacio Negro. Como se ha mencionado, en esta prisión mantenían a los presos políticos que eran incómodos para el régimen priísta. Fue acusado de ser el autor intelectual y fraguar el Movimiento Estudiantil de 1968, lo cual le costó otra temporada en prisión, en la cual escribió El Apando.

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Pancho Villa
Su estancia en la cárcel abarcó del 7 de junio al 26 de diciembre de 1900. El Centauro del Norte fue acusado de insubordinación y estuvo a punto de ser fusilado, pero logró escapar con éxito debido a que durante ese tiempo se la pasó limando los barrotes. La anécdota cuenta, que al ser encarcelado, Villa pidió audiencia con Madero quien se la negó rotundamente.

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Líderes del 68

Para los presos políticos del Movimiento del 68, era recurrente acabar en dos lugares, el Campo Militar no. 1 ó en el Palacio de Lecumberri, donde pasaron largas temporadas por alterar el desorden público y muchas veces acusados por otros delitos relacionados con armas o nexos con espías de la URSS. Raúl Álvarez Garín fue uno de los presos políticos del movimiento más famosos.
La última etapa como prisión, coincide con la cruenta Guerra Sucia de los años 70 en México, muchos de los presos políticos jamás volvieron a ver la luz del sol después de entrar en el Palacio Negro. Sus manejos corruptos en que la protección era una necesidad o acabarías muerto, hicieron que dentro de dicha prisión mafias auspiciadas por el gobierno amedrentaran principalmente a los presos políticos.
Mucha gente fue injustamente encarcelada en dicha prisión y se puede conocer más de la convivencia en el Palacio por medio de documentos como la novela de Revueltas o la película basada en dicho libro, dirigida por Felipe Cazals, también llamada El Apando, y filmada en 1976, el año en que la prisión cerró sus puertas.
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