La Reina Roja de los mayas y su misteriosa tumba en Palenque

Jueves, 23 de noviembre de 2017 16:33

|Carolina Romero

Un descubrimiento abrió la puerta a nuevas incógnitas: ¿Quién fue en realidad esta enigmática mujer?

Los mayas tenían una curioso ideal de la belleza. Desde niños, moldeaban sus cráneos con vendas y tablas de tal manera que, literalmente, estas aplastaran la parte superior de la cabeza.



Aunque aparentemente trivial, este fenómeno fue vital para dar con uno de los misterios más importantes en la historia de México: el de la Reina Roja. Su hallazgo ocurrió hace más de 10 años en Palenque, Chiapas y buena parte del descubrimiento estuvo a cargo –curiosamente– de una mujer. De primera mano, la arqueóloga e investigadora mexicana Fanny López Jiménez para Arqueología Mexicana narró cómo fue el hallazgo:



«Después de casi dos meses de arduos trabajos y de sueños inquietantes alrededor de lo que estaba sucediendo, en junio supimos lo que había en aquella cámara cerrada: una mujer de la realeza maya yacía en el interior del sarcófago, sin una historia detrás, tan sólo su atuendo, una ofrenda cerámica y dos acompañantes. La sencillez de su entierro ha sido motivo de constantes preguntas».


La Reina Roja se encontró justo a un costado del Templo de las Inscripciones; por ello, era indudable la relación que tendría con Pakal, cuyos restos habían sido hallados años antes. El nombre fue designado por el polvo metálico del cinabrio, altamente tóxico. Este material se descompone con el calor intenso.



Antes de abrirlo y ver qué había dentro, la arqueóloga intuyó que dentro del sarcófago se hallaba una mujer,  «ahí entendí que la intuición femenina es más de lo que podemos suponer», refiere. Al no haber inscripciones jeroglíficas sobre ella, comenzaron a surgir teorías, entre ellas, que pudo ser la hija, madre, esposa o amante de Pakal. Sin embargo, las investigaciones recientes descartan todas esas posibilidades. Entonces ¿quién fue?


Más pistas sobre su identidad


Dentro de la tumba, se encontraron diademas y un cinturón con una máscara de jade, pulseras, collares, tobilleras de obsidiana y más piedras preciosas. Además, se hallaron dos restos más a sus costados. Debido a la preservación de su dentadura, se concluyó que gozó de una buena alimentación, además, debido a la localización, el ajuar y lo vistoso de su tumba, se dedujo que se trataba de una mujer de la nobleza. Sin embargo, las pruebas de ADN y la reconstrucción del rostro, descartaron que se tratara de una familiar cercana de Pakal o de su esposa. La teoría más viable —pero aún no confirmada— es que se trata de Ix Tz’akbu Ajaw, una mujer que vivía en un poblado cercano, con la que Pakal habría tenido vínculo romántico para afianzar las alianzas políticas.


Aún no hay un resultado definitivo. Para ello, sería necesario encontrar más restos; esto ayudaría a dilucidar si, en efecto, existía una relación vital de esta mujer con esta ciudad maya.



Pese a que los restos de esta mujer han sido estudiados minuciosamente, trayéndolos a los laboratorios del Instituto Nacional de Antropología e Historia en la Ciudad de México y que las joyas que se encontraron dentro, han sido llevadas a Canadá también para su análisis, la identidad de la llamada Reina Roja continúa siendo un misterio.



El dar con quién era y por qué se encontraba en las condiciones en las que lo estaba, develaría muchos de los secretos que esta hermosa ciudad en ruinas esconde dentro de su selvático entorno. De las mil 780 hectáreas, que conforman los mil 400 edificios, solo se ha explorado alrededor del 10 %. Es emocionante sólo pensar cuántas cosas quedan todavía por descubrir.


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Carolina Romero

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