Mucho antes que los horóscopos aparecieran en la parte final de los periódicos de distribución gratuita o las revistas de variedades e información general, los humanos ya dependían de los astros para definir sus actividades o para guiarse y saber a dónde dirigirse.
Sin embargo, ¿en qué momento la humanidad comenzó a utilizar los astros para también definir la personalidad y hasta lo que le deparará cada día a cada persona?
El origen de dicha creencia es incierto, aunque en algunas culturas es posible rastrear algunas instancias en los que las personas comenzaron a llevar a cabo ritos de adivinación con el objetivo de conocer su destino.
Homo signorum o El hombre anatómico, u Hombre zodiacal, iluminado por los hermanos Limbourg; patrocinado por el duque Juan I de Berry. Palacio museo de Chantilly, Chantilly, Francia. / Foto: Wikimedia Commons.
Por otro lado, lo que hoy conocemos como la astrología —es decir en análisis de los astros para explicar los eventos de la vida cotidiana— y la astronomía —la ciencia que estudia a los astros y todos los fenómenos celestes— eran consideradas como una misma, sin mayor diferenciación. No fue sino hasta la Ilustración (siglo XVIII) que las diferencias entre una y otra comenzaron a definirse y la astrología fue considerada como una pseudociencia.
Los mitos de cada signo zodiacal
Más allá de la validación de la astrología como una ciencia o de su efectividad para “predecir” el futuro o determinar la personalidad de cada persona, detrás de cada signo zodiacal surgieron diversos mitos que ahora son parte de la afamada mitología griega y también de la egipcia.
Aries (el carnero)
En la cultura egipcia, este signo era identificado con Amon y en la mitología griega con el vellocino de oro. En la mitología griega, la constelación llega a los cielos después de Hermes salva a Frixo y Hele, hijos de Atamante y Néfele, dándoles un carnero alado —el vellocino de oro—. Durante su travesía Hele cae el mar, mientras que Frixo es acogido por el rey Eetes. En agradecimiento, Frixo sacrifica al carnero y se lo ofrece al rey; Eeste lo consagró a Ares y lo resguarda con un dragón y varios toros, por lo que después Zeus colocó a Aries en el cielo.
Aries y la Musca Borealis (Mosca Boreal) en el Urania’s Mirror, de 1825. / Foto: Wikimedia Commons.
Tauro (el toro)
Este signo hace referencia a Zeus y su representación en forma de toro, la cual usó para poder abducir a Europa —la hija del rey de Fenicia— y llevársela a Creta, cruzando el mar. Del mismo modo, se cree que sólo se muestra la primera porción del toro en la constelación dado que estaba sumergido en el mar.
Tauro, Urania’s Mirror, 1825. / Foto: Wikimedia Commons.
Geminis (los gemelos)
En la mitología egipcia en lugar de ser representado con gemelos utilizan dos cabras e incluso en la astrología árabe como pavo reales. En la mitología griega los dos gemelos son Cástor y Pólux, los Dioscuros, hijos de Leda —madre de Helena de Troya y de Clitemnestra—. Según se cuenta la historia, Pollux es hijo de Zeus, quien sedujo a Leda convirtiéndose en cisne, mientras que Cástor es hijo de Tindáreo, rey de Esparta.
Géminis, Urania’s Mirror, 1825. / Foto: Wikimedia Commons.
Cáncer (el cangrejo)
En la mitología griega, el cangrejo que representa a cáncer refiere a Cárcinos, un cangrejo gigante que Heracles (Hércules para los romanos) mató aplastándolo con su pie después de que Hera lo enviara durante la lucha del héroe contra Hidra. Tras su muerte, Hera lo convierte en una constelación, en muestra de agradecimiento por su labor.
Cáncer, Urania’s Mirror, 1825. / Foto: Wikimedia Commons.
Leo (el león)
Esta constelación representa al león de Nemea, el cual también luchó contra Heracles como parte de sus 12 proezas. El león de Nemea era una criatura imposible de vencer por los humanos dado que las armas no podían penetrar su piel de oro y sus garras eran tan filosas que atravesaban las armaduras. Heracles logra vencerlo al ahorcarlo con sus propias manos. Así como otras criaturas que Heracles venció, este león también pasó a formar parte de las constelaciones del cielo por obra de Zeus.
Leo con Leo Menor, Urania’s Mirror, 1825 / Foto: Wikimedia Commons.
Virgo (la virgen)
En la mitología griega suele ser representada por una doncella joven con un ramo de trigo, por lo que es asociada con la diosa de la fertilidad, no obstante, su identidad es discutida, algunos creen que se trata de Perséfone —quien es raptada por Hades y obligada a casarse con él—, otros que es Astrea —hija de Zeus y Temis—, o bien Erígone —hija de Icario de Atenas, ella habría de ahorcarse sobre la tumba de su padre—.
Virgo, Urania’s Mirror, 1825 / Foto: Wikimedia Commons.
Libra (la balanza)
Este signo ha sido representado con la balanza y la justicia por lo que se asocia con las leyes. En la mitología también ha sido asociada a Astrea, quien en un principio también fue considerada como la virgen de la constelación de Virgo, finalmente fue asociada a Libra.
Libra, Urania’s Mirror, 1825. / Foto: Wikimedia Commons.
Escorpio (el escorpión)
En la mitología griega, el escorpión refiere al animal que picó a Orión y que causó su muerte con el veneno. Cuenta la leyenda que Zeus fue testigo de la épica pelea por lo que también elevó al escorpión a los cielos. Sin embargo, existe otra versión que explica que cuando Faetón tomó las riendas del carruaje que llevaba el sol y perdió el control subió demasiado y se encontró al escorpión celestial, para intentar evadir su aguijón, llevó el carruaje muy bajo, provocando incendios.
Escorpio, Urania’s Mirror, 1825 / Foto: Wikimedia Commons.
Sagitario (el centauro)
Este signo zodiacal se identifica como un centauro, es decir, mitad hombre mitad caballo, que lleva un arco. Contrario a otros signos zodiacales, éste no cuenta con un mito en específico aunque los expertos relacionan al signo con la recuperación del mito sumerio que identificaba a sagitario como un arquero. Del mismo modo se cree que la flecha de Sagitario apunta hacia el corazón de escorpio, por lo que algunos creen que se debe a que Escorpio podría atacar a Heracles.
Sagitario, Urania’s Mirror, 1825 / Foto: Wikimedia Commons.
Capricornio (la cabra)
En la mitología griega, esta constelación corresponde a Amaltea, la ninfa representada como una cabra que amamantó a Zeus y cuya madre salvó al dios de ser devorado por su padre Cronos. Otras versiones apuntan a que se trata de Pan, un dios que tenía cabeza de cabra que salvó su vida convirtiendo sus patas traseras en una cola de pescado. Por otro lado, también se creyó que Capricornio hacía referencia a Pricus, una cabra mitad pescado relacionada con Cronos, lo que lo hacía inmortal, al no querer pasar una vida en soledad en la Tierra, es elevado a los cielos.
Capricornio, Urania’s Mirror, 1825. / Foto: Wikimedia Commons.
Acuario (el portador del agua)
El mito de esta constelación se relaciona con Ganímedes, hijo de Laomedonte, rey de Troya, él fue raptado por Zeus al convertirse en águila. En el Olimpo, Ganímedes se encargaría de servir las copas de los dioses. Una versión alterna identifica a esta constelación como Deucalión, hijo de Prometeo cuyo relato se relaciona con el de Noé, puesto que él construyó un arca para salvarse del diluvio que Zeus provocó.
Acuario, Urania’s Mirror, 1825 / Foto: Wikimedia Commons.
Piscis (los peces)
El mito griego se relaciona con Afrodita y Eros, los cuales se transformaron en peces para huir de Tifón, un monstruo y divinidad que se relacionaba con los huracanes en la mitología griega. Ambos peces son representados atados con una cuerda, lo cual proviene del mismo mito, puesto que ambos dioses se ataron para no perderse con la corriente.
Piscis, Urania’s Mirror, 1825 / Foto: Wikimedia Commons.
En portada: Mapa celeste del siglo XVII de Frederik de Wit
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