A 20 años del que hasta la fecha es el caso más famoso de la ufología que involucró naves espaciales, alienígenas y el contacto humano con estos, a lo largo de Inglaterra se encontraron 6 naves espaciales, en una suerte de invasión a nuestro planeta.
Era un 4 de septiembre cuando las autoridades debieron responder ante la alerta de los ciudadanos que habían encontrado unos extraños platillos voladores que aparentemente se habían estrellado y emitían ruido, incluso de algunos emanaba un líquido desconocido. Cada uno se encontraba en un poblado distinto: en Clevendon, Chippenham, Newbury, Ascot, Bromley e Isle of Sheppey. Sin embargo, la respuesta fue errática y nada comparable con los procedimientos actuales… incluso los que podemos apreciar en las películas y series.

Sin ninguna protección, cuidado o consideración, las autoridades manipularon los platillos provocando que uno de ellos explotara y el líquido en su interior manchara a los oficiales a su alrededor, mientras que otros fueron tirados por accidente.
No obstante, el caso de estos 6 platillos voladores fue totalmente falso. El plan fue ideado por los ingenieros Rob Palmer y Chris Southall con la ayuda de distintos aprendices de la Royal Aircraft Establishment —RAE— de Farnborough. Su objetivo era claro: fabricar estas naves para demostrar que las autoridades no tenían el plan que aseguraban tener para este tipo de accidentes, así como para incentivar que se tomaran en serio estas situaciones.
Los ruidos de cada nave fueron logrados al colocar aparatos de sonido al interior de cada platillo, que fueron realizados con moldes. El sistema estaba ideado para que comenzara a sonar en cuanto el platillo fuera volteado, esto con la finalidad de que los aprendices pudieran escapar de cada sitio sin que los descubrieran. Por otro lado, el líquido al interior era una mezcla de harina y agua que se había fermentado, de ahí su aspecto asqueroso, así como olor fétido.
Sin embargo, a pesar de ser un engaño, la actuación de las autoridades fue la prueba de que la premisa los aprendices de la RAE era cierta. Ni la policía ni los militares tenían idea de qué procedimiento se tenía que poner en marcha. Ni siquiera lograron diferenciar de una broma de ingenieros y estudiantes de una “invasión alienígena” genuina.
En su momento, el aterrizaje de estos platillos voladores se convirtió en una noticia internacional. Después de todo se trataba de una época en la que los avistamientos de ovnis y otros temas relacionados estaban en boga, por lo que un descubrimiento como tal parecía a los ojos del gran público perfectamente plausible, así como pensar que se trataba de tecnología alienígena antes de creer que se trataba de un ataque terrorista, como probablemente sería tratado en nuestros días.
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