El día de la candelaria es una de las fechas más esperadas por los mexicanos porque es el día en que podemos comer tamales indiscriminadamente, bueno, si uno de tus propósitos de año nuevo fue estar a dieta podrías estar en un dilema, pero si no te preocupa romper la dieta un día, el 2 de febrero podrás disfrutar de los tamales que le tocaron pagar a esa persona que le tocó el niño en la rosca de reyes.
Te has preguntado ¿por qué comemos tamales el Día de la Candelaria?, parece curioso como todos los años que llegamos a esta fecha la pregunta surge. Para despejar esta duda, te presentamos la historia de cómo terminamos comiendo tamales el 2 de febrero.

Día de la Candelaria
Esta festividad es popular entre las personas que se identifican con el cristianismo católico, pero si no eres parte de esta religión aún así puedes participar, en el catolicismo el Día de la Candelaria celebra la presentación de Jesús al Templo. Por eso las personas que pertenecen a la iglesia católica, visten al “niño Dios” con ropa original para acudir a la iglesia y presentar su imagen de Jesús. Además en el calendario, desde el 24 de diciembre hasta el 2 de febrero, son 40 días, lo que representaría la cuarentena que cumplió María después del parto.
Eso ocurre en la parte religiosa, pero en la parte cultural es donde están los tamales. Como sabes, la cultura prehispánica se mezcló con las tradiciones católicas como una manera de convivir e integrar la religión en México, en el caso del Día de la Candelaria, el cruce de dos fechas dio origen a la celebración de esta festividad.
Día del nacimiento del Sol
De acuerdo con el doctor Alberto Peralta de Legarreta, investigador en Turismo y Gastronomía de la Universidad Anáhuac México, contó al diario Milenio en una entrevista, que el cronista franciscano Fray Bernardino de Sahagún registró en el año 1580, que el año mexica comenzaba el 12 de febrero, día que representa el nacimiento o presentación del Sol cuando sale entre los dos templos situados en Teocalli.
De modo que los escritos de Fray Bernardino se publicaron dos años antes de que cambiara el calendario gregoriano (nombrado así por el papa Gregorio XIII) en 1852, la sustitución de los días implicó la se modificara a manera que se perdieron 10 días en comparación al calendario Juliano que es el que usó Fray Bernardino. Entonces, el 12 de febrero de 1852 se modificó al calendario gregoriano en 2 de febrero.
Según la tradición prehispánica el nacimiento del Sol se celebraba el 12 de febrero.
Mezcla de tradiciones
Esto dio pie a que la fecha católica del 2 de febrero, Día de la Candelaria, se fusionara con el 12 de febrero, día del nacimiento del Sol, para combinar las dos festividades. Los tamales terminaron formando parte de esta fiesta porque en el día del nacimiento del Sol, los indígenas preparaban tamales en ollas de barro llamadas en náhuatl comitalli, que luego se compartían y ofrecían en la fiesta del Sol.
El investigador cuenta, que las ollas que utilizaban para cocinar los tamales tenían una forma redonda, que simulaba a una “mujer embarazada”, que simbólicamente “daban a luz” pequeños y tiernos niños de maíz, es decir los tamales.
Así fue como la combinación de las tradiciones terminó por hacer que cada 2 de febrero, Día de la Candelaria terminemos comiendo tamales de todo tipo, desde los tabasqueños y chiapanecos en el sur, hasta los tamales de Güemes en Baja California.
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