En cada cultura y rincón del mundo, la noción personas (especialmente mujeres) que poseían conexiones con lo sobrenatural o podían manipular las fuerzas invisibles ha persistido. ¿Cómo se identificaba a una bruja en tiempos antiguos? ¿Cuáles eran las señales para identificar a una bruja y símbolos despertaban sospechas y temores?
Las tensiones religiosas y políticas durante los siglos XVI y XVII en Europa y sus colonias, así como el miedo a lo desconocido y la incertidumbre en tiempos de cambios sociales y económicos, contribuyeron a la histeria colectiva que derivó en las cacerías de brujas.
Pero no es solo eso: las cacerías de brujas estuvieron marcadas por una profunda desconfianza hacia las mujeres y una creencia arraigada en la inferioridad y la debilidad femenina. Es decir, machismo y misoginia puros.
Uno de los mayores actos de crueldad en contra de las mujeres

Aunque hombres también fueron acusados y condenados en las cacerías de brujas, las mujeres eran las víctimas principales. Las mujeres eran más propensas a enfrentar castigos brutales y la pena de muerte, mientras que los hombres a menudo recibían castigos menos severos.
Las acusaciones de brujería a menudo se dirigían hacia mujeres, especialmente aquellas que no encajaban en los roles tradicionales de género.
Las mujeres independientes, viudas, solteras, curanderas y aquellas que poseían habilidades y conocimientos considerados fuera de lo común eran particularmente susceptibles a las acusaciones.
Las cacerías de brujas reforzaron estereotipos negativos sobre las mujeres como seres malévolos o peligrosos.
De paso, casar brujas era una forma de control social y político. En ese entonces las mujeres eran vistas como amenazas potenciales a la estructura de poder establecida. Aquellas que no cumplían con las normas sociales o desafiaban la autoridad patriarcal eran más propensas a ser acusadas de brujería.
El cuerpo de las mujeres como indicador de magia y peligro
¿Tus lunares, estrías o cicatrices te acomplejan? En otra época te podían llevar a la hoguera.
En esos tiempos se creía que las brujas tenían “marcas del diablo” en sus cuerpos, que generalmente eran lunares, cicatrices o “imperfecciones” comunes como estrías.
Además, las confesiones obtenidas bajo tortura a menudo eran influenciadas por la misoginia, ya que las mujeres eran vistas como más débiles y propensas a confesar bajo coacción.
Las “mujeres voluptuosas” eran acusadas de brujería, pues la sexualidad femenina se veía con desconfianza y temor. Las mujeres que se salían de las normas establecidas de modestia y castidad podían ser consideradas peligrosas y susceptibles a acusaciones de brujería.
La voluptuosidad y la sensualidad a menudo se asociaban con la brujería, ya que las brujas eran retratadas como seductoras y promotoras de la lujuria.
Señales para identificar a una bruja

Como ya dijimos, en los siglos XVI y XVII la creencia en brujería era común y estaba arraigada en muchas sociedades y sistemas de gobierno.
Estas son algunas de las señales que se creían que indicaban que alguien era una bruja.
1. Ser mujer
La mayoría de las personas acusadas de brujería en Salem eran mujeres.
2. Ser pobre o no poder mantenerse económicamente
Muchas de las personas acusadas de brujería eran pobres o no podían mantenerse económicamente.
3. Tener mucho dinero o ser económicamente independiente
¿Contradictorio? ¿Ilógico? Como todo en esta etapa de la historia, las señales simplemente no tenían sentido. Algunas personas fueron acusadas de brujería por tener mucho dinero o ser económicamente independientes, esta regla aplicaba sobre todo para las mujeres. Cualquier indicio de que una mujer pudiera vivir sin la ayuda o supervisión de un hombre levantaba la alarma.
4. Conocimientos de hierbas y remedios naturales
Las mujeres que tenían conocimientos sobre plantas medicinales y remedios naturales a menudo eran sospechosas de brujería, ya que se creía que las brujas utilizaban hierbas para sus pociones y hechizos.
5. Vínculo especial con animales
Tener mascotas, especialmente gatos o aves negras, se veía como un signo de brujería. Se creía que las brujas podían comunicarse con los animales y usarlos para sus prácticas malignas.
6. Vejez y/o soltería
Las mujeres mayores que vivían solas o eran consideradas solteronas eran a menudo vistas con sospecha. La soledad y la vejez eran consideradas como características asociadas con la brujería.
7. “Marcas del diablo”
Se creía que las brujas tenían marcas en sus cuerpos que eran insensibles al dolor. Se pensaba que las cicatrices eran donde el diablo había tocado a la bruja y podrían ser lugares insensibles a la sensación normal.
8. Comportamiento excéntrico o aislamiento
Cualquier tipo de comportamiento que se considerara extraño o excéntrico podía ser malinterpretado como brujería. El aislamiento social también podía ser visto como un indicio. Cualquier neurodivergencia era interpretada como conducta diabólica: ansiedad, histeria, esquizofrenia, autismo, etc.
9. Parejas sin hijos con muy pocos hijos
Se creía que diablo maldecía las matrices de las brujas con infertilidad. Además, si sus vecinos y sus seis hijos están sufriendo de alguna manera, es casi seguro que creen que la anciana celosa que vive junto a ellos había hechizado su hogar.
10. Negación de cargos
Curiosamente, incluso negar ser una bruja podía considerarse como una señal de brujería, ya que se creía que las brujas negaban su culpabilidad para ocultar su verdadera naturaleza.
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