¿Qué tienen las chicas francesas que son capaces de amar como nadie más en el mundo? Ellas parecen conocer, mejor que nadie, el sabor del romance y eso lo transmiten a sus hombres en cada beso, en cada caricia y palabra mencionada en ese rico lenguaje que es el francés.
La apasionada manera en que se entregan representa la máxima expresión del amor: son tiernas, sensuales, y al mismo tiempo, salvajes y atrevidas. Conocen lo que los hombres desean y no dudan en llevarlo a cabo para complacerlos. Los escritores no se han salvado de sucumbir a sus encantos.

Joseph Stendhal, un insaciable explorador del amor en la vida y la literatura, expresó de manera apasionada todas sus complejidades cuando dijo: “Ir sin amor por la vida es como ir al combate sin música, como emprender un viaje sin un libro, como ir por el mar sin estrella que nos oriente”.
El literato francés, reconoció las locuras de este sentimiento cuando se enamoró perdidamente de Mathilde, mujer sobre la cual desbordó toda la fantasía que en realidad es el amor. “Éste es un amor que solo vive a través de la imaginación”, escribiría Stendhal en su diario.

“Del amor” es la obra en la que Stendhal desborda, desde un punto de vista más científico, sus teorías acerca del amor y las etapas que lo conforman.
Siete poemas de autores franceses nos ayudarán a ilustrar cada una de las etapas que Stendhal desglosa en su obra. Los mismos nos ayudarán a aprender a amar como solo una chica francesa puede hacerlo:
1. La admiración
“Soneto” Charles Cros

“No haré versos para ti,
Dama, la más rubia de las rubias
Conquistarás la totalidad del universo
Serás la reina de todos los mundos
Tus ojos de zafiro, abiertos,
Inquietos como las olas
De los ríos, de los lagos, de los mares,
Enloquéceme
Estoy siempre indefenso antes
Que esa boca, rosa de mayo,
Que dice mucho sin decir una sola palabra
Que dice la palabra incomparable
Esa flor deliciosamente sin sentido
Floreciente en el sol de París”.
Admirar e idealizar a la otra persona es el primer paso para enamorarnos. Reconocemos en ella lo que tanto anhelamos en nosotros y de esa contemplación surgen los primeros pasos del deseo.
2. El físico
“Quiero dormir contigo” Joyce Mansour

“Quiero dormir contigo lado con lado
Nuestro cabello entrelazado
Nuestros sexos unidos
Con tu boca para una almohada.
Quiero dormir contigo espalda con espalda
Sin aliento para separarnos
Sin palabras para distraernos
Sin ojos para mentirnos
Desnudos.
Para dormir contigo pecho con pecho
Tensa y transpirando
Brillando con mil temblores
Consumida por la inercia extática loca
Tendida sobre tu sombra
Martillada por tu lengua
Para morir en los dientes nauseabundos de un conejo
Feliz”.
Desbordamos nuestros pensamientos en adivinar qué pasaría si nuestros labios se unieran con los suyos y los cuerpos se fundieran en uno solo. Es el físico el que nos lleva a los arrebatos carnales y a entregarnos de lleno en el amor.
3. La esperanza
“Las rosas de Saadi” Marceline Desbordes-Valmore

“Quise hoy de mañana regalarte unas rosas
pero tantas me puse en mi traje ajustado
que los nudos apenas pudieron contenerlas.
Y saltaron los nudos. Y volaron las rosas
con el viento hacia el mar: me habían abandonado.
Y siguieron y el agua no quiso devolverlas.
Volviese roja el agua, pareció llamarada.
Esta noche mi ropa sigue aún perfumada…
Ven y respira en mí su fragante llamada”.
¿Hay algo más terrible y a la vez más cautivador que la esperanza? Ella nos lleva a la idealización de la persona y la ciega contemplación de que ella y todo son perfectos.
4. El nacimiento del amor
“Soneto XVIII” Louise Labé

“Bésame una vez más, vuelve a besarme y bésame
dame uno de tus besos más sabrosos
dame uno de los más cariñosos
y yo te devolveré cuatro ardientes como brasas
Ah, ¿te quejas? Ven, que calmaré ese mal
dándote otros diez muy dulces
Así, mezclados nuestros besos, tan felices
gocemos uno de otro a nuestro gusto
Así tendremos ambos doble vida
Cada uno de nosotros vivirá en sí y en el otro
Permíteme, amor mío, que piense alguna locura
Me siento siempre mal viviendo juiciosamente
y no me puedo sentir satisfecha
si no salgo alguna vez de mí misma”.
Los fuegos explotan cuando somos capaces de decir “te amo”. Es en ese momento cuando el asunto se torna desesperadamente serio y ya nada es lo mismo ante la ausencia del otro.
5. La cristalización
“Los pasos” Paul Valery

“Pasos nacidos de un silencio
tenue, sagradamente dados,
hacia el recinto de mis sueños
vienen tranquilos, apagados.
Rumores puros y divinos,
todos los dones que descubro
-¡oh blandos pasos reprimidos!-
llegan desde tus pies desnudos.
Si en el convite de tus labios
escoge para su sosiego
mi pensamiento -huésped ávido-
el vivo manjar de tu beso.
Avanza con dulzura lenta,
con ternura de ritmos vagos:
como ha vivido de tu espera,
mi corazón marcha en tus pasos”.
Una vez saciada la sed de la pasión, viene la llamada cristalización. Ese breve espacio donde el amor se consolida, reposa y aparece como un brillo súbito para los amantes.
6. Las reservas
“Sin título” Charles Baudelaire

“Tú, a quien yo adoro como al firmamento de la noche,
Urna de tristeza, bella y silenciosa;
Te amo más, porque te apartas de mí
Adornando la noche, pero con gran ironía
Aumentando el espacio azul absoluto
Lo que aleja el cielo de mi abrazo.
Salto a tu ataque, subo en asalto
Como cadáveres de gusano alimentando ágilmente en la bóveda,
Y te aprecio, implacable, bestia cruel
Hasta esa última frialdad que me encanta”.
Se refiere al súbito despertar del hechizo embriagante del amor. Abrir los ojos ante o que el otro es y lo que nos hace sentir. La resaca se deja sentir para ambas partes.
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7-¿Qué ha pasado?
“Para…” Rene Char

“Hace años que has sido mi amor,
El vértigo que siento cuando me encuentro esperando
Que nada puede hacer viejo, enfriar;
Incluso aquello que esperaba nuestra muerte,
O gradualmente sabía cómo combatirnos,
Incluso aquello a lo que somos extraños,
Mis eclipses y también mis retornos.
Prohibido como un obturador de boj,
Y la fortuna extrema y compacta
Es nuestra cordillera,
Nuestro esplendor compacto.
Digo fortuna, o mi obrera;
Cada uno de nosotros puede recibir
Otra parte del misterio
Sin derramar su secreto;
Y el sufrimiento que viene de otra parte
Encuentra por fin su separación
En la carne de nuestra unidad,
Encuentra por fin su camino solar
En el centro de nuestra densa nube
Que llora y recomienza.
Digo fortuna de la manera en que la siento.
Has elevado la cumbre
Que mi espera tendrá que cruzar
Cuando mañana ya no esté más ahí”.
El despertar total a la realidad golpea con crueldad. La resaca se ha ido y lo que antes brillaba, ahora tiene un aura un poco turbia que empaña nuestros sentimientos.
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Fuente:
Lithub
