A veces el destino tiene planeado algo distinto a nuestros deseos

A veces el destino tiene planeado algo distinto a nuestros deseos

Por: Maria Fernanda Nieves -




Cuando hemos encontrado a una persona que nos ama y a quien amamos con locura, creemos que todo es posible, que no hay nada que pueda interferir en nuestra relación pues creemos que no existe nada que pueda con tanto amor, ¿o si? 

Pero a veces el destino tiene planeado algo distinto, y entonces nuestros deseos se ven ensombrecidos porque debemos separarnos por un tiempo del ser que se ha llevado nuestra alma.


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La dulce espera 



Fue increíblemente doloroso verte partir.

Para ti fue magistralmente agravante mirar atrás y no poder llevarme contigo.

Pensé que lo entendería: el destino había jugado cada pieza de ajedrez justo antes de nuestro "Jaque Mate", separándonos por un tiempo corto, pero a mis ojos, eterno.


Al llegar a casa la sentía vacía. Había leído y visto amores a distancia, pero era la primera vez que lo viviríamos en primera fila. Era extraño, miraba por la ventana en las noches hacia el cielo... observaba e identificaba nuestra estrella: esa que brillaba con una luz tenue pero precisa, y mientras escuchaba por teléfono susurrarme, con voz cansada, las palabras más comunes en las long distance: "Te amo y te extraño", puse mi mano sobre el cristal sin entender porqué lo hacía.

Poemas


Me pregunto si tú hacías lo mismo.

Supongo que no podía entender el grandísimo dolor que me producía colgar.

O el vacío de casa.

O las noches libres.

O la inmensa soledad que sentía al observar aquella silla que no ocuparías por los próximos seis meses.

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Volví a viejas andanzas para intentar entender mejor nuestra situación. Empecé a leer de nuevo, entonces me encontré en una de mis novelas favoritas una frase que me revolvió el alma: “La razón por la que nos duele tanto separarnos es porque nuestras almas están enlazadas. Quizá siempre lo han estado y siempre lo estarán, quizás hemos vivido cientos de vidas antes que esta, y en cada una de ellas nos hemos encontrado. Y quizá nos hemos visto obligados a separarnos por las mismas razones". Seguí leyendo. "Estoy sentado en una ventana empañada por el aliento de toda una vida".

 

Resonó en mi corazón: "Por el aliento de toda una vida".


Entendí finalmente mi extraña manía por la ventana.


Se convirtió para mí un placer esperarte por seis meses, y disfrutar de nuestras largas conversaciones al teléfono observando el cielo por la ventana.

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***

Hay cosas que sólo entienden quienes tienen una relación a distancia, aquellos que pasan mucho tiempo lejos del ser amado; sin embargo, muchas relaciones de este tipo han sobrevivido a las dificultades y nos han mostrado que el amor puede con todo. 


Referencias: