Cuando Albert Camus envió una carta de agradecimiento a su maestro de primaria tras ganar el Nobel
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Cuando Albert Camus envió una carta de agradecimiento a su maestro de primaria tras ganar el Nobel

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Por: John Sanchez

12 de septiembre, 2018

Letras Cuando Albert Camus envió una carta de agradecimiento a su maestro de primaria tras ganar el Nobel
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12 de septiembre, 2018

Lee a continuación la historia de la carta de agradecimiento que envió Camus a su maestro de primaria tras ganar el Nobel

Uno de los regalos más grandes que puede alcanzar la obra y trayectoria de una persona destacada en el mundo del pensamiento, la ciencia y el arte es sin duda alguna el Premio Nobel. Creados en 1895 para honrar al industrial, químico e inventor sueco Alfred Nobel, a raíz de su última voluntad, los Nobel empezaron a entregarse en 1901 para reconocer el esfuerzo de personas que aportan positivamente a la humanidad y cuyo legado perdurará más allá del tiempo y de las fronteras. Ciertamente las historias personales que se tejen detrás de este prestigioso e importante galardón, sobre todo en el renglón de Literatura, casi nunca están exentas de drama, polémica y datos curiosos. Mientras algunos todavía En ese sentido, tal vez una de las más conmovedoras y paradigmáticas es la historia de la carta de agradecimiento que envió Camus a su maestro de primaria tras ganar el Nobel.


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Mientras algunos aún recuerdan con cierta perplejidad y sorpresa el día que Bob Dylan fue merecedor de una de las medallas, otros tal vez consideren más representativo la vez que el escritor francés Ferdinand Céline manifestó su deseo de que Hitler obtuviera uno, o la ocasión en la que a Jean-Paul Sartre le fue concedido, pero categóricamente lo rechazó. Sea como sea, la expectativa para algunos puede ser enorme, sobre todo para quienes siguen esperando que Haruki Murakami sea el próximo en coronarse. Sin embargo, la historia del filósofo, ensayista y narrador argelino Albert Camus resulta bastante especial.

Corría el año 1957. Europa, dentro de lo que cabe, estaba en calma a 12 años de la Segunda Guerra Mundial, en lo que parecía ser una nueva oportunidad para la humanidad y para la cultura de la paz a nivel mundial. Con obras como El extranjero, La peste, El mito de Sísifo y La caída, Camus había estado cautivando a lectoras y lectores de todo el mundo. Su escritura en gran medida contribuyó a la conformación del pensamiento filosófico conocido como absurdismo y especialmente a rescatar la idea total y simbólica de la libertad del individuo. Como bien lo expuso el veredicto, le fue merecidamente otorgado el Premio Nobel de Literatura por su "importante producción literaria, que ilumina los problemas de la consciencia humana de nuestros tiempos". Ajeno a la alharaca de la fama y a sobreexponer su entusiasmo, Camus agradeció a quien tenía que agradecer, pero sobre todo a monsieur Germain, quien fuera su maestro de primaria.


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Camus junto a Jean-Paul Sartre, quien rechazó el Nobel en 1964


La infancia de Camus no fue especialmente feliz. Su padre falleció cuando él apenas tenía 11 meses en este mundo, por lo que fue criado por su madre, una mujer cariñosa, muy pobre y con muchas carencias educativas, y su abuela, quien era severa. Cuando empezó la escuela, encontró en la educación, en las lecturas y en el valor del pensamiento un asidero que transformaría su vida.

Tal y como se muestra en la carta que se comparte a continuación, Camus no perdió la oportunidad para expresar su admiración, agradecimiento y cariño a monsieur Germain, con quien durante años mantuvo una sustanciosa correspondencia, en gran parte incluida en su novela autobiográfica inconclusa, El primer hombre.


19 de noviembre, 1957
Querido monsieur Germain,

Dejé que la conmoción de estos días en torno a mí disminuyera un poco antes de dirigirme a usted desde el fondo de mi corazón. Recientemente he recibido un enorme honor, uno que ni preví ni solicité.
Pero cuando escuché las noticias, mi primer pensamiento, después de mi madre, fue usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que extendió al pequeño niño pobre que yo era, sin su enseñanza ni ejemplo, nada de todo esto hubiera pasado.
No saco mucho de esta especie de honor, pero al menos me da la oportunidad de decirle lo que ha sido y sigue siendo para mí, y de asegurarle que sus esfuerzos, su trabajo y el generoso corazón que puso en ello aún vive en uno de sus estudiantes, quien a pesar de los años nunca ha dejado de ser su agradecido pupilo. Lo abrazo con todo mi corazón,
Albert Camus

***

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Referencias: