Carta para quienes han aceptado ser feministas y no les da miedo decirlo

3 min de lectura
por
Carta para quienes han aceptado ser feministas y no les da miedo decirlo
Carta para quienes han aceptado ser feministas y no les da miedo decirlo

Texto por Michelle Bazán

“El principio regulador de las actuales relaciones entre los dos sexos —la subordinación legal del uno al otro— es intrínsecamente erróneo, y ahora constituye uno de los obstáculos más importantes para el progreso humano; y debiera ser sustituido por un principio de perfecta igualdad que no admitiera poder ni privilegio para unos, ni incapacidad para otros”.

El sometimiento de la mujer (1869), de John Stuart Mill y Harriet Taylor Mill

Desde la Revolución Francesa (1789) y la consumación de la Segunda Guerra Mundial (1945), el movimiento feminista comenzó a expandirse por distintos países europeos, además de Estados unidos, hasta llegar a algunos países latinoamericanos; la lucha por los derechos de la mujer continuó hasta llegar a uno de los acontecimientos que marcarían la Historia: el derecho al sufragio femenino, también llamado Sufragio Universal.

A finales del siglo XVII, en Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos ya se comenzaba a ejercer el sufragio femenino, mientras que en España y Latinoamérica esa posibilidad se logró hasta principios del siglo XX.

Susasjldgrb7lloige3otjyo5q - carta para quienes han aceptado ser feministas y no les da miedo decirlo

A partir de este hecho, el movimientos comenzó a tomar fuerza en los países latinoamericanos, mientras que en España aparecieron las primeras organizaciones feministas, pero, ¿qué ha pasado desde entonces?

Hoy la igualdad de género está en el centro de los Derechos Humanos y los valores de las Naciones Unidas. En un principio fundamental de la Carta de las Naciones, aprobada por los dirigentes del mundo en 1945, se menciona: “derechos iguales para hombres y mujeres”, así como la protección y el fomento de los Derechos Humanos de las mujeres como responsabilidad de todos los Estados; sin embargo, aún existen países donde la mujer es discriminada y violentada por el simple hecho de serlo, muchas aún no tienen acceso a la educación y a un trato digno; esto casi siempre relacionado o justificado con la religión, el gobierno e incluso la “cultura” del país, como sucede en África, Arabia Saudita y Medio Oriente.

Aún en Latinoamérica y en España, a pesar de la fuerza que ha tomado el movimiento en estas últimas décadas, existen millones de mujeres que sufren acoso y discriminación, sin mencionar la gran cantidad de feminicidios que ocurren todos los días.

Vistsrfvdzbjvmgeg5zmp2x73e - carta para quienes han aceptado ser feministas y no les da miedo decirlo

Pero eso no es lo peor, sino la forma en la que muchas hemos comenzado a luchar contra eso, hemos dejado de lado la lucha por la equidad, la seguridad, la educación, el reconocimiento y el respeto hacia nosotras y hacia las demás, pues antes de crear sororidad, debemos erradicar el enemigo interior: el sexismo; para así dejar de reproducir modelos patriarcales y de poder. Algunas mujeres aún tienen un machismo interiorizado, porque se les ha educado dentro del rol establecido y se les ha dicho cómo deben pensar y comportarse; cómo deben juzgar a sus compañeras si ellas han decidido llevar una vida libre de ataduras sociales y morales.

Hemos dejado de buscar y conseguir los ideales del feminismo, pues ya no deseamos equidad sino una superioridad; hemos perdido esa sororidad entre nosotras, mientras que en unos países las mujeres anhelan alzar su voz, nosotras la callamos. Aunque esto no significa que el feminismo contemporáneo no sirva, sino que se ha desviado de su raíz original. Es necesario retomar el pensamiento y las teorías feministas de todas las mujeres que estuvieron antes que nosotros.

Tenemos que dejar de criticarnos por cómo nos vestimos, actuamos, con quién salimos o en qué trabajamos; es necesario marchar y mostrar que la fuerza de todas reside en nuestra pasión, inteligencia, carácter y valentía; en la persistencia de todas esas mujeres a quienes les dijeron “no lo vas a lograr” y cada día luchan por alcanzar sus metas; en la voz de todas aquellas que alguna vez fueron calladas; en la libertad de las que alguna vez fueron encarceladas y juzgadas por la sociedad; en la generosidad de las que han entregado todo cuando no tenían nada; en el éxito de todas las que han triunfado al hacer lo que aman; en las lágrimas de las que alguna vez fueron lastimadas; en la rebeldía de las que han decidido ser ellas sin miedo a lo que digan los otros; y en la audacia de todas las que hemos caído y nos hemos vuelto a levantar.

Xhx5biruu5ax5nmnzhvqxeu3ca - carta para quienes han aceptado ser feministas y no les da miedo decirlo

¿Te atreverías al cambio y a asumirte feminista? Pierde el miedo. Todas somos hermanas y no tendríamos que derribarnos entre nosotras, sino caminar juntas.

**

Si quieres conocer más sobre este movimiento, estas son las palabras que puedes aprender para hablar de feminismo.

Así son los piojos de mar que casi devoran los pies de un joven australiano (video)
Historia anterior

Así son los piojos de mar que casi devoran los pies de un joven australiano (VIDEO)

Repulsión: lo que provocas cuando acosas a alguien
Siguiente historia

Repulsión: lo que provocas cuando acosas a alguien, la campaña poderosa y elegante de Larousse

Lo más reciente de Letras

× publicidad