Claridad Política. Prospectiva: el diseño del futuro

Claridad Política. Prospectiva: el diseño del futuro

Por: Ricardodigo -

-Y ¿Tú cómo ves las Reformas?- Pregunta seca que mi madre me lanzó el domingo por la noche. Su intriga sobre las modificaciones propuestas por el Ejecutivo en temas de educación y financieros la llevó a cuestionar a su retoño, con la esperanza de que mi paso por la administración pública me permitiera emitir una respuesta versada en los temas. Por fortuna, con la misma velocidad que mi progenitora me cuestionó, mi hermana intervino y distrajo su atención con un problema existencial relacionado con el fin de un pastel.

Mi respuesta, que quedó inconclusa, o no acabó el largo y sinuoso camino entre mis neuronas y lengua, hubiera sido: responden a “necesidades” inmediatas que pueden aparentar mejoría y respuesta a las demandas de algunos ciudadanos y sectores, pero no resuelven a largo plazo, no crean futuro.

Sobre la creación de futuro escribo en esta primera entrega, más específico: sobre prospectiva, refiriéndome a ella como la técnica que involucra el diseño del porvenir como un acto creativo, que requiere el empleo de la imaginación y experiencia del diseñador y que permite saber un poco más del futuro, pues es él quien lo crea.

Reforma educativa

Encuentro de suma importancia, también, que en este espacio se hable de prospectiva, pues el lado artístico representado por la imaginación y creatividad del autor, éste converge con un aspecto científico en la aplicación de datos rigurosos y factores que se deben tomar en cuenta para diseñar el futuro deseable. El diseño del porvenir es un acto creativo.

El diseño empezó desde el futuro mismo, contrario a otras técnicas que se sitúan en el presente para pensar cómo serán las cosas, o en un técnica orwelliana que analiza el pasado en la espera de que en el futuro se repitan las acciones; la prospectiva necesita que nos imaginemos ya en el porvenir que queremos, es decir: ver el presente desde el punto o situación en el que queremos estar, esto nos ayuda a crear un ruta crítica para saber qué acciones tomar. Se comprende también que existen diferentes tipos de futuro para poder utilizar las variables y hacerlo de forma correcta: futuro no deseable improbable,  no deseable probable,  deseable probable y  deseable improbable. Es en medio de los dos últimos donde nos queremos situar y pensar qué acciones hicimos para que nos llevarán ahí.

Pongamos un ejemplo actual de suma sensibilidad nacional: la educación en México. Una de las principales metas de la Reforma Educativa es buscar que en un futuro, casi inmediato, los estudiantes mexicanos estén mejor preparados, que haya una mejora en los conocimientos y que los resultados se reflejen en los estándares internacionales; para lograr esto se quiere que los mejores maestros sean los que eduquen a los niños, por lo que el pensamiento lógico es evaluar y así permitir que la calificación exponga quién sabe y, por lo tanto, puede enseñar más. Todo lo anterior nos trae una solución muy simple a un problema muy complejo y que “resuelve” una demanda ciudadana de inmediato, sin crear realmente las condiciones a las que se quiere llegar. Ante esta cuestión apliquemos la prospectiva: estamos en 2025 ¿por qué en este año? Pues en 12 años podríamos tener una primer generación completa de niños que, se supone, cursaron desde el primer año de primaria hasta el último año de preparatoria o bachillerato, y tendríamos una segunda generación terminando la educación básica de primaria, por lo que sería un buen campo de muestra para saber en qué campos afectaron de manera positiva y negativa las medidas empleadas. ¿Qué fue lo primero que se hizo para tener un incremento en el número de niños que aprendieron? Seguramente un trabajo contínuo, cosa que hoy no existe en el país, pues de manera normal las políticas públicas cambian cada sexenios, al igual que el servicio profesional “de carrera” que puede influir en ciertas decisiones. Vale la pena tener en cuenta que en los últimos 12 años, en México se ha cambiado cuatro veces de Secretario de Educación Pública, por lo que el problema de seguimiento y continuidad en las acciones se agrava. Tenemos el antecedente de que se ha tomado la decisión de intentar quitar, en medida de los posible, los caprichos de las decisiones y acciones en temas como el Acceso a la Información Pública, Suprema Corte de Justicia o Instituto Federal Electoral, lo anterior “garantiza” que los encargados de la conducir estas políticas tengan los puestos asegurados por un tiempo mayor al que los titulares de los poderes Ejecutivo y Legislativo. Creo que todos coincidiremos en que uno de los grandes problemas es la politización de la educación, ya sea en temas que parten del Sindicato de maestros y sus diferentes expresiones, hasta la Secretaría de Educación Pública, por lo que no suena descabellado tener, en un futuro, titulares que guíen la estrategia educativa nacional por 12 años.

Sin quitar mérito a la evaluación, que a mi juicio es necesaria, y partiendo del futuro deseable que significa un grupo de niños  más preparados para el  año 2025, esta Reforma permite ver un paso más de lo que se podría hacerse para lograr la meta. Como todas las medidas, tiene implicaciones positivas y negativas, pero tengamos presente que el modelo actual no está funcionando.

También es completamente cierto que faltan muchos factores a tomar en cuenta como destinar, efectivamente, el 8% del PIB a educación,  técnicas pedagógicas, libros de educación gratuita que no contengan errores, etc.

El diseño del futuro involucra medidas que no se notan de manera inmediata, por lo tanto no resultan atractivas para los gobernantes; de forma paradójica quieren ser tan populares que lanzan medidas que al término de seis meses ya no funcionan. Vale la pena que todos juguemos un poco a crear el porvenir.

Sobre más técnicas y otros ejemplos habrá una segunda entrega.

Referencias: