Sexo, drogas y violencia: el movimiento de cómic que desafió todas las reglas
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Sexo, drogas y violencia: el movimiento de cómic que desafió todas las reglas

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Por: Axel Alviso

22 de agosto, 2017

Letras Sexo, drogas y violencia: el movimiento de cómic que desafió todas las reglas
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22 de agosto, 2017


A finales de los años 60, en Estados Unidos, surgieron los cómics underground, un nuevo movimiento conformado por humoristas, escritores y editores inspirados por el movimiento hippie; creativa y políticamente eran opuestos a lo que se había hecho hasta ese momento, se trataba de un fenómeno por completo contracultural.


Como su nombre lo sugiere, eran cómics clandestinos que no tenían relación con publicaciones mainstream que dominaban editoriales como Marvel y DC, incluso se oponían a éstas. Se trataba de ediciones dirigidas a un público adulto cuyos títulos abordaban temas tabú de la época, como las drogas, las protestas anti-invasión a Vietnam, el rock y, sobre todo, el sexo. Por esta razón, a este nuevo movimiento contracultural se le conoció también como comix, para diferenciarse del cómic mainstream, pues al enfatizar la "X" lo relacionaban con lo prohibido o clandestino.


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Los cómic que excitaron a los norteamericanos


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Este movimiento fue imitado de manera posterior en Gran Bretaña y España, cuyos orígenes pueden trazarse a partir de otros fenómenos culturales como las Biblias de Tijuana, cómics pornográficos publicados entre los años 20 y principios de los 60, su popularidad se generó durante la Gran Depresión. Sobre el origen del nombre, el artista de cómics Art Spiegelman dijo que se nombraron de esta manera debido a la despectiva con que se dirigían los norteamericanos a los mexicanos, y por la imagen que se tenía de este lugar como ciudad del vicio.


Las Biblias de Tijuana eran cómics realizados de manera clandestina, creados por dibujantes, escritores y editores anónimos, cuyo contenido principal era mostrar a personajes de caricaturas como Popeye, Betty Boop y Mickey Mouse en situaciones sexuales, así como a estrellas de cine, políticos y deportistas de aquella época. Debido a sus métodos de producción y distribución, fueron una fuerte inspiración al movimiento underground. 


La revista que se burló de todos


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Por otro lado, el éxito de la revista Mad se debió a que se inspiraron en los comix. Harvey Kurtzman, fundador de la publicación, le añadió comedia, sátira y parodia en conjunto con sus más imaginativos imitadores, quienes formaron parte de una nueva generación de caricaturistas que impulsaron las bondades de la ironía en el cómic; de forma más directa con la publicación posterior a Mad, nombrada Help!, hubo páginas enteras dedicadas al talento emergente, muchos de ellos reconocidos como forjadores del movimiento; era posible hallar cartones de los iconos Robert Crumb, Skip Williamson y Gilbert Shelton.


Jóvenes en contra de la censura


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Dentro del movimiento, también podemos incluir al circuito de revistas universitarias independientes, que fueron foco de sátira estudiantil y connotaciones políticas, que estaban influenciadas por la revista Mad, cuyos temas principales eran los automóviles, el surf y las novelas pulp de los 50; estas ediciones les dieron sus primeros trabajos a cartonistas de comix. Entre algunos títulos importantes podemos mencionar a Berkeley Barb de Berkeley, California, East Village Other de Nueva York, y Snide de la Universidad de Wisconsin.


Finalmente, las reacciones anticódigo de regulación del cómic sirvieron para que el movimiento tomara más fuerza. La Comics Code Authority (o Autoridad del Código de Cómics) formaba parte de la Asociación de Revistas de Cómics de los Estados Unidos, diseñado para regular el contenido de estos. Los editores estaban obligados a obtener los permisos de estas asociaciones para que pudieran publicar con su sello en la portada. Esta aprobación era una forma de autocensura, puesto que sus exageradas regulaciones no permitían abordar ciertos temas o dictaban la forma en que tenían que ser desarrollados.


Algunas de estas restricciones incluían descripciones gráficas de violencia y escenas sexuales explícitas. Luego comenzaron a prohibir las ilustraciones de vampiros, licántropos, ghouls y zombies; no se podían utilizar en los títulos las palabras "crimen", "horror" o "terror"; censuraron el uso de imágenes de "perversión sexual", "anormalidades sexuales" y "relaciones sexuales ilícitas", así como la seducción, la violación, el sadismo y el masoquismo; las historias de amor tenían que enfatizar "la santidad del matrimonio" y las escenas de pasión debían tener cuidado para no estimular "emociones bajas y básicas".


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Ante tantas restricciones, muchos creadores tuvieron que modificar sus formas de producción y buscar canales de distribución alternativos que no fueran limitados expresiva, creativa y políticamente. Fue así como la generación de creadores de comix extrapolaron sus contenidos con el afán de enfrentar y cuestionar estos obstáculos.


El movimiento underground también fue una expresión coyuntural de los tiempos políticos que se vivían en aquella época: en primer lugar, los hippies estaban comprometidos, en mayor o menor medida, con las protestas en contra de la guerra en Vietnam, la lucha por los Derechos Civiles, el anarquismo, el socialismo, la liberación femenina y la discriminación homosexual. Sumado a esto, existía un interés espiritual en el consumo de drogas —siendo la marihuana y el LSD las favoritas—, el "amor libre" —impulsado por la distribución de la píldora anticonceptiva—, y dio como resultado —en términos simplistas— un movimiento que se alojó en el cómic como bastión contracultural de la época y cuyo lema principal fue: "No confíes en nadie que tenga más de 30 años".


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Referencias: