Cuando la poesía desgarra el alma; poemas para recordar un gran amor
Letras

Cuando la poesía desgarra el alma; poemas para recordar un gran amor

Avatar of María Fernandez

Por: María Fernandez

23 de diciembre, 2015

Letras Cuando la poesía desgarra el alma; poemas para recordar un gran amor
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Por: María Fernandez

23 de diciembre, 2015


No pude más de la curiosidad, tenía que volver a sentir todo aquello que vivimos, abrí el cajón que dejaste bajo llave e inicié el viaje. Tus fotografías estaban intactas y la mirada en ellas me atravesaba lentamente el corazón, pareciera que me encontraba de nuevo en aquel tiempo donde lo único que existía entre nosotros era el amor.

Me costó trabajo, pero aprendí a vivir sin ti. Las almohadas dejaron ir tu aroma y mis mañanas se encontraban completas cuando me servía la primera taza de café; pero ahí sentada en el suelo, observando todo aquello que te pareció pertinente dejar entre mis manos, no podía evitarlo, era como si nos encontrarnos una vez más para revivir el cariño. Me estaba dando la oportunidad de recordar.

poemas para un amor

Entre tus pertenencias encontré el libro que me regalaste una noche donde la poesía le dio sentido a nuestra alma. La primera página llevaba una dedicatoria: “Para Ana, un par de poemas que te expliquen todo lo que siento cuando las palabras me quedan cortas”.

Como Ana, todos tenemos un amor que no podemos evitar recordar, historias que se esconden entre las memorias para revivir cuando nos miramos al espejo y entonces entender que hemos quedado por siempre marcados por la existencia de aquel gran amor.

recordar a un gran amor

El dolor o la nostalgia de quien se ha marchado es tan fuerte que las palabras y lágrimas no bastan para hacerle justicia al recuerdo y sólo la pluma de un poeta es capaz de encarnar en tinta la pasión que alguna vez existió en nosotros.

Estos son 10 poemas que desgarran el alma para dejarla colgando en la punta de un recuerdo.


Ven a sentarte conmigo, Lidia, a la orilla del río
Por Fernando Pessoa


Ven a sentarte conmigo, Lidia

a la orilla del río.

Con sosiego miremos su curso

y aprendamos que la vida pasa,

y no estamos cogidos de la mano.

(Enlacemos las manos.)


Pensemos después, niños adultos,

que la vida pasa y no se queda,

nada deja y nunca regresa,

va hacia un mar muy lejano,

hacia el pie del Hado,

más lejos que los dioses.


Desenlacemos las manos,

que no vale la pena cansarnos.  

Ya gocemos, ya no gocemos,

pasamos como el río.

Más vale que sepamos pasar

silenciosamente y sin desasosiegos.


Sin amores, ni odios, ni pasiones

que levanten la voz,

ni envidias que hagan a los ojos

moverse demasiado,

ni cuidados, porque si los tuviese

el río también correría,

y siempre acabaría en el mar.


Amémonos tranquilamente,

pensando que podríamos,

si quisiéramos,

cambiar besos y abrazos y caricias,

mas que más vale estar sentados

el uno junto al otro

oyendo correr al río y viéndolo.


Cojamos flores, cógelas tú y déjalas

en tu regazo, y que su perfume suavice

este momento en que sosegadamente

no creemos en nada,

paganos inocentes de la decadencia.


Por lo menos, si yo fuera sombra antes,

te acordarás de mí

sin que mi recuerdo te queme

o te hiera o te mueva,

porque nunca enlazamos las manos,

ni nos besamos

ni fuimos más que niños.


Y si antes que yo llevases el óbolo

al barquero sombrío,

no sufriré cuando de ti me acuerde,

a mi memoria has de ser suave

recordándote así, a la orilla del río,

pagana triste y con flores en el regazo.

poemas para recordar

Ausencia
Por Jorge Luis Borges



Habré de levantar la vasta vida

que aún ahora es tu espejo:

cada mañana habré de reconstruirla.

Desde que te alejaste,

cuántos lugares se han tornado vanos

y sin sentido, iguales

a luces en el día.

Tardes que fueron nicho de tu imagen,

músicas en que siempre me aguardabas,

palabras de aquel tiempo,

yo tendré que quebrarlas con mis manos.

¿En qué hondonada esconderé mi alma

para que no vea tu ausencia

que como un sol terrible, sin ocaso,

brilla definitiva y despiadada?

Tu ausencia me rodea

como la cuerda a la garganta,

el mar al que se hunde.

poemas de amor

Paciencia
Por Francisco Gorrindo



Anoche, de nuevo te vieron mis ojos;

anoche, de nuevo te tuve a mi lao.

¡Pa qué te habré visto si, después de todo,

fuimos dos extraños mirando el pasao!

Ni vos sos la misma, ni yo soy el mismo.. .

¡Los años! ... ¡La vida!... ¡Quién sabe lo qué!...

De una vez por todas mejor la franqueza:

yo y vos no podemos volver al ayer.


Paciencia...

La vida es así.

Quisimos juntarnos por puro egoísmo

y el mismo egoísmo nos muestra distintos.

¿Para qué fingir?

Paciencia...

La vida es así.

Ninguno es culpable, si es que hay una culpa.

Por eso, la mano que te di en silencio

no tembló al partir.


Haremos de cuenta que todo fue un sueño,

que fue una mentira habernos buscao;

así, buenamente, nos queda el consuelo

de seguir creyendo que no hemos cambiao.

Yo tengo un retrato de aquellos veinte años

cuando eras del barrio el sol familiar.

Quiero verte siempre linda como entonces:

lo que pasó anoche fue un sueño no más.

poemas


Te espero
Por Mario Benedetti



Te espero cuando la noche se haga día,

suspiros de esperanzas ya perdidas.

No creo que vengas,

lo sé, sé que no vendrás.


Sé que la distancia te hiere,

sé que las noches son más frías,

sé que ya no estás.


Creo saber todo de ti.

Sé que el día de pronto se te hace noche:

sé que sueñas con mi amor,

pero no lo dices,

sé que soy un idiota al esperarte,

pues sé que no vendrás.


Te espero cuando miremos al cielo de noche:

tú allá,

yo aquí,

añorando aquellos días

en los que un beso marcó la despedida,

quizás por el resto de nuestras vidas.


Es triste hablar así.

Cuando el día se me hace de noche,

y la Luna oculta ese Sol tan radiante,

me siento sólo, lo sé;

nunca supe de nada tanto en mi vida,

sólo sé que me encuentro muy solo,

y que no estoy allí.


Mis disculpas por sentir así,

nunca mi intención ha sido ofenderte.

Nunca soñé con quererte,

ni con sentirme así.


Mi aire se acaba como agua en el desierto,

mi vida se acorta pues no te llevo dentro.

Mi esperanza de vivir eres tú,

y no estoy allí.

¿Por qué no estoy allí?,

te preguntarás…

¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?

Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí,

porque todas las noches me torturo pensando en ti.

¿Por qué no sólo me olvido de ti?

¿Por qué no vivo sólo así?

¿Por qué no sólo…?

poemas de desamor

Tengo miedo
Por Pablo Neruda



Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza

del cielo se abre como una boca de muerto.

Tiene mi corazón un llanto de princesa

olvidada en el fondo de un palacio desierto.


Tengo miedo y me siento tan cansado y pequeño

que reflojo la tarde sin meditar en ella.

En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño

así como en el cielo no ha cabido una estrella.


Sin embargo en mis ojos una pregunta existe

y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.

¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste

abandonada en medio de la tierra infinita!


Se muere el universo de una calma agonía

sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.

Agoniza Saturno como una pena mía,

la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.


Y por la vastedad del vacío van ciegas

las nubes de la tarde, como barcas perdidas

que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.


Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

recordar un amor

La culpa es de uno
Por Mario Benedetti



Quiza fue una hecatombe de esperanzas

un derrumbe de algun modo previsto

ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido


todas mis intuiciones se asomaron

para verme sufrir

y por cierto me vieron


hasta aqui habia hecho y rehecho

mis trayectos contigo

hasta aqui habia apostado

a inventar la verdad

pero vos encontraste la manera

una manera tierna

y a la vez implacable

de desahuciar mi amor

con un solo pronostico lo quitaste

de los suburbios de tu vida posible

lo envolviste en nostalgias

lo cargaste por cuadras y cuadras

y despacito

sin que el aire nocturno lo advirtiera

ahi nomas lo dejaste

a solas con su suerte

que no es mucha

creo que tenes razon

la culpa es de uno cuando no enamora

y no de los pretextos

ni del tiempo

hace mucho muchisimo

que yo no me enfrentaba

como anoche al espejo

y fue implacable como vos

mas no fue tierno

ahora estoy solo

francamente

solo

siempre cuesta un poquito

empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar

a mis lobregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos

por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla

y empiezo a recordarte.

recordando

Ya no será
Por Idea Vilariño


Ya no será

ya no

no viviremos juntos

no criaré a tu hijo

no coseré tu ropa

no te tendré de noche

no te besaré al irme

nunca sabrás quién fui

por qué me amaron otros.


No llegaré a saber

por qué ni cómo nunca

ni si era de verdad

lo que dijiste que era

ni quién fuiste

ni qué fui para ti

ni cómo hubiera sido

vivir juntos

querernos

esperarnos

estar.

Ya no soy más que yo

para siempre y tú

ya

no serás para mí

más que tú. Ya no estás

en un día futuro

no sabré dónde vives

con quién

ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca

como esa noche

nunca.

No volverá a tocarte.

No te veré morir.

recordar en poemas

Me doy cuenta de que me faltas
Por Jaime Sabines


Me doy cuenta de que me faltas

y de que te busco entre las gentes, en el ruido,

pero todo es inútil.

Cuando me quedo solo

me quedo más solo

solo por todas partes y por ti y por mí.

No hago sino esperar.

Esperar todo el día hasta que no llegas.

Hasta que me duermo

y no estás y no has llegado

y me quedo dormido

y terriblemente cansado

preguntando.

Amor, todos los días.

Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.

Puedes empezar a leer esto

y cuando llegues aquí empezar de nuevo.

Cierra estas palabras como un círculo,

como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.

Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,

en mi garganta como moscas en un frasco.

Yo estoy arruinado.

Estoy arruinado de mis huesos,

todo es pesadumbre.

poemas para recordar amor

Si tú me olvidas
Por Pablo Neruda


QUIERO que sepas

una cosa.

Tú sabes cómo es esto:

si miro

la Luna de cristal, la rama roja

del lento otoño en mi ventana,

si toco

junto al fuego

la impalpable ceniza

o el arrugado cuerpo de la leña,

todo me lleva a ti,

como si todo lo que existe,

aromas, luz, metales,

fueran pequeños barcos que navegan

hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,

si poco a poco dejas de quererme

dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto

me olvidas

no me busques,

que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco

el viento de banderas

que pasa por mi vida

y te decides

a dejarme a la orilla

del corazón en que tengo raíces,

piensa

que en ese día,

a esa hora

levantaré los brazos

y saldrán mis raíces

a buscar otra tierra.

Pero

si cada día,

cada hora

sientes que a mí estás destinada

con dulzura implacable.

Si cada día sube

una flor a tus labios a buscarme,

ay amor mío, ay mía,

en mí todo ese fuego se repite,

en mí nada se apaga ni se olvida,

mi amor se nutre de tu amor, amada,

y mientras vivas estará en tus brazos

sin salir de los míos.


***

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Referencias: