Tu piel era un mar del que no quise salir nunca
Letras

Tu piel era un mar del que no quise salir nunca

Avatar of Jesus Garcia Esquivel

Por: Jesus Garcia Esquivel

5 de mayo, 2017

Letras Tu piel era un mar del que no quise salir nunca
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5 de mayo, 2017



El amor puede encontrarse donde menos lo esperamos. Y una vez que lo hallamos podremos alejarnos muchas veces y mucho tiempo, pero al final algo de nosotros se queda en ese lugar, se queda prendido de la mano de la persona que amamos.

En el siguiente cuento de Jesús García, el encuentro fortuito de dos personas los une más allá del tiempo y el espacio, conservan sus almas una junto a la otra en lapsos que parecen eternos.


mar amor pareja


Lo tomó de la mano un día y desde aquel día no lo ha soltado. Se llevaron sin preguntarse cada noche al mismo lugar, un colchón. Y se besaban, se decían cositas con las yemas de los dedos, se cantaban canciones. Se iban y regresaban siempre con la misma soledad a cuestas, para disimularla, para sofocarla por unas horas o una noche. Era su gran coincidencia, era el hilo conductor que les amarraba las venas, les hacía un nudo ciego y después lo deshacían. Se tenían y se dejaban, era lo acordado.


Ella lo conoció como fotógrafo por aquel mes de julio que viajó a Playa del Carmen para trabajar en un proyecto independiente. Lo descubrió tomando una cerveza en el bar que ella atendía, mientras él limpiaba su cámara y organizaba los rollos de 35 mm en diferentes botecitos. Esa noche hablaron durante mucho tiempo, se quedaron después de que se fue el último cliente. Ella lo invitó a pasar al piso de arriba del bar, donde ella usaba un cuarto para dormir, pero esa noche no quería dormir. Subieron por las escaleras, bebieron cerveza con limón y comieron una bolsa de cacahuates; después no durmieron, se les hizo de día abrazados. Él se fue a la semana, pero prometió volver y volvió. Se iba y volvía; en realidad los dos siempre se iban, aunque ella se quedara.


Una semana de tantas que él regresó por trabajo, con la soledad acomodada en la maleta, llegó al mismo bar. Ella, con la sonrisa y complicidad de siempre, le acomodó un par de latas de cerveza en la mesa y tres besos en la boca. Ya más de madrugada dejaron la soledad en el piso de abajo. Él le tomó la mano ya por ahí de las cuatro de la mañana, y con esa humedad en el viento marino le tocaba la piel salada y la miraba sin decir nada. Cansado en parte por el viaje y el trabajo y en parte por sortear la soledad de la misma manera, se decidió y preguntó: “¿de qué se trata todo ésto?”. Ella le apretó fuertemente la mano, esa mano que aún no ha soltado, y le dijo a quemarropa: “de volar, ¿de qué más?”.


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Si quieres leer cuentos de amor que te abrazarán el alma, aquí tenemos una selección de 3 historias. Pero si eres de las personas desencantadas por la idea del amor, lee este poema para entender que el amor es una mentira.


Referencias: