
Hechicera,
mi magia negra.
Regresa.
Dime dónde enterraste mi sonrisa,
la amnesia me impide recordar.
Regresa a casa.
Hazme el amor una vez más, todo el tiempo.
Regresa,
envuélveme con aquellas sábanas
donde nacimos,
fusión de un ser llamado Dios.
Regresa a casa, gitana,
que el señor de las tinieblas no tarda,
dame tu magia,
tu alma en sacrificio;
yo ya di la mía.

Regresa a casa.
Hazme el amor una vez más, todo el tiempo.
Entrégame a la gigante que duerme entre tus piernas,
aunque haya veces que sube hasta tus ojos de zafiro
para ver la luz del ardiente sol,
aquella gigante llamada pasión.
Libérala, bruja.
Regresa a casa,
hazme el amor una vez más, todo el tiempo.
Cierra tu mundo,
abre el mío y regrésame la vida.
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Lo negativo de entregar el corazón es que pueden romperlo, pero el riesgo que corremos al no hacerlo, es que se petrifique, se aleje y quede intocable por el calor del amor.
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Las imágenes que acompañan el texto pertenecen a la fotógrafa española Silvia Grav; conoce más sobre su trabajo en su página oficial.
