A veces para sanar es necesario sentir a través de las palabras, como el siguiente poema que te presentamos:
Pude sentir hasta mi última célula el escozor del final.
Lo dolorosamente hermoso que fue todo, recordar los besos, las caricias, el tomar su mano, jugar con su pelo, compartir un cigarro, jugar con su cabello, las discusiones, los reclamos, los celos.
Las imágenes de lo que estás perdiendo no paran de pasar en tu mente.
Tu sangre baja hasta tus piernas porque quieren correr hacia ella, abrazarla por detrás, dar la vuelta y besarla para terminar diciendo:
—No te vayas.

Y no sólo es ella, son todos los momentos que se dividen en dos, el sabor es agridulce y prendes un cigarro para no pensar en eso.
El calor del tabaco no ayuda, te recuerda ese primer beso:
“No más barreras, no más excusas, ningún miedo, sólo tu y yo, frente a frente…”.
Y esos momento previos, donde no piensas, sólo ves, lo sientes, sabes lo que sigue pero algo externo te frena por unos instantes y logras inspeccionar cada uno de los rincones de su rostro, contemplar sus ojos color insomnio; tantas noches sólo pensando en ellos.
Una sonrisa se esboza en ambos rostros y todo se paraliza.
Sólo han pasado dos segundos, pero es tan hermoso que quisieras no alejarte de todo eso, así que te acercas un poco más, despacio…
Las respiraciones de ambos se exaltan, sus corazones van tan rápido que piensas:
—Pronto se detendrán, pero ¿a quién le importa si muero aquí y ahora?

Las narices chocan, giran un poco el rostro para quedar perfectamente encajados, cierras los ojos y por primera vez en tu vida, tu mente queda en blanco, los problemas desaparecieron, no hay nadie más que ustedes.
Muerdes un poco, no quieres que su labio escape del tuyo, con ternura aprietas un poco más y regresan al encuentro.
El pecho te arde, la llama comienza a crecer; tu mano con gran agilidad se desliza hacia su nuca, mientras siguen bailando sin mover un sólo pie.
Necesitas tomar aire, estás exhausto; las frentes encontradas se sostienen, ambos se besan con los ojos, aquellos besos del alma.
Ambos sonríen, el baile ha terminado, nada queda por decir, nada queda por entender, lo hablaron todo sin decir una palabra…
Pero su silueta cada vez está más lejos, sólo la puedes ver alejarse cada vez más.
Das una calada al último cigarro compartido, pero lo das para olvidar…

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Se podría pensar que el amor no se explica a través de fórmulas matemáticas o experimentos científicos; sin embargo, la literatura nos ha otorgado su entendimiento a través de las palabras, como estos 5 libros que te ayudarán a comprender que el verdadero amor sólo se encuentre entre páginas…
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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Gladys María Tchoport.
