Paz
Tarde, no quiero despertar
Mis días han llegado a su fin
Las amistades se han marchitado
No queda más que dejar de respirar
Camina, con la panza llena
Eres un hombre muerto uniformado
Un egoísta atrapado por tus iguales
Con los pies rotos y encadenados
Tarde, es hora ya
Me llenan de santos
¿Te quieres salvar o condenar?
Tengo un padre que nunca conocí
Y una religión que nunca me sirvió
Con los pies rotos y encadenados
Todo se desvanece
Todo se derrumba
Se destruye
Cayendo en lo más bajo
Dentro de la jaula
Todo se desvanece
Mi grito se ahoga
Todo se oscurece
Estoy en la horca
Todo se desvanece
Todo se derrumba
Se destruye
Cayendo en lo más bajo
Dentro de la jaula
Todo se desvanece
Mi grito se ahoga
Todo se oscurece
Estoy en la horca por fin.

La felicidad
Todas las espinas de los días que no volverán yacen a mis pies
Cuando tú y yo paseamos de la mano
Con lágrimas internas y sonrisas de futuros planeados pero inciertos
Nunca quise una foto tuya para no recordarte fuera de mi mente y me atormentaras
Sé que ahora encontramos la felicidad al despertar sin mirarnos.
La felicidad llegó al separarnos.
La felicidad llegó sin desdicha alguna
Cierro los ojos y veo besos y caricias
Pero a su vez también llantos y nostalgia al saber cómo vivías
Libre eres ahora, de todos y hasta de mí
Me regocijo al saber que poco a poco me olvidarás
Aun así tu sonrisa me llegará siempre en el ocaso
Que fue en donde te observé por vez primera
Y negué, ignorando -y hasta odiando- haberme enamorado de ti
Pero la felicidad llegó al sepáranos.
Te tengo sin tenerte
En la alba
Todo está muerto
Pero aun así
Deseas estar ahí
Sin importar las cosas tristes que te encontrarás
Sin importar que tu alma la olvidarás
Esperando, cada noche, la caricia que te reconfortará
Y cada vez que lloras, todos parecen olvidarse de ti
Y cada vez que te hieren, de la vida la opción más clara es discernir.
¿O no?
Conmigo, estás atada
Olvidas que la víctima no eres tú
Sino a quien has enamorado con tan sólo una simple mirada
Egoísta, crees sufrir siempre
Te tengo, sólo una vez, hasta que decides marcharte
Si te sientes mal, yo recibo el dolor
Si decides sufrir, yo estoy por morir
Y cuando estoy contigo, te siento lejos de mí.
Porque te siento y no puedo tocarte
Te siento, sólo en mis pensamientos
Te siento, sólo cuando decides verme.
Te tengo sin tenerte
El deseo de abrazarte lo veo más decadente
Me destruye con placer e infinito gozo
Y muero para ti.
Sensualidad, brillo, soledad y piedad me rodean.
Cuando hablo, tú no escuchas
Cuando te beso, tú no sientes lo mismo
Cuando te vas, soy el que aguarda en el mismo sitio.
Te siento, pero no puedo tocarte
Te siento, sólo cuando decides verme
¡Te siento, cuando te decides a amar!
¡Te siento, sin siquiera poder amarnos!
¡Te sentiré en mi muerte cuando ya no podamos tocarnos!
Cierra los ojos al frío invierno
Besa a ciegas sin pensar
El ángel y el diablo
En la penumbra bailarán.
Sin mirar y con deseo
Besa a ciegas sin pensar
Sólo eso deseo.
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La persona que debe acompañarte está en donde menos lo esperas, es por ello que debemos mantener los ojos abiertos y cerrar las Historias sin terminar que hemos dejado pendientes.
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Las fotografías que ilustran el texto pertenecen a la artista Viki Kollerová, conoce más sobre su trabajo en su página oficial.
