Dulce adiós

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por octubre 15, 2015
Dulce adiós
Dulce adiós

Abuelas - dulce adiós

Y de repente sintió el desplome de los años. Ochenta velas presagiaron la escena. Harta de desafiar su reloj, de cabrearse con su sangre y con su aliento oliéndole a enfermedad, tomó la decisión de cederle el asiento a la muerte. Usó el pulso dictatorial de una cuchara, rellenándola de blanco ochenta veces, ni una menos, y se mató. Todos sabíamos que la abuela no podía comer azúcar.

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