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El debate. Y yo les digo: piénsenle…

Letras El debate. Y yo les digo: piénsenle…

No quise perderme el debate. Había mejores cosas que hacer, sin duda: vender libros en la FENAL de León, donde estoy trabajando; ver la hermosísima luna que cuelga hoy del cielo; seguir leyendo Rasero, de Francisco Rebolledo; o casi cualquier otra cosa, menos ver el fútbol.

Traté de comenzar sin predisposiciones, sin expectativas, pero fue imposible quedar serena ante los hechos. Abrimos escena con un escote que impide cualquier comentario razonable, que, disculparán, no admite otra caracterización más que una falta de respeto: al proceso del debate, a la institución que lo convoca y más que otra cosa, a [email protected], [email protected] que atendíamos la transmisión, no para ver “chichis” estilo La Ruleta de la Suerte, si no para captar, con satélite, las escuálidas fracciones de propuesta que lanzaron los candidatos en las dos horas posteriores, en las que, sin duda, nuestra atención, ya sin escote, estaba perdida. Cuando vi a la edecán, no pude evitar tomar el lápiz y la hoja: “escote de la edecán” fue mi primera anotación.

Tracé cuatro columnas, una por candidato y me dispuse a anotar puntos importantes de sus propuestas y participaciones. Dándonos Lupita la merecida bienvenida, proseguimos a obtener toda la sarta de razones y motivos para deprimirnos que necesitaremos el sexenio por venir. Un Peña Nieto que habló de “compromisos” hasta por debajo de los codos; una Josefina claramente diferente que “mirándonos a los ojos” se atiene a las instituciones correspondientes para tratar los asuntos relevantes; un López Obrador que buscó acercase al fondo y me temo que lo logró, pues si lo que necesitaba eran votos, quedaron semi-dormidos entre las clases de historia; un Quadri que, siendo candidato a la presidencia de este país, desacredita de entrada a todos “los políticos”.

No sé por dónde empezar. Cuando escuché que, como bien se dice en las redes sociales, esto se convertía en un “Laura en América” y literalmente se sacaban los trapitos (en foto, en documento, en revista) al sol de [email protected] [email protected], comencé a trazar flechas que indicaban los ataques, del emisor al destinatario. Ahora no sé si me provoca risa o ganas de llorar ver un par de hojas casi ilegibles gracias a los flechazos ponzoñosos en los que nos quedamos [email protected]; también [email protected]

Me pareció tremendamente interesante la persona gramatical que utilizó cada [email protected] para dirigirse al público en el debate; uno podría pensar que es un detalle nimio o insignificante pero finalmente forma parte de un discurso construido y de un imaginario que tendrá, indudablemente, repercusiones en el gobierno por venir, sea éste cual sea. Peña Nieto: segunda persona del singular, tú; López Obrador: primera persona del plural, nosotros; Vázquez Mota: segunda persona del plural, ustedes; Quadri: segunda persona del singular, tú. La participación inicial marcó, en gran medida, el tono del debate y creo que resulta clarificante, sobre todo para los que aún no deciden qué hacer con su voto. Enrique habló, sí, todo el minuto y medio, de los problemas que tiene nuestro país y entonces uno piensa: como si no lo supiéramos ya; Josefina no dejó sus “yo quiero”, “yo voy”, “yo soy”, y su enaltecimiento de la verdad, tanto que uno se pregunta si nos gobernaría a nosotros o a su ego que parece descomunal; luego Gabriel con su distinción, de entrada, entre ciudadanos y políticos, que es difícil digerir si para ser político se debe ser ciudadano; finalmente Andrés Manuel, a quien de entrada digo que dedicaré mi voto en un discurso bien conocido del menos peor, del cambio y de la alternativa, dedicó sus segundos iniciales al reconocimiento de los recursos nacionales y la historia de mala administración que ha sufrido nuestro país. Aunque no es algo que no sepamos, mentiras no son.

Después, un largo ir y venir de temas, de quejas, de granadas explosivas (sólo faltaron los artefactos de verdad) entre debatientes. Pocas propuestas, de las que efectivamente hubo pocas rescatables y algunas realmente terroríficas: policía nacional con entrenamiento militar, policía federal diez veces más grande que la que actualmente existe, banda ancha para resolver todos los problemas del país, considerar a los bosques como fábricas de agua, abrir cuentas y bonos para ciudadanos (sabe quién con qué dinero), y un largo, casi eterno, etcétera.

No sobra decir que se trataron todos los temas excepto el de la cultura. Y será que mi perspectiva es parcial, pero es uno de vital importancia que, como es costumbre, queda supeditado al crecimiento económico, las finanzas públicas y la impartición de justicia.

He de decirles, para ponerme a tono, que tengo documentos que prueban mis argumentaciones y los entregaré al final de mi participación, porque aparentemente si no enseño mis hojitas, mis fotitos y gráficas, no valgo. Ahora que, si oso mostrar una realmente “peligrosa”, probablemente se acabe mi tiempo y la cámara se vaya con nuestra querida Lupita y sus “gracias”.

Creo que se habló mucho, se dijo poco y se hará menos. Y conste que espero equivocarme. [email protected] insto, finalmente, a repensar su voto. Peña Nieto no requiere de palabras, a mi parecer; Josefina se queda en el discurso y a mí lo que más me preocupa es que promete que la paz y la estabilidad que hemos conocido tan bien estos años (ésas que salen, todos los días, en la portada del periódico de nota roja) continúen; Quadri, con todo y sus buenas intenciones ciudadanas, no tiene cabida en un bufet que se agasajan los de siempre; Andrés Manuel, con su lentitud, con su falta de aterrizaje de ideas en el debate, con su falta de orientación de evidencia fotográfica, es sin duda, el que ofrece una propuesta más sensata, más acorde a la situación contextoespecífica que vive nuestro país, más humana, más social y menos politiquera.

Yo sigo creyendo que más poesía, menos policía; más libros, menos televisión; más cultura, menos chisme. Sigo creyendo que un voto responsable, informado y pensado es lo único pertinente. Sigo creyendo que aunque la intención del voto en blanco es enteramente loable (mucho tiempo pensé que lo mejor era anular mi voto), creo que el contrapeso real, cuantificable, estará en los votos que reciba la izquierda, como apuesta por un camino distinto en el que, en el peor de los casos, cambiaremos el status quo que nos tiene, perdonen el francés, “agarrados de los huevos”.

[email protected] dejo y les pido encarecidamente: piénsenle.

Aquí el debate en partes:

Por: Lucero García Flores
www.missabanasdesnudas.blogspot.com

Más textos de Lucero:

http://culturacolectiva.com/Lucero-Garcia-Flores

http://culturacolectiva.com/Lucero-Garcia-Flores-II

*Cartón de Naranjo


Referencias: